Semana de lecciones

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Por Camila Zuluaga

@zuluagacamila

Termina una semana de sucesos dolorosos, aleccionadores y muy dicientes de Colombia como país. Nos demostramos una vez más que los linchamientos son parte de nuestra esencia y que vienen en crecimiento a través de las redes sociales, en donde el anonimato es un aliado de quienes quieren destruir sin el valor necesario para hacerse responsables de lo que se dice.

La publicación del video del ex senador Carlos Ferro, en medio de lo que la mayoría consideró, equivocación de criterio periodístico y violación de la privacidad, generó una avalancha de críticas, en mi opinión, desmedidas y ofensivas hacía Vicky Dávila, quien decidió, basada en su análisis, que era conveniente hacer público un material que para ella, dada su investigación, evidenciaba que lo que venía denunciando hace meses y que las autoridades tildaban de chisme, era cierto.

¡Error haberlo hecho! A diferencia de países como Estados Unidos, en donde la vida privada de los funcionarios no existe y un video como el publicado no habría generado tal debate entre las “redacciones” de dicho país, pues para la nación del norte, aquel que tiene una responsabilidad pública debe actuar de manera “correcta” en la esfera personal; en Colombia nos hemos negado a traspasar esa barrera de lo íntimo.

Más allá del debate sobre la ética periodista que debemos darlo a conciencia todos los que ejercemos este oficio; pues nosotros, a diferencia de quienes nos acusan, no creemos estar exentos de la autocrítica; hay que censurar el ensañamiento enfurecido de la ciudadanía a través de las redes sociales, para destruir la vida de las personas, ensañamiento que se da además con una doble moral característica de nuestra sociedad, pues aquellos que expresan un espíritu de indignación y la posibilidad de generar un cambio a través de sus manifestaciones de rabia, son los mismos que por sus teléfonos móviles y redes sociales están hoy enviando los famosos memes con fotos grotescas burlándose de la situación y de las personas.

Importante que se generen los debates nacionales, fundamental que podamos condenar las malas actuaciones en todos los campos, pero esencial que se haga con respeto y sin la intención de generar un linchamiento nacional contra quienes seguramente no actuaron de mala fe.

UNA COSA MÁS: Ojala este episodio de Vicky Dávila no genere mayor autocensura, entre las salas de redacción y periodistas, que de por sí ya la ejercen por temor a los poderosos y a quedar sin la posibilidad de ejercer una labor que al final termina siendo muy ingrata,

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