Ser padres, madres y educadores una aventura única

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 Por Patricia Suárez

gigliola-(1)Gigliola Núñez, desde La Disciplina Positiva, postula integración y saber en la práctica humanista del comportamiento conductual, en los contextos sociales; reafirma principios de convivencia bajo la égida del respeto mutuo y la retroalimentación social, construyendo  conciencia democrática y participativa, cuyo lenguaje comunicativo entre padres e hijos,  rescata de la abstracción del pensamiento al individuo y desde su conceptualización disciplinar materializa y reafirma que los hechos son determinantes -no las palabras- en la convivencia y constructo, para una sociedad sana con   objetividad ante lo tácito que  transforma y educa en  convivencia, partiendo de una comunicación responsable e incluyente.

Gigliola N. parte de postulados epistémicos de la Disciplina Positiva de Alfred Aldler y Rudolf Dreikus y recuerda: “(…) quienes comprendieron la importancia de tratar a todas las personas con la misma dignidad y respeto y encontraron que el comportamiento del ser humano está encaminado a sentir pertenencia y significado”.

El libro Ser Padres, Madres y Educadores/ Una Aventura Única,  tanto en la forma como en el contenido, integra en unidad de tiempo  el humanismo existencial cuyas variables son resultado de la reflexión ante  la encrucijada del mundo.  La perentoria, entre otras, ‘postmodernidad’, que el narcisismo egocentrista y perturbador impone en  atmosferas corruptas,  lenguajes que urgen de interpretación y sistémica conductual.

Desde la metodología creada por Jane Alsen y Lynn Lott;  Gigliola Nuñez aplica los principios de la Disciplina Positiva. Solidaria   en   forma y  contenido  vive   la praxis de ser en el hacer, y    en su libro propone y comunica  la construcción de relaciones armónicas entre padres e hijos e invita a emprender ese viaje de ser papás en el ameno -entre otras- de construir  jugando.

Firme naturaleza consciente y propositiva  que  rompe  la insania de la comunicación autoritaria y  excluyente, para dar paso al           lenguaje que comunica y razona en  el ámbito individual y social,  cuyos giros de persuasiva   inteligencia emocional y cognitiva dan a la  convivencia el placer  de lograr lo preventivo y  ayuda a construir  en  el proceso psicosocial de asimilamiento y aprendizaje  la práctica solidaria de una educación democrática y en consecuencia responsable.

Preguntas, respuestas, analogías, ejemplos,  fluida expresividad del pensamiento que teje lo sustantivo de la comunicación,  dialógica de un sentido de pertenencia que permite los derechos y deberes de niños y niñas, al igual  de  padres y adultos. Basándose en los postulados de la Disciplina Positiva,  nos conmina a la profundización del deber en comunicar con  amor,  firmeza y creatividad.

Una disciplina efectiva es aquella que entiende las razones por las cuales los niños hacen lo que hacen y trabaja en cambiar esas razones (creencias)  en lugar de tratar simplemente el comportamiento.

Núñez reafirma uno de los principios fundamentales de   Dierkus, quien rechaza lo punitivo  entre los muchos errores de la tradicional educación autoritaria, donde el castigo  deja huellas profundas,  en ocasiones irreversibles, o el premio que impide ese impulso y necesidad del niño de cooperar para su comunidad y sentirse parte en conexión con los otros.

La autora nos informa desde un comienzo sobre la aventura responsable de ser mamá en el libro de Jane Alsen,  Disciplina con Amor.

 El  método  aplicado es guía indispensable para comprender y educar y se basa en Transmitir el mensaje de amor y respeto, creando sentido de conexión y pertenencia/ Ser firme y amable al mismo tiempo/ Identificar las creencias que hay detrás del  comportamiento/ Aprovechar los errores como oportunidad de aprendizaje/ Enfocarse en soluciones: involucrando al niño en la creación de ellas/ Enseñarles habilidades interpersonales e intrapersonales como: autodisciplina, autocontrol, autoevaluación, cooperación asertiva, y empatía hacia los demás.  

 Buscar el bien común basado  en respeto y tolerancia, dignidad y  sentimientos de pertenencia y significado, dota a los padres con herramientas para mejorar las relaciones con sus hijos, evitar las luchas de poder y ayudarlos a desarrollar responsabilidades para tomar decisiones y resolver problemas.

La psicología social  del pensamiento Adleriano integra al individuo en su contexto social,  concibe al ser humano siempre en relación a las demás personas, a la comunidad.

Estimula el fortalecimiento de valores frente a la “voluntad de poder”, “el hombre sólo puede hallar salud y equilibrio en el amor a sus semejantes”

La persuasiva y estimulante recursividad  pedagógica de Gigliola Núñez une creatividad y derechos para construir desde la educación práctica entre padres e hijos, y la comunidad, la integralidad ética y visionaria de una sociedad que marcha hacia la valoración propositiva de un nuevo paradigma.

La asociación de Disciplina Positiva Colombia presenta el Taller “Principios Adlerianos: Bases sólidas para construir una gran obra

”Lugar: Gimnasio Femenino Cra 7 No 128-40/ Fecha 17 de Marzo/ Hora: 9:OO- 5:OO p.m./Traducción simultanea- incluido refrigerio y almuerzo.

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