Setecientas mujeres han sido asesinadas en los últimos 15 años en Buenaventura

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Lideresas, académicas, feministas, afros y campesinas participaron del primer Foro internacional sobre feminicidios en grupos étnicos – racializados que se llevó a cabo en Buenaventura durante cuatro días. El objetivo, construir colectivamente salidas a la grave situación de violencia contra las mujeres.

 

Por Olga Portilla Dorado

olguitaportilla@gmail.com

“En la apertura del Foro nombramos con dolor e indignación a muchas de las mujeres asesinadas, las voces se pronunciaron con relatos de vida, recordando nuestras capacidades compartidas, convirtiendo el dolor en fuerza para construir y reconstruir el vivir. Han sido unas jornadas muy productivas y tenemos varias propuestas para seguir trabajando por los derechos de las mujeres, pero especialmente por la no repetición de estos hechos”, dijo Betty Ruth Lozano, coordinadora general del Foro.

Durante los tres días se desarrollaron diferentes actividades y ponencias de expertas feministas nacionales y extranjeras, conocedoras de la violencia contra la mujer, algunas porque la han padecido y otras porque han sido testigos de estos hechos. Las reflexiones en torno al tema, además de revelar estudios y cifras que aún preocupan a la comunidad sobre la muerte de mujeres, no solo en Colombia sino en todo el mundo; dejaron una lista de metas por cumplir y leyes por las cuales seguir luchando.

El foro que logró su objetivo: ser un espacio de reflexión entre las mujeres, comunidades locales, organizaciones y activistas internacionales para no solo analizar sino fortalecer los procesos que actualmente diversas organizaciones lideran para enfrentar la problemática del feminicidio, especialmente el que se comete contra mujeres de grupos étnicos – racializados.

«Exigimos al Estado, al gobierno, a las multinacionales y a la sociedad colombiana en general, poner fin a la guerra contra las mujeres, sus comunidades y pueblos, respetando los territorios, garantizando la vida de los Pueblos Indígenas, las Comunidades Afrodescendientes, Campesinas, Urbanas y Populares. Exhortamos a las organizaciones de los movimientos sociales a asumir un compromiso profundo por el desmantelamiento del patriarcado colonial capitalista y así caminar por las aspiraciones del Buen Vivir y del Ubuntu», fue la declaración en el´último día del Foro.

Sobre por qué se llevó a cabo en Buenaventura, la respuesta es sencilla: porque después de Cali, el Puerto es la segunda ciudad del Valle que concentra la mayor población afrocolombiana (73%). Además, porque de acuerdo a las organizadoras, desde aproximadamente el año 2000 vienen cometiéndose un promedio de 14 asesinatos de mujeres por año, en una ciudad que según datos del último censo tiene en la zona urbana unos 300 mil habitantes. “Estos crímenes son cometidos por los actores del conflicto de forma atroz lo que nos lleva a afirmar que el cuerpo de las mujeres ha pasado de botín de guerra a instrumento de terror”, declaró una de las asistentes al Foro.

En las mesas de trabajo del Foro se realizaron una serie de propuestas para el ‘Buen Vivir’ desde la perspectiva de las mujeres, movimientos sociales, la configuración de los feminicidios en lo urbano, procesos de paz y reparación para las mujeres.
En las mesas de trabajo del Foro se realizaron una serie de propuestas para el ‘Buen Vivir’ desde la perspectiva de las mujeres, movimientos sociales, la configuración de los feminicidios en lo urbano, procesos de paz y reparación para las mujeres.

Otro de los hallazgos que dejó la realización de este Foro a través de los paneles, las ponencias y las mesas de trabajo es que se hace necesario evidenciar el contexto de guerra en la región del Pacífico colombiano, así como la ruptura de ese silencio cómplice sobre el impacto que el conflicto ha dejado en la vida e integridad de las mujeres y pobladoras ancestrales de los territorios de grupos étnicos tanto rurales como urbanos.

De igual forma, las mujeres asistentes lideradas por el comité organizador conformado por: ‘Colectivo Sentipensar Afrodiaspórico’, ‘Otras negras… y Feministas!’ y la ‘Asociación Casa Cultural El Chontaduro’; llegaron a la conclusión de que se hace necesario visibilizar la dificultad para acceder a la justicia que viven las familias de mujeres negras e indígenas víctimas de violencias o que han sido asesinadas, por lo que el tener unos lineamientos y estrategias para enfrentar el feminicidio y especialmente la impunidad y negligencia del Estado, será el inicio de un nuevo camino en la reparación y la lucha por los derechos de las mujeres, especialmente de quienes pertenecen a estos grupos étnicos racializados.

“El feminicidio es un problema global, cómo indígena e investigadora de la Flacso, sé que los homicidios no solo son por ser mujeres sino por ser indígenas o negras, es por racismo, por eso esto debe ser una problemática analizada detenidamente”, indicó Aura Estela Cumes, panelista de Guatemala, quien afirma que en su país la violencia de género no es distinta a la que se vive en Colombia.

Y aunque entre 2011 y el 2015 se ha presentado aproximadamente un asesinato por mes, es decir un promedio de 12 mujeres asesinadas por año, reduciendo el índice de casos; las muertes de mujeres miembros de alguna comunidad étnica de la región, no dejan de preocupar, solo por mencionar dos de los casos más recientes: el pasado 19 de abril en el municipio de Timbío, fue encontrado el cuerpo de una mujer indígena con un impacto de bala en la cabeza. Días antes, en un resguardo indígena de Caloto, comuneros encontraron el cuerpo  decapitado de Rubiela Coicué, una mujer Nasa de 39 años, quien según se conoció padecía trastornos mentales y deambulaba por varios municipios de la zona.

Sin tener un consolidado por etnia, según cifras de medicina legal, durante los dos primeros meses de este año se registraron 19 mujeres asesinadas en el Valle, de ellas, 16 se presentaron en Cali. El año pasado la cifra de feminicidios en todo el departamento llegó a 92.

De ahí que siga siendo importante y esencial espacios como este Foro, en el que las mujeres desde su experiencia y profesión aporten a la consolidación de propuestas para disminuir y erradicar todo tipo de violencias contra las mujeres de estas comunidades étnicas, así como la lucha por la reivindicación de sus derechos y de una justicia ejemplar que castigue el feminicidio.

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