Si Santos nos protege, votemos por la reelección; de lo contrario, ¡NO!

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Rey Charrupi


Por Ray Charrupí

Que las curules de negritudes las haya ganado María del Socorro Bustamante y Moisés Orozco es algo que debemos analizar bien.

El problema no es tan sencillo como que personas mestizas, no afro, hayan sido elegidas; el problema va más allá. La gravedad de esta situación es que estas personas que hoy ganaron la Cámara por negritudes no tienen ningún tipo de trayectoria en los temas afro. Por ejemplo, si los elegidos fueran Gustavo de Roux (blanco y experto consultor de temas afro del PNUD) o David Soto (paisa-rolo, director de la Fundación Acua) o German Patiño (blanco, fundador del Petronio), estaríamos frente a representantes con basto conocimiento de nuestra problemática y, lo más importante, tienen experiencia en soluciones para los negros.

Estos usurpadores de Cartagena y Yumbo no pueden ser nuestros representantes, no por no ser fenotípicamente negros, sino porque carecen de los más mínimos conocimiento y trayectoria en temas afro. Pero lo peor es que además de su ignorancia en la problemática afro, estos se hicieron elegir con votos provenientes de la sospechosa maquinaria electorera de la costa Caribe y de Yumbo.

Me he caracterizado por no permitirme hablar de un problema sin plantear solución. Por lo anterior, como director de Chao Racismo, como negro y como colombiano invito a todos los seguidores de Chao Racismo, a los afrocolombianos, a los amigos de la democracia, la justicia y la inclusión, a que entendamos que esta urgencia puede ser resuelta por el actual presidente Juan Manuel Santos. El presidente Santos necesita nuestro voto para ser reelegido y si es cierto que le interesan los negros y las minorías, él debe retornarnos nuestra representatividad, impidiendo que por una usurpación nos dejen sin representación. Si el presidente Santos protege nuestra democracia como es su deber, antes de la primera vuelta, los negros y todos los colombianos de bien debemos irrestrictamente votar masivamente por él. Si el presidente desprotege nuestra democracia, pues debemos castigarlo democráticamente negándole nuestro voto.

El presidente tiene que proteger nuestros legítimos intereses para resolver esta urgencia manifiesta. Si así lo hace, debemos votar por él, y en su reelección debe comprometerse a generar una reforma electoral para que nunca más organizaciones negras de papel sean los que otorguen el aval electoral a blancos, mestizos o negros incompetentes, como los actuales representantes afro que tenemos. La reforma debe procurar por que los partidos tengan como requisito que en sus listas haya un porcentaje mínimo de candidatos afrocolombianos. Así participaremos y aprenderemos de la política de verdad (no necesariamente buena). Ese es nuestro planteamiento para la urgente tragedia y la importante realidad. 

La solución la tiene el presidente, y si no nos protege, no le votemos. Somos más de 3 millones de negros aptos para votar, pero somos más de 6 millones de colombianos justos, indignados por este asalto a la democracia.

 

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