¿Son nuestras universidades autónomas?

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Floro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

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En febrero 2 de 2013, escribí en EL PUEBLO una columna titulada Nuestra educación superior: una amenaza para la soberanía nacional. Allí examiné la cuestión de cómo “los liberales sabemos y no ignoramos que la educación junto con las fuerzas armadas son las dos grandes instituciones unificadoras del pueblo”, debido al “papel estratégico (de ambas) en el proyecto de desarrollo económico, social y político”.

Para cumplir con su papel estratégico, se ha reconocido, desde siempre, que las universidades deben estar dotadas de autonomía, la cual no es otra cosa que la condición, el estado o la capacidad de autogobernarse; es decir, un cierto grado de independencia. Sin embargo, con frecuencia se la confunde con la condición, el estado o la capacidad de autosuficiencia; o sea, la absoluta independencia.

Tal confusión, que ocurre por falta de una mirada ilustrada liberal moderna, ha sido alimentada en Colombia por corrientes conservaduristas, provocando que el Estado haya adoptado hacia la universidad una mirada de indiferencia, mirada que ha permitido abusos como los de la Universidad San Martín, que en cuanto a institución privada de educación superior ha asumido una posición autárquica, es decir absolutista y, en consecuencia, tiránica y abusiva.

Tal mirada de indiferencia favorecedora de abusos la han justificado en el artículo 69 de la Constitución Política, que reza: “Se garantiza la autonomía universitaria”. Y, inmediatamente, aclara: “Las universidades podrán darse sus directivas y regirse por sus propios estatutos, de acuerdo con la ley”.

¿Qué se desprende de los textos anteriores? Que la Constitución Política de Colombia estableció la idea ilustrada liberal moderna de la autonomía, no la mirada conservadurista de la autarquía, porque de lo que nos habla es de la condición, estado o capacidad de autogobernarse, en primer lugar.

Y, en segunda instancia, cuando señala que “de acuerdo con la ley”, quiere decir el concepto de relativa independencia propio de un Estado liberal democrático, el cual se caracteriza por la expropiación de la autoridad, la administración y la fuerza, situación de la cual ha caído en cuenta, en hora buena el Gobierno Nacional, que permanentemente nos transmite que es de corte liberal.

Por ello, ha entendido la señora Ministra de Educación Nacional, con muy buen criterio liberal, que las universidades no pueden comportarse autárquicamente, cual repúblicas independientes, razón por la cual decidió intervenir, pero lo hizo a través de un decreto. No como manda la Constitución Política, a través de una ley.

Ahora bien, si el gobierno expide un decreto para evitar la autarquía de las universidades, ¿de qué nos habla esta situación? Esta situación nos quiere decir que en Colombia las universidades no son autónomas sino autárquicas, luego que es necesario expedir una ley que desarrolle lo preceptuado en el artículo 69 de la Constitución Política.

En conclusión: la idea ilustrada liberal moderna de la autonomía universitaria dista mucho de estar presente en nuestro medio. Aquí la cuestión es la autarquía, que es basamento de abusos, fundamento de un sistema universitario académico y económico extractivo y cimiento, por supuesto, de la corrupción.

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