Sueños de región

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Luis Eduardo Lobato - NuevaPor Luis Eduardo Lobato Paz*

Una tarea pendiente para los congresistas del Pacífico colombiano.

Cuando se planteó la elección del Senado por Circunscripción Nacional en la Constitución de 1991, uno de los propósitos fundamentales de esta propuesta fue romper con esos marcos estrechos que ataban a un candidato a un departamento o a una zona en particular. Hasta ese momento el juego político se reducía a que cada senador tenía una base de apoyo en algunos municipios o zonas y su compromiso político se reducía a sacar adelante proyectos donde estaba localizado su caudal electoral.

Han pasado varios años del establecimiento de esta práctica electoral y el resultado ha sido que varios departamentos o regiones se quedaron sin senadores nativos y la mayoría de los foráneos que hacen política y consiguen votos en ellos no establecen compromisos para sacar adelante proyectos que favorezcan su desarrollo. Si se examina la base regional de los senadores elegidos en las dos últimas décadas, se observa que en primer lugar, se sitúan aquellos que residen en la costa Atlántica; en segundo lugar, los que proceden del centro del país; en tercer lugar, los del Eje Cafetero, y en cuarto lugar, aquellos de la región del Pacífico.

Esta distribución del poder legislativo ha tenido y tiene sus efectos en la interlocución ante el gobierno central por la búsqueda de recursos. La región que tiene más senadores puede presionar y obtener mayores dividendos en materia de apoyo a sus proyectos regionales. Aquella que no logra sacar senadores, si en su suelo hay grandes riquezas minerales, queda en parte salvada de este sino.

Si se chequea la procedencia de los senadores que hacen parte de la región Pacífico, vemos que el Valle del Cauca elegía 11; el Cauca y Nariño, 4 cada uno; y el Chocó, ninguno. En las elecciones de 2014 hubo reducción en esta participación: el Valle se quedó con 9, el Cauca perdió 2, Nariño ganó 1 y, como es habitual, en el Chocó no se eligió ninguno. Si se revisa la gestión de cada uno de estos senadores, se puede establecer que seguían aferrados a la defensa de los intereses del departamento, los municipios o el partido al que pertenecen, y en pocas ocasiones han trabajado mancomunadamente para sacar adelante un proyecto de región.

En la región del Eje Cafetero (en especial en el departamento de Antioquia) y en la región Caribe se puede observar una mayor conjunción de esfuerzos en los bloques parlamentarios. Esto se ha traducido en mayores avances en provisión de infraestructura vial, de servicios y de fomento empresarial. En la región Pacífica los avances más significativos se ven en el departamento del Valle del Cauca, pero en los departamentos de Nariño, Cauca y Chocó la situación socioeconómica poco mejora. Esta situación llega hasta tal punto, que los dos últimos departamentos citados ocupan los primeros lugares en pobreza en el país.

En la actual coyuntura en la que la región del Pacífico perdió representantes en el Congreso y la región Caribe y el Eje Cafetero ganaron más curules, si no hay un trabajo colegiado de los senadores y representantes a la Cámara electos por esta zona del suroccidente, la capacidad de gestionar o ejercer presión por recursos ante los entes centrales va a ser débil. Para avanzar en este sentido se hace necesario que superen esos marcos localistas en que se mueven o se han movido siempre en el ámbito y piensen que el Pacífico no es solo Buenaventura , que es un territorio que, como una gran ventaja comparativa, tiene selva tropical, sierra, valles andinos y costas marinas. Esa conjunción de esfuerzos debe encaminarse a mejorar las condiciones de vida, o garantizar el buen vivir de las comunidades que viven en este territorio.

Avanzar en este propósito debe conducir a vislumbrar proyectos que mejoren la infraestructura vial, la educación, salud, los servicios básicos, la productividad de la región  y por ende generen más empleo y reduzcan los niveles de pobreza. Todo esto enmarcado en un marco amplio y participativo en que las comunidades intervengan y propongan salidas a sus problemáticas.

Si no se logra este cometido, seguiremos viendo que las prácticas extractivistas tan arraigadas en esta región, seguirán produciendo la destrucción paulatina de los bosques tropicales y de niebla, la extinción de peces del océano Pacífico y los ríos de la región, el envenenamiento de las fuentes acuáticas por la actividad minera desbordada, condenando a los pueblos de la región a vivir eternamente en la pobreza y, para rematar, en manos de fuerzas criminales que les quitan sus propiedades, los desplazan o los matan.

Señores senadores y representantes a la Cámara, ya es hora de pensar en grande, de superar egos individuales y locales y de pasar de ideas o anuncios a compromisos serios y sistemáticos con la región Pacífico.  Asimismo, ¿no será hora de evaluar la experiencia de los senadores elegidos por circunscripción nacional y de volver al modelo de senadores de base regional? De seguir así como vamos, varias regiones del país se van a quedar sin interlocutores y dolientes ante el gobierno central; o en algunos casos es como si no los tuvieran, porque se concentran en sacar adelante proyectos políticos de sus partidos o en asuntos de orden nacional.

*Integrante del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana, CIER. Universidad Autónoma de Occidente

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