Tareas del Posconflicto

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Álvaro Guzmán Barney

Director del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana, CIER

Universidad Autónoma de Occidente

 Hay que esperar con todo optimismo el año 2015 que debe ser el de la firma de los acuerdos de La Habana y el de su refrendación popular y nacional. Todo indica que esto es posible, ya no solamente deseable, pero parece importante tener en cuenta que sería el punto de partida de una nueva fase de la historia nacional en la que se espera que haya plenas posibilidades para ejercer la oposición y, llegado el caso, el poder según los preceptos constitucionales de un tipo de estado de derecho liberal y democrático que no está en discusión.

En esta nueva fase, lo que estará al orden del día será la discusión parlamentaria y de gobierno sobre los planes de desarrollo y las reformas que se le deben introducir al Estado. En otras palabras, aparecerán los temas que se trabajaron en la agenda de La Habana, pero también otros que tienen que ver con el desarrollo de la nación como un todo. Aunque en este momento suene especulativo, estaremos ad portas de introducir, con mayor fuerza social y política, lo que puede ser un modelo propio de desarrollo nacional que retome lo mejor de nuestras tradiciones, deje a un lado el historial de conflicto armado y se proponga una sociedad más equitativa e incluyente. Aparecerán entonces por lo menos dos temas gruesos que no han sido discutidos en profundidad en La Habana, pero que se deben tener en cuenta en una nueva agenda nacional: el tema urbano y el ambiental.

Es comprensible y justificable que se le haya dado importancia al tema rural en las discusiones de La Habana. Pero es indudable que el “problema agrario” no sólo ha cambiado su naturaleza en cincuenta años, sino que también está inmerso en una sociedad que ha llegado a ser predominantemente urbana y con graves problemas de conformación de sus ciudades. Las discusiones recientes sobre los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) de ciudades como Cali dejan ver que están por resolver asuntos como las áreas de expansión urbanas, los usos del suelo, los equipamientos urbanos, los proyectos de vivienda subsidiados, la movilidad de la ciudad, el espacio público y la sostenibilidad urbana en su conjunto, para mencionar algunos temas gruesos. Todo ello en procura de lograr unas ciudades más incluyentes y menos desiguales, es decir aspectos nodales que interesan a la nueva sociedad por la que se propende, una vez firmados y ratificados los acuerdos de paz con su sesgo particular hacia lo rural.

El otro tema es el ambiental que solamente se ha abordado de manera parcial en La Habana. Es un tema urbano y rural que interesa a la nación en su conjunto y la inserción de ésta en el mundo de hoy, ya que crecientemente es un tema del orden global, como en caso del cambio climático. Tenemos en Colombia una naturaleza extremadamente rica que se ha afectado notablemente,especialmente en los últimos decenios, por la forma salvaje en como se han explotado los recursos naturales, como en el caso de la minería, por la forma también salvaje como el conflicto armado ha afectado extensos territorios, especialmente con los cultivos de coca y las fumigaciones, por la regulación laxa y ambivalente del Estado colombiano sobre los recursos naturales y, como denominador común, por la falta de conciencia del ciudadano común sobre la importancia de los recursos naturales para esta y las generaciones que vienen.Colectivamente, tenemos una cultura depredadora. El tema ambiental debe ser entonces abordado en el posconflicto, seguramente en lo que se refiere al desarrollo rural y al desmonte del narcotráfico. Pero el medioambiente y los recursos naturales deben ir más allá, para convertirse en el marco de referencia general sobre el cual se planifica y los diversos actores políticos buscan consensos mínimos de preservación.

De manera general, se puede decir que con la ratificación de los acuerdos de La Habana, se abrirá en firme una nueva fase de la historia nacional, la del posconflicto, en la que primará la competencia política de ideaspara tener una sociedad mejor, más incluyente y democrática.

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