“Tenemos que pensar de una manera distinta”: Enrique Peñalosa

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Comenzamos hoy una serie de entrevistas con los candidatos a la Presidencia de la República con miras a las elecciones que se cumplirán en mayo próximo. El primer turno es para Enrique Peñalosa, precandidato presidencial del Partido Alianza Verde, quien visitó Popayán precisamente el día en el que la agenda estaba copada por la presencia del candidato presidente Juan Manuel Santos.

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Es un candidato sui géneris, que hace énfasis en temas distintos a los que conforman la agenda tradicional. La conversación se va conduciendo por caminos inesperados como la definición de la felicidad o el vuelo de las mariposas y la posibilidad de transitar en un sendero ecológico en bicicleta entre Cali y Popayán. Cuando se le pregunta por los proyectos de los que hablan todos, como una carretera o una vía férrea, dice que hay que estudiar.

Propone impulsar la reubicación de la población campesina dispersa y la creación de nuevos poblados que facilite la provisión de servicios. Habrá otras conversaciones con este candidato presidencial, si es que finalmente su partido lo avala, porque muchos apuestan a que la dirigencia de esa agrupación no lo postulará como su candidato; por eso comenzamos preguntándole por eso.

¿Ya es candidato de la Alianza Verde?
Si se cumple lo acordado, sí. Soy el único que cumple los requisitos

¿Por qué quiere ser presidente de la República?
Porque estoy convencido de que hay un enorme potencial para mejorar a Colombia, para integrarla mejor al mundo, para mejorar la seguridad ciudadana, para estructurar una política agrícola e industrial de largo plazo, para que los jóvenes tengan más y mejores oportunidades. En fin, para que tengamos un país donde se viva mejor y más felizmente

Siendo Colombia un país tan rico, ¿por qué todavía no estamos en el lugar que nos compete a nivel mundial?
Los países no son ricos. Al contrario, a veces cuánto más recursos naturales tienen, peor les va. Los países hacen la riqueza con el trabajo de su gente. El país rico no es el que tiene recursos naturales, es el que produce, el que tiene conocimiento. Lo que va a hacer que nos volvamos ricos es la inversión privada, colombiana o extranjera. Estamos en un mundo totalmente integrado. Hay millones y millones de dólares en el mundo que necesitan proyectos de inversión. Tenemos que atraer esas inversiones. Es posible ser más ricos, pero ese no es el objetivo, sino ser más felices, y para eso necesitamos vivir de una manera distinta.

¿Que sobre el tema de la capacitación a la gente?
Necesitamos trabajar desde la primera infancia. La mayor riqueza de una sociedad son sus niños: que sean niños deseados, que tengan mamá pero también papá, que tengan el afecto y la estimulación adecuada. Tenemos que mejorar la calidad de la educación.

Peñalosa2¿Qué es lo que condiciona la felicidad?
Es una pregunta muy interesante porque la felicidad es muy difícil de definir y es imposible de medir, y sin embargo es lo único que realmente importa. Los filósofos y líderes religiosos siempre han dicho que lo que hace feliz es trabajar por la felicidad de los demás. Pero también creo que tiene que ver con la realización del potencial humano que haya un ambiente fértil para el desarrollo de su potencial. No sirve de nada tener talento si no se tienen el entrenamiento para hacerlo. El conocimiento tenemos que verlo como un medio, no solamente para ser más productivos, sino para ser más felices. El conocimiento produce felicidad y, finalmente, creo que uno de los principales obstáculos para alcanzar la felicidad es sentirse inferior o excluido, por eso la igualdad no puede pasar de moda por haber fracasado el comunismo.

¿Cómo podemos llegar a eso en una ciudad como Cali o Popayán?
El desarrollo económico moderno no depende de la tierra, sino de las personas altamente preparadas en cualquier oficio. Esas personas pueden escoger dónde vivir. El peor problema que tienen estas ciudades es que los mejores profesionales se van, a Bogotá. El factor crítico es tener calidad de vida urbana; seguridad; que sea posible caminar, andar en bicicleta, en los espacios públicos, en los parques; que, por ejemplo, tengamos un parque lineal que una a Cali con Popayán.

El día que a los ciudadanos de ingresos altos no les dé pena andar en bicicleta o en transporte público tendremos una ciudad más moderna. La Popayán moderna que queremos no es una en donde aún los pobres van a andar en carro, sino donde aún los ricos van a movilizarse en transporte público o en bicicleta.

A todos los candidatos presidenciales tenemos que preguntarles cuál es su compromiso real.

De lo que pueden estar seguros es que yo voy a estar encima de lo que ocurra en este país. Por mi sesgo, vamos a hacer un esfuerzo radical para mejorar la calidad de las ciudades colombianas. Pueden estar absolutamente seguros de que vamos a tener varias de las mejores ciudades del mundo.

En las zonas rurales tenemos que desarrollar una estrategia de desarrollo que tiene que implicar investigación. Por ejemplo, visité en la India cultivos de pimienta, están sembrados en climas similares a los del Cauca, y Colombia importa 70 u 80 millones de dólares en pimienta. Hay muchas oportunidades. Lo que importa es que hay que hacer investigación de nuevos productos; sobre temas de tecnología agrícola. Tenemos que cortar de tajo la delincuencia, es importante que tengan claro que el Estado colombiano no va a tolerar la matonería, los abusos de fuerza, los cierres de vía, etc.

Creo que tenemos que imaginar cómo se pueden organizar de una manera distinta nuestras zonas rurales. Por ejemplo, en el Asia los campesinos viven en poblados, aquí en Colombia viven dispersos, aislados, y así es imposible ofrecer los servicios de una sociedad moderna, como agua potable, recreación, educación, salud, internet. Vale la pena pensar en la creación de unos poblados campesinos, donde además los campesinos sean menos vulnerables a los matones. Tenemos que pensar distinto.

Sinceramente, veo que ese tipo de estructura campesina que tenemos en Colombia no es sostenible. No es imaginable una Colombia moderna con unos campesinos aislados como viven hoy. Eso hace parte de una estrategia de desarrollo respetuosa pero ambiciosa con relación al futuro.

Yo quisiera impulsar un parque lineal desde Popayán hasta Cali por el borde del río Cauca, para generar turismo ecológico y que la gente vaya y venga en bicicleta; con ceibas enormes, con iguanas y con micos, ese tipo de cosas es el futuro. Tenemos el centro histórico de Popayán y la salsa de Cali.

En el Cauca tenemos tres proyectos que siempre se quedan entre el tintero. Uno es el aprovechamiento de los recursos para hacer hidroeléctricas; otro es la salida al Pacífico y queremos unir a la zona industrial del norte con Buenaventura, y se ha impulsado la ferrovía con ese objetivo.

¿A qué se compromete en relación con esos proyectos?

Sobre esos temas hay que tener estudios técnicos. Por ejemplo, hay que mirar qué lógica tiene una ferrovía, qué costo de operación tiene. Si es para mover carga, tiene que ser un proyecto privado, como ocurre en el Cesar con los trenes que mueven el carbón. Las inversiones que se hagan tienen que ser rentables. No puedo decir que si o que no; hay que estudiar. Las hidroeléctricas también deberían ser privadas. El Gobierno puede hacer unos estudios, pero me imagino que las empresas generadoras han mirado el potencial del Cauca. Yo creo que más grave que la falta de la carretera al Pacífico es que el Pacífico está prácticamente por fuera del control del Estado. En la carretera también hay que ver el análisis costo-beneficio. La prioridad es el bienestar de los ciudadanos, no la carretera. Hay que ver qué es lo que verdaderamente les da bienestar.

Lo más fácil para mí es decir que sí a todo. Lo que importa es ser responsable. Yo lo he demostrado. Yo creo que no ha habido nunca un mayor dinamismo en obras que cuando estuve en la Alcaldía de Bogotá.

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