Tercera vía versus fútbol mundial

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floro-hermesFloro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

Mientras el país se encontraba embelesado con el Mundial de Fútbol y estaba soñando ganarle a Brasil en el Estádio Castelão de la calurosa Fortaleza, en Cartagena el señor Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, inauguraba la cumbre de la Tercera Vía, el camino a la prosperidad económica y social, enfocada en el proceso de paz, con la presencia del ex presidente de los Estados Unidos Bill Clinton, los ex primeros ministros europeos, el inglés Tony Blair y español Felipe González, y los expresidentes latinoamericanos, Fernando Enrique Cardoso de Brasil y Ricardo Lagos de Chile.

La Tercera Vía es, en pocas palabras, un camino ilustrado intermedio entre una socialismo agotado y un neoliberalismo tradicional injusto, la cual predica no sólo el crecimiento, el espíritu empresarial, la empresa y la creación de riqueza, sino que también está a favor de una mayor justicia social y busca que el Estado juegue un papel importante en llevar a cabo todo esto, tal como lo ha expresado su creador e impulsor, el sociólogo Anthony Giddens.

Luego, la Tercera Vía no es la senda castro-chavista no ilustrada, como de manera ignara nos lo quieren hacer ver el ex Presidente de la República Álvaro Uribe Vélez con su movimiento teológico político del Centro Democrático, que ni es de centro, ni es democrático, sino la expresión de una vetusta, corrupta, egoísta y mal intencionada derecha, que ha impedido hacer realidad en Colombia el ideal liberal de la igualdad.

Por lo tanto, esta cumbre encabezada por el señor Presidente de la República, ha sido una manera inteligente y sagaz de controvertir la tesis falaz de un “Juan Manuel Santos castrochavista”, como lo grita a los cuatro vientos el tirano huérfano de poder, hoy nuevo senador electo por el Centro Democrático, quien pronto verá condenado a su dilecto hijo político, el ex Ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias Leyva, hallado responsable de los delitos de celebración de contratos sin cumplimiento de requisitos legales y peculado por apropiación a favor de terceros.

Esto significa que nuestra Tercera Vía debe avocar una situación (no contemplada originalmente por Giddens): ha de resolver la cuestión de la polarización política en que el sectarismo irresponsable del senador ex presidente nos ha introducido, sembrando desánimo y confusión entre grandes masas electorales no ilustradas, que ven en el todo vale moralidad.

En conclusión: estamos ante un intento de una Tercera Vía aplicada a un país no ilustrado con millones de lectores incapaces de valerse de su propio entendimiento, quienes reclamen ser dirigidos, controlados e iluminados, una cuestión muy diferente a Europa y los Estados Unidos de América, donde existe una sociedad autónoma capaz de valerse de su propio entendimiento; es decir, una sociedad que no requiere ser liderada.

Por lo tanto, para los ilustrados y liberales colombianos, la intención de Juan Manuel Santos es un canto de esperanza, pero no por serlo deja de ser eso: una mera buena intención, a ella se opone un pueblo que (en su mayoría) se puede calificar como “humanidad en estado de infancia natural”.

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