Territorio, acumulación y desposesión en el Valle del Cauca

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El valle geográfico del río Cauca experimenta de tiempo atrás un proceso de transformación, sobre todo en el último siglo, relacionado con la presencia de los agentes del capital agroindustrial y del Estado-nación moderno, que convirtieron este ecosistema aluvial en un sistema socio ecológico, diseñado para la expansión de la frontera agrícola de la caña de azúcar.

La cuestión es que la historia oficial ha tendido a comprender este fenómeno como un éxito, tanto empresarial como de liderazgo político, mientras que la historia ambiental contada desde abajo, emerge otra historia, otra realidad, que dan cuenta de los efectos socioambientales y la acumulación por desposesión de disímiles comunidades. Por tanto, se requiere de un nuevo esquema interpretativo del proceso de transformación territorial del valle geográfico del río Cauca a partir de lo que he denominado el territorio del capital agroindustrial y del Estado nación moderno colombiano.

El asunto es comprender el modo como los agentes del capital privado agroindustrial y del Estado-nación, se conjugaron para que un ecosistema natural se transformara en un sistema socioecológico diseñado y moldeado mediante la ejecución de un sinnúmero de infraestructuras y obras implementadas a través de la inversión privada, así como de los planes de desarrollo local y nacional propuestos desde el alto gobierno, para favorecer la agroindustria azucarera. Hoy en día una extensa parte del valle geográfico se encuentra dedicado al monocultivo.

Este es un claro ejemplo de cómo los agentes del capitalismo no solo han demostrado su capacidad re-organizativa espacial, sino también una capacidad para configurar sobre la superficie terrestre unas lógicas espaciales que al ver en los territorios locales importantes beneficios para la acumulación de capital, producen explotación, despojo y un lógico empobrecimiento cultural. Por esta razón, al volverse realizables y realizados estos proyectos, de inmediato entran en conflicto con las territorialidades de las comunidades locales.

Mientras las comunidades asumen el territorio desde un valor de uso distinto, como proveedor de abrigo, alimento y sostenimiento, las clases dominantes y del poder del capital asumen el territorio construido como recurso económico y como valor de cambio que debe ser ordenado bajo los lineamientos exigidos para la acumulación del capital.

De este modo, bajo la lógica de la organización del territorio para la explotación del capital y la dedicación extensa y monopólica del espacio y sus ecosistemas, los ciclos de la naturaleza en el ecosistema aluvial del valle geográfico del río Cauca se ven interrumpidos y exterminados, afectando la dinámica natural y la diversidad de la vida existentes aquí.

Hoy en día, los escenarios urbanos y rurales expresan de modo claro el modo como opera la lógica de los agentes del capitalismo en la búsqueda desesperada de excedentes de capital para la producción y acumulación de riqueza con el apoyo y la aprobación de los gobiernos locales y nacionales quienes incentivan, bajo el discurso del “progreso” y el “desarrollo”, la privatización de estos espacios, la transformación de la tierra como mercancía que se pone al mejor postor y el alza en el costo de vida de las comunidades locales.

Estos agentes han logrado influir en los espacios de decisión para reorganizar la sociedad a su antojo, a su modo y necesidad. Unos agentes que han sido creativos para reorganizar y controlar sus espacios y sus tiempos. En esa capacidad creativa para la reorganización del espacio, ha sido fundamental la transformación del valor de la tierra y de los elementos de la naturaleza convertidos ahora en mercancía.

Todo ello sucede de frente a una población inmóvil, que ignora, que es indiferente y que no desea enterarse o siquiera enfrentar esta situación. La sociedad en su conjunto, no logra comprender estos complejos procesos de dominación, de explotación y de despojo de su dignidad, de su tiempo, de su sabiduría, de su conocimiento, de su imaginación, de sus energías, de su labor y de su creatividad.

Las estrategias de los agentes del capital se han incorporado de modo enraizado en las mentes de las personas a través de las instituciones sociales que forman, controlan y construyen los ciudadanos: sistema familiar, educativo, religioso, jurídico y estatal. Utilizan la publicidad, los medios de comunicación, el mundo virtual y las normas para hacer de cada ciudadano un ser acoplado, disciplinado y cooptado. Todo un proceso de colonialismo interno en palabras Silvia Rivera Cusicanqui.

 

Hernando Uribe Castro

Integrante del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana, CIER

Universidad Autónoma de Occidente

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