Tiempo de leer – AMÉRICA NAZI

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america nzPor Patricia Suárez

La penetración Nazi en América Latina se inicia 18 años antes del surgimiento del nazismo en Alemania, a las 3 de la madrugada en la isla Quiriquina a 15 kilometros de Talcahuano “primer puerto militar,  industrial y pesquero de  Chile”, cuando  Wilhelm Canaris -oficial de inteligencia de la marina germana del  crucero  Dresden- huye de la región de los lagos y los bosques, paraíso de belleza sostenida en cuyo silencio se inscribe  la historia de ese pedazo del sur y sus fronteras.  Canaris  pone la primera piedra en la escalada terrorista que deja en la memoria el tenebroso holocausto no sólo de la primera y segunda guerra mundiales sino las cárceles y centros de tortura,  como la famosa “Colonia Dignidad” donde cientos de prisioneros políticos se encontraron con el rostro anti-natura  de la maldad  de los asesinos seriales, cuya colaboración -en  métodos y asesoría- sirvió a los dictadores del cono sur  quienes permitieron a los nazis, “(…) establecer redes de apoyo militar, político, financiero, logístico, que les aseguraran un refugio en caso de sufrir un revés en su proyecto expansionista (…)”.

La pecuniaria utilidad en tráfico de armas, heroína, redes de espionaje y refugio, más el ocultamiento de los  submarinos de guerra de las armadas alemana y británica, se documenta de manera clara y valiente en el libro América Nazi/ El último refugio de los hombres de Hitler/ de Jorge Camarasa y Carlos Basso.

  Muchos de los cuadros del nazismo alemán  fueron protegidos por Perón.  Argentina fue puerto seguro para los criminales del führer quienes  transitaban y vivían como pez en el agua entre Bolivia, Chile, Uruguay, Paraguay, Perú, Brasil,  Ecuador.

El diabólico pensamiento de raza superior aria, pura, con poderes supra-terrenales donde el fanatismo, la intolerancia, la experimentación criminal expandieron sus tentáculos hasta nuestro continente, llegó del viejo mundo en contubernio con los poderes eclesiásticos amparados por papas, obispos y el bagaje histórico de la tenebrosa “Edad Media”.

La historia es un referente obligado que ilustra y previene si atentos y estudiosos nos ocupamos de nuestro futuro  como humanidad y nación. Por ello no podemos dejar de mencionar que el renacimiento europeo nace de la necesidad dialéctica de salir de la oscura noche de las hogueras que calcinaron los incontables cuerpos de mujeres  llamadas “brujas”, y a los llamados “herejes”; para abrazar la herencia de la Grecia premonitoria, apolínea y dionisíaca  que dejó -en las artes y el pensamiento- la riqueza creadora del sentir y el pensar libres.

En lo que concierne a Colombia,  gratitud  al escritor Colombiano Jorge Eliécer Pardo por sus novelas “El Jardin de las Weissmann y “El pianista que llegó de Hamburgo”. Pardo se compromete como escritor y establece un dialogo entre el pasado y el presente nacional con sus personajes que huyen de la Alemania nazi y caen en las redes de la guerra interna cuyo conflicto ha dejado a nuestra sociedad el imperativo de su punto final.

Germán Espinosa, en su libro “Crónicas de un caballero andante”,  narra -en el “Verdugo de Lyon I” y “El Verdugo de Lyon II”- la brutalidad de este asesino nazi conocido como “El carnicero de Lyon”.

Silvia Galvis y Alberto Donadío “(…) publicaron  un revelador libro titulado ‘Colombia Nazi’, que, con base en documentos minuciosamente desempolvados del archivo nacional en Washington sobre el Departamento de Estado americano y el FBI y de los archivos de la cancillería Colombiana y el Ministerio de Defensa, presenta un complejo cuadro sobre distintos aspectos como el espionaje nazi en Colombia entre 1939 y 1945 (…)”.

 El Ministerio de Educación Nacional  está en el deber Ético, político, ideológico y  social,  de promover -en los colegios oficiales y privados- el estudio y análisis de las obras de los escritores colombianos: “El Pianista que llegó de Hamburgo” de J. E. Pardo; “Crónicas de un Caballero Andante” de Germán Espinosa; “Colombia Nazi” de Silvia Galvis y Alberto Donadío.  

No debemos olvidar lo  ocurrido en la guerra y guardar silencio sobre la historia de muerte que nos dejaron; es deber ineludible que nuestros niños y niñas (y las generaciones futuras) conozcan lo que el fascismo ha hecho porque no se puede repetir la historia. Ni permitir que el monstruo se levante y someta a la humanidad toda.

América Nazi,  de Jorge Camarasa y Carlos Basso, es lectura obligada e insoslayable.

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