Tiempo de leer: ¿Como habla Dios?

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  Por Patricia Suárez 

Doblan las campanas en La Candelaria, la luz del amanecer y el canto de |los gallos desde solares antiguos y la voz de un anciano que vive a la intemperie (la soledad del abandono), me sorprenden en el párrafo final de “¿Cómo habla Dios?”.

Buceador de verdades entre verdades Francis S. Collins, heredero de gigantes del saber científico,   curiosa naturaleza que topa los hallazgos con la fuerza precisa de los hacedores que en el “hallar haciendo” ha descifrado el texto biológico del genoma humano (lenguaje repetitivo), alfabeto combinado en tres mil cien millones de letras a lo largo de veinticuatro cromosomas en los códigos del ADN.

Desde el ateísmo a la fe, bajo las coordenadas de la razón, Collins muestra en paralelo la complementariedad de la religión y la ciencia, lo científico y espiritual y en armónica revelación analiza con racionalidad argumentativa la existencia de Dios, las teorías del Creacionismo, El Diseño Inteligente, la Evolución Darwiniana, el Origen del Universo, la Vida en la Tierra y lo misterioso del ADN y la codificación del genoma humano.

Los ejemplos en el libro (…) reseñados del genoma (…) ofrecen una especie de soporte molecular a la teoría de la evolución que ha convencido a casi todos los biólogos en activo de que el marco de trabajo de Darwin sobre la variación y la selección natural es indudablemente correcto.

Lo cual hace de nosotros el centro de la inteligencia mayor para pensar nuestros orígenes y ser, a pesar de los errores tanto biológicos como conductuales, hijos del universo; de las leyes eternas que gravitan en las constelaciones del cosmos. Y latiendo en ese fluir constante entre las leyes de la naturaleza damos un sentido ético y estético a la vida, a la moral, al deber ser (imperativo generoso de la equidad y la justicia), y es allí donde Collins halla el punto de encuentro entre la fe y la ciencia.

Versátil y creador el científico Francis S. Collins, en su profundo amor a la vida, admirado y sorprendido ante el mapa biológico de nuestra estructura molecular y en su capacidad cognitiva de pensador y científico estudia, investiga, pregunta, explora,  comprueba y,   en esa búsqueda, halla el lenguaje preciso e intenta la comprensión de sus lectores.

Cita a Arthur Peacoke distinguido biólogo molecular que después se convirtió en pastor anglicano y que ha escrito ampliamente sobre los puntos de encuentro entre la biología y la fe. (…) O ahora que hemos establecido los argumentos para la plausibilidad de Dios de un lado, y los datos científicos sobre los orígenes del universo y la vida en nuestro planeta ¿podremos encontrar una síntesis feliz y armoniosa?

Collins asegura lo útil de comprender cómo interpretaron los teólogos la Génesis 1 y 2 antes de Darwing. O, incluso, antes de que se empezara a acumular la evidencia geológica de la muchísima edad de la tierra.

En el capítulo VI, en   retrospectiva analógica, el genetista enriquece su búsqueda de armonía entre ciencia y fe. Más adelante, con rigor investigativo, muestra la No Sostenibilidad de la teoría del DISEÑO INTELIGENTE y, con sus objeciones científicas y teológicas, lo demuestra.

En el capítulo X, Opción 4 BióLogos (ciencia y fe en armonía), responde a tres preguntas hechas por un ministro presbiteriano:

¿Cuál será la obra de su vida?

La química.

¿Qué papel tendrá el amor en su vida?

Tanto como sea posible.

¿Qué hará respecto de la fe?

No acercarme.

Doce años más tarde (…) sumergido en encontrar respuestas a las preguntas 1 y 3. Tras un largo y tortuoso camino a través de la química, la física y la medicina (…) combinar mi amor por la ciencia y las matemáticas con el deseo de ayudar a los demás, en la disciplina de la genética médica. (…) empezaba a percibir algo de las verdades eternas de la Biblia.

Crítico y analógico reflexiona y concluye sobre la Evolución Darwiniana, El Creacionismo, El Diseño Inteligente para llegar a ¿Qué es la evolución teísta? Y continua ilustrando para que usted y yo, conscientes, vivamos en armonía entre la fe y la ciencia.

Para terminar, este poema:

De luna en luna la seda de Dios deja su mota en la punta del iris/ reserva al porvenir la palabra que suma y adiciona/ Ley de leyes en las esferas del sonido/ Invierno y fábula/ la ciencia no vence el lomo de la hormiga a la hora de los relojes sin tiempo/ cae la corteza y lloran en el bosque las maderas/ Inmóvil yace un gesto/ Salgo del sueño tras una larga noche/ aún en la vigilia su sombra/ Digna soy de su advertencia.

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