Tiempo de leer: El violín del diablo

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  Por Patricia Suárez

Después de haber interpretado el último de los caprichos, el “Nº 24” de Paganini, Ane Larrazábal es encontrada muerta en el Auditorio Nacional de Madrid.

Su sangre sirvió de tinta al victimario que estratégico dejó escrita la palabra iblis (en árabe Diablo) y allana el terreno para inducir la mirada hacia los sarracenos (nombre dado en la cristiandad medieval a los árabes y musulmanes)   y, así, ocultar y desviar las sospechas de quien o quienes asesinaron a una de las intérpretes mayores de la España del siglo XX.

El Stradivarius de la concertista ha desaparecido.

El libro de Joseph Gelinek, “El Violín del Diablo”, historia basada en hechos reales, nos introduce al   mundo de lo paranormal; de los objetos malditos; de lo trágico para sus dueños.

¿Cuál es el origen del Stradivarius de Ane Larrazábal?

Pasini era un pintor y músico aficionado que no podía creer en la fabulosa capacidad para leer partituras a primera vista que tenía el genovés (Niccoló Paganini). Un día le puso delante de los ojos un complicadísimo concierto y le mostró el objeto más valioso de su patrimonio, un violín Stradivarius.

Paganini leyó las partituras con la rapidez de un   rayo; ganó la apuesta. El magnífico instrumento era suyo.

 

La maldición sobre el violín se había desencadenado por el hecho de que no solamente aquél Stradivarius era propiedad de un hombre que había pactado con el diablo y fallecido sin recibir la confesión (…)  

Sus víctimas sumaban hasta la fecha más de una docena aunque las más conspicuas habían sido, naturalmente, la francesa Ginette Neveu y la española Ane Larrazábal. Pero antes de ellas aquél instrumento depravado había cegado la vida incluso de niños, enfermos y ancianos, pues una vez que el robo desencadenó la maldición el violín no discriminó ya entre justos y pecadores. Sus vibraciones malignas empezaron a influir en el entorno de cada nuevo poseedor del instrumento, de tal manera que éste acababa encontrando la muerte (…).

El deceso trágico de algunas concertistas que tocaron el violín…

(…) al día siguiente fue reflejado de esta manera por la prensa:

MUEREN 88 PERSONAS EN UN ACCIDENTE DE AVIÓN EN LAS AZORES

Entre los fallecidos figura la concertista internacional de violín, Suntori Goto. (…) A pesar de que se han desplazado a la zona más de trescientos trabajadores de salvamento no ha sido encontrado el famoso Stradivarius Passini que, antes de ser adquirido por Suntori, fue propiedad de la concertista Ane Larrazábal, asesinada en Madrid (…)

(…) en el año 1948, la violinista francesa Ginette Neveu perdió también la vida en accidente aéreo en el mismo lugar, y su violín tampoco pudo ser encontrado jamás.

¿Casualidad?

Tal vez un día, desde la física cuántica, podrá explicarse lo bizarro de esta historia que nos recuerda a Adrian Leverkuhn,   personaje central en la novela “El Dr. Faustus” de Thomas Mann, músico que pacta con el diablo al igual que se dice de Paganini que, con las tripas de su amante infiel, fabrica las cuerdas del violín en el que interpreta su “Capricho Nº 24” con el dominio extraordinario de la técnica en los intervalos de Octava, Décimas y Terceras (mayores y menores), escala y arpegios, las semifusas veloces y el pizzicato de mano izquierda que revela lo excepcional del virtuoso que, en Paganini y según “leyenda”,   hace pensar en los   ocultos poderes del submundo donde Satán permite el virtuosismo interpretativo y creador de la genialidad, en el mundo y dimensión en que vivimos siempre y cuando el genio se incline   a su servicio y selle su incondicionalidad.

¿Si existe el Diablo existe Dios?

Si Dios existe, debe estar fuera del mundo natural, y por lo tanto las herramientas de la ciencia no son las adecuadas para conocerlo. Dice Francis S. Collins.

Raúl Perdomo, uno de los investigadores más hábiles del cuerpo policial, en el transcurso de la investigación sufre extrañas y estremecedoras visiones que no logra explicarse; escéptico, se ve obligado por la fuerza de los hechos a contratar los servicios de una parasicóloga quien será clave para descubrir la identidad del asesino de Ane Larrazábal

Ante la sorprendente complejidad de los hechos que las palabras no lo pueden explicar porque el pensamiento y la razón no tienen la repuesta y, sin olvidar, que antes de la crisis de la palabra está la crisis del pensamiento…

¡Entonces!

Un silencio extraordinario por quienes han sufrido la desgracia de lo hasta hoy inexplicable…

 

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