Timbiquí, un bastión del oro que se disputan los grupos armados ilegales

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Las comunidades negras del pacífico literalmente volvieron a la esclavitud, y se asegura que son las Farc y las bandas criminales las que tienen sometida a la población. En Timbiquí tales grupos armados se dividieron la zona y asumieron a sangre y fuego el control de la minería ilegal generando en la región el recrudecimiento del conflicto armado, desplazamientos masivos, contaminación ambiental y pocas garantías para la gobernabilidad local.

El municipio de Timbiquí queda ubicado en las riberas del río que lleva su mismo nombre, muy cerca al Océano Pacífico.
El municipio de Timbiquí queda ubicado en las riberas del río que lleva su mismo nombre, muy cerca al Océano Pacífico.

En nuestro arribo a Timbiquí, navegando por el río que lleva el mismo nombre del municipio, en cada una de las orillas sobresalen en medio de la manigua casas elaboradas en tabla y apenas resistiendo a la humedad, que como el cruel olvido, es constante; mientras tanto, el paisaje se complementa con aquellas madres y niñas que enjabonan sus prendas en medio del agua turbulenta y sucia; a la par niños, jóvenes y adultos se bañan muy cerca de aquella multitud de mujeres con el inclemente sol acuestas, y pequeñas embarcaciones surcan de arriba abajo y viceversa, el afluente de esta importante ruta marítima del Litoral.

Sus habitantes, todos afrodescendientes desde lo lejos nos saludan y con una esplendorosa sonrisa, nos dan la bienvenida. Hasta allí todo parece bello, tranquilo y encantador. La alegría de sus gestos poco a poco va despejando un panorama no tan alentador.

Los habitantes, con quienes nos encontramos durante el viaje, comentan de la verdadera y dura realidad que afronta la comunidad. Indican que los ataques por parte de grupos guerrilleros contra la Estación de Policía, ubicada a pocos metros del río, son frecuentes, y dan a conocer que la situación social de la región es preocupante, debido a que esta población no cuenta con agua potable, no hay alcantarillado, el servicio médico y de energía es regular, las viviendas se encuentran en mal estado, y faltan recursos económicos para ofrecerles a los niños y jóvenes una buena educación.

En nuestro caminar por las  angostas calles, de Timbiquí, nos encontramos con un hombre moreno, amable y cordial; luego de saludarnos con una sonrisa nos preguntó sobre nuestra estadía en el apartado pueblo. Le dije: _¡somos periodistas y venimos de Popayán!… rápidamente le comenté de nuestra inquietud de conocer ‘la realidad’ de la zona y de nuestro deseo de visibilizar lo que allí estaba sucediendo.

Sin mencionar su nombre, empezó a relatar el grave problema de la minería ilegal.  “El oro hoy e’ maldito, e’ nos está trayendo muertes, contaminación y más pobreza”, fue la primera frase que pronunció luego de acércanos para conversar; poco a poco nos fue contando que desde que las FARC y las temidas bandas criminales controlan la explotación del oro, esta población del Pacífico vive en medio de la zozobra y desesperanza.

Con una visible precaución -y mientras yo atentamente tomaba nota- nos decía que antes iban a las partes altas de los ríos Bubey, Saija y Timbiquí a “buscar oro”, pero de una manera artesanal y sin presiones. “Subíamos varios de la comunidad y barequeábamos. Encontrábamos oro, disfrutábamos del oficio, todo era artesanal, manual como se dice, la minería ha sido un su’tento de nosotros, con eso siempre hemos vivi’o”, narró el veterano hombre, mientras observaba ansioso hacia las calles del pequeño poblado, notándose el miedo de saber quién lo estaría mirando mientras nos contaba  un poco de lo que vive y sufre.

Los habitantes de esta comunidad afrodescendiente del Cauca viven de la pesca, la minería, y la agricultura
Los habitantes de esta comunidad afrodescendiente del Cauca viven de la pesca, la minería, y la agricultura

Con un tono más suave y casi que en silencio, nos manifestó además que la explotación del oro ahora la pueden hacer, pero si los grupos armados lo permiten. “Pues hay que pedir permiso, toca por turnos y ellos son los que pagan, allá pues toca ir porque ni modos pa’ buscar lo e’ la comida”.

Él termina la conversación diciendo que “ahora todo ha cambiado” y “que es mejor no decir más nada”, pues asegura que la situación en su comunidad está tensa, que se ha perdido la tranquilidad y que muchos por hablar del desesperante panorama que afronta Timbiquí, han sido amenazados, y en el peor de los casos asesinados.

Minutos después, nos despedimos del señor moreno, no sin antes recomendarme que era mejor que saliera del pueblo antes de las 3:00 de la tarde, porque luego la movilidad hacía el municipio de Guapi (ruta para abandonar la zona) en lancha, podría ser un poco peligrosa, me dijo que la guerrilla últimamente bajaba hacer control en varias partes del río Timbiquí y del Océano Pacífico, y que otras veces salían los mal llamados ‘piratas’ a robar a los lancheros.

Sobre este panorama, la Defensoría del Pueblo y el Sistema de Alertas Tempranas, en un reciente informe precisó que la población está en un inminente riesgo. Textualmente se señaló “que a partir del 2010 se presentó la intensificación del conflicto de la explotación minera con retroexcavadoras y dragas en las partes medias y altas de las cuencas y los afluentes del río Timbiquí, lo que intensificó las disputas entre los grupos armados ilegales FARC y Rastrojos. En la actualidad, los frentes 29, 30 y 60 de las FARC han copado el control de las partes altas, medias y bajas del territorio. A ello se suma la extensión del control territorial y poblacional, conforme a acuerdos con el ELN”.

Por su parte el alcalde de Timbiquí, Víctor Amú Sinisterra, agregó que además de la explotación ilegal del oro, la zona también “ha venido siendo afectada por el narcotráfico, plenamente lo conocen las autoridades, entonces debe ser una de las causas la subsistencia acá de los grupos”.

De acuerdo con la Defensoría y “según se señala por las comunidades… cada que quieren sacar oro o mover altas sumas de dinero las FARC atacan Timbiquí”. Lo más grave del conflicto es que la población civil queda en medio del fuego cruzado.

Sobre el particular, el personero Léider Javier Solis Gómez, dio a conocer que los desplazamientos masivos han aumentado, y que internamente en el pueblo las comunidades que residen cerca al puesto de Policía han tenido que buscar refugio, donde familiares o amigos, especialmente en las noches.

El caso puntualmente lo padecen los habitantes de los barrios Bella Vista, Puerto Luz y Calle del Pueblo; “son 120 familias que deben salir porque sus casas en cualquier momento pueden ser atacadas, estas familias deben resguardarse de los combates y hostigamientos”, aseguró el funcionario.

El Personero, también dijo que los atentados, perpetrados con los denominados ‘tatucos’ –morteros artesanales- han destruido varias viviendas y que hasta ahora se esperan ayudas para entregar a los hogares afectados.

“La mayoría de las construcciones hablando de casas un 60 y 65% son en madera y eso las hace que sean más vulnerables ante cualquier hostigamiento; de hecho son más fácil de penetrar, y más fácil de incendiarse, como nos ha ocurrido en el año pasado, donde dos casas aledañas a la estación de Policía y a la Alcaldía Municipal fueron incineradas en su totalidad, precisamente por un accionar de las fuerzas armadas ilegales que están operando en el municipio”, denunció Leider Javier Solis.

Tan sólo en lo corrido del año 2013, en Timbiquí, se han presentado una decena de ataques. Las FARC, han atentado contra uniformados de la Policía, la casa del Alcalde, contra el puesto de control de la Infantería de Marina, y varios hostigamientos han ocasionado graves afectaciones directamente a las comunidades.

Los ataques contra la estación de Policía son frecuentes y la población civil queda en medio del fuego cruzado.
Los ataques contra la estación de Policía son frecuentes y la población civil queda en medio del fuego cruzado.

Ante tal situación, Regulo Angulo, presidente de la Asociación de Consejos Comunitarios de Timbiquí, aseguró que la explotación ilegal de oro, que ha desatado una evidente ola de violencia, se ha convertido en una amenaza para el esquema del tejido social representativo de las comunidades afrocolombianas asentadas en la región.

“Porque es una situación que ha sido inconsulta con las comunidades en donde no hay la posibilidad que las comunidades intervengan para la defensa de sus territorios, sobre todo con ello la gente sale de su desarraigo, sus costumbres, sus culturas”, advirtió el líder.

Entre tanto, la Policía y la Infantería de Marina, realizan controles y operativos esporádicos para controlar las rutas de la minería y el narcotráfico, y garantizar la seguridad en la zona.

La dificultad de gobernar bajo amenazas 

Los flagelos generados en el marco del recrudecimiento del conflicto armado también han tocado hasta el alcalde de Timbiquí, Víctor Amú Sinisterra, quien fue  blanco de amenazas e intimidaciones, hasta llegar al punto de trasladar su despacho a la ciudad de Popayán. Asegura que muchas veces arriesga su propia vida para desde su pueblo resolver las inquietudes y dar soluciones a las necesidades que aquejan a su comunidad, históricamente olvidada y abandonada.

Las condiciones de pobreza son extremadamente visibles en esta población del Litoral Pacífico Caucano.
Las condiciones de pobreza son extremadamente visibles en esta población del Litoral Pacífico Caucano.

“Hay otra gran dificultad, pues que nos impide desarrollar una buena gestión por la limitación que tenemos de no poder movilizarnos libremente por el territorio, por el municipio y otras zonas que también están vetadas”, expresó el Burgomaestre.

Víctor Amú, sin embargo no se rinde ante la adversidad, y en medio de las difíciles condiciones, permanentemente ante los medios de comunicación solicita y clama por ayuda. “Yo lo he venido diciendo, he venido invitado al Gobierno Departamental, al Gobierno Nacional para que me acompañen en ese tema”.

Sostiene que ahora más que nunca, su comunidad necesita de un verdadero acompañamiento social, que de una vez por todas permita que sus pobladores se alejen de la explotación del oro, explotación a la que también están sometidos por las FARC.

“Falta inversión en el municipio para poder atender e invitar a las personas a que en vez de practicar algunas actividades que van en contra del bienestar social se pueda atender a esas familias”, dijo Amú Sinisterra.

La contaminación de los ríos, un grave problema

Además de la complicada situación de orden público, el panorama de Timbiquí se agrava tras contaminación de sus afluentes hídricos.

Informes de la Secretaría de Salud Municipal y de la Defensoría del Pueblo indican que según registros extraoficiales en la zona hay más de 90 retroexcavadoras “cuya explotación no se registra y que no declaran para efectos impositivos y de regalías”.

Se dio a conocer que los habitantes son quienes reciben los impactos de la contaminación generada por vertimientos de aceite, combustible, cianuro y mercurio.

“Los niños se nos están enfermando, nos están saliendo manchas en la piel y todas las enfermedades que puedan prevalecer. Hoy día el agua no se puede consumir”, dijo Jhon Emerson Torres, secretario de Salud de Timbiquí.

La Defensoría en el informe de riesgo señala además que “el impacto socio ambiental de esta actividad económica está produciendo la destrucción acelerada de la flora, peces, crustáceos, además hay graves impactos en los pobladores como enfermedades gastrointestinales y cutáneas por cuanto las aguas de los ríos mencionados son las mismas que abastecen el acueducto en la cabecera municipal”.

Sobre el tema, voceros de la Corporación Autónoma Regional del Cauca, informaron que han hecho las respectivas advertencias sobre los impactos ambientales que está generando dicha explotación ilegal, y que han acompañado operativos realizados por la Fuerza Pública en el decomiso de maquinaria pesada.

En Timbiquí se vive de milagro

Esta población pobre y olvidada del Pacífico padece múltiples necesidades, pero las más importantes son el agua potable y las plantas de tratamiento de aguas residuales. Sus comunidades deben buscar el agua en un pozo alejado de la cabecera municipal y esperar a que llueva para poder consumir el liquido vital.

“Toca bregar mucho para sacar un poquito de agua para poder tomarla, vamos a un pozo que queda en una loma, y como usted ve nos toca lavar acá, en el río, venirnos a bañar acá”, dijo Yarleny Campa Viafara, habitante de Timbiquí.

La mujer aseguró que vivir así es bastante lamentable. “Y pues el que tiene compra su galoncito de agua, pero eso es igual no le dura casi nada, entonces nos toca esto”.

A esta necesidad, se suma que los servicios de salud son insuficientes como lo asegura Jhon Emerson Torres, secretario de Salud,faltan implementos para al menos poderle salvar la vida a una persona”.

Y como por si fuera poco, la comida es escasa, -caso de la carne y el pollo-, y el 90% de los alimentos son llevados desde el puerto de Buenaventura.

“No hay fincas de ganadería, los alimentos son traídos del interior del país, entonces todo es carísimo”, aseguró Cándido Rodríguez Balanta, habitante de Timbiquí, quien también solicitó ayuda del Gobierno Nacional.

“Aquí necesitamos digamos muchas fuentes de financiación, de muchas actividades para que no se acabe, por lo menos de la agricultura, la vaina de la minería, la vaina de la pesca, son actividades que se hacen a mano limpia, como dice la novela, pero no tenemos ninguna fuente de financiación del campesino para que ellos fortalezcan sus cultivos, aquí hay sólo hay un banco y realmente es muy incomodo para uno acceder a él por cualquier crédito, todo lo vuelve un problema”, expresó.

En Timbiquí también el servicio de energía es regular y las tarifas del servicio son muy elevadas.

Así, terminamos un recorrido por una de las zonas más apartadas del Cauca y de Colombia, una región donde a pesar de que las condiciones son difíciles, de que el Estado no interviene, y donde la violencia permea todos los sectores, aún hay esperanzas por resurgir ante la crudeza con la que son vistos, y ante la falta de políticas serías que les permitan gozar del bienestar que deberían tener como ciudadanos colombianos.

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