¡Todo se hace tarde!

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Por Camila Zuluaga @ZuluagaCamila

La intervención quirúrgica a la que fue sometido el presidente Juan Manuel Santos esta semana, después de un anuncio hecho en el consejo de ministros de tener un cáncer de próstata, salió por fortuna bien y de manera  exitosa. Lo que lamentablemente no resultó tan exitoso fueron las consecuencias de lo que generó su estado de salud.

Como es del conocimiento de todos, este ha sido el año de las enfermedades de los mandatarios; en la cuenta están el alcalde de Bogotá Gustavo Petro, el alcalde de Cartagena Campo Elías Terán y el tan nombrado Angelino Garzón, que en su momento fue centro de un debate nacional por mantener su estado de salud en secreto y no permitir que se anunciara y se comentara el parte médico oficial. La incertidumbre durante semanas fue absoluta.

Genera indignación que este asunto se halla tratado de una manera tan irresponsable y oportunista.  El gobierno no hizo lo que en su momento debió, argumentado un respeto familiar y olvidando el respeto por la nación y su seguridad.  El congreso pasó de agache sin inmutarse con el tema. A quienes mencionamos que era una falta de respeto que el país no conociera durante un mes la condición de salud del vicepresidente, se nos tildo de insensibles y de no tener compasión por el ser humano. Especulamos muchos sobre la posibilidad de una ausencia total del presidente Santos, ¿qué sucedería en el país si su remplazo no estuviera en las condiciones idóneas para asumir sus funciones?  La respuesta y reacción fue hacer caso omiso, pensando solo en  lo que se tiende a hacer en el ámbito personal,  porque eso no nos iba a pasar a nosotros. Pero lo temido sucedió,  afortunadamente salió bien, pero el susto existió y sigue presente, pues nadie está exento de sufrir un quebrando de salud. La única función del vicepresidente es remplazar al primer mandatario en caso de ausencia, esa es la razón por la cual este acompaña durante la contienda electoral al candidato presidencial, y no es posible removerlo ya que su elección es igualmente democrática. Argumento que el señor Garzón ha esbozado también, que a él lo acompañan los nueve millones de votos que los llevaron al poder.  Por eso es un derecho de los colombianos saber si el vicepresidente puede remplazar o no al presidente. Hoy no lo sabemos, muchos especulan pero no tenemos un parte médico sobre ello.

Por esa irresponsabilidad y falta de acción a tiempo hoy nos encontramos ante un vacio de normatividad y en medio de una discusión política en donde cada uno toma un bando, si es que a Angelino lo quieren sacar de su cargo por enemistades políticas o por seguridad nacional.

El argumento que el congreso presenta es la ley y por tal razón es el tribunal médico quien debe hacer la revisión.  Hay quienes piensan que no hay una igualdad de tratamientos con el presidente y el vicepresidente. El Senador Barreras no ha tenido la iniciativa de enviar un tribunal médico a que nos dé un reporte de la salud del primer mandatario. El problema  que ven muchos es que la iniciativa de la revisión médica del vicepresidente proviene del presidente del Senado Roy Barreras, quien ha sido históricamente su enemigo político ¿Cómo hacer entonces para creer que lo que motiva al senador Barreras no es una jugada política?

Por tal razón Angelino se negó a que le hicieran la valoración médica, argumentando que es un irrespeto querer remplazar al vicepresidente, que no fue elegido para usurpar cargos que no le corresponden sino a para defender la democracia. “Sería prestarme a un golpe de Estado y no lo voy  a hacer a esta altura de mi vida”, fueron sus palabras.

Por otra parte el ex presidente Andrés Pastrana  aseguro que el  vicepresidente no está en condiciones de salud para remplazar al presidente Juan Manuel Santos: “No está en capacidad plena para manejar el país,  el mismo Angelino lo ha mencionado”

Múltiples voces se han hecho presentes en la discusión. Lo cierto es que esto se debió haber hecho antes.  Al no reconocer el estado de salud del vicepresidente se equivocó el gobierno,  el congreso y todos quienes defendieron el hecho de respetar la enfermedad de Angelino. Aquí lo que se tiene que hacer es respetar al país.

Una cosa más:  ¡No se les olvide ahorrar agua!

 

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