Un genuino presidente

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Por: Jose Luis Grisales y María Camila Arango R

Es hora de que el mundo se dé cuenta que en este país somos más los colombianos que sí queremos avanzar y no le comemos cuento entero a nuestro ‘genuino’ presidente.

El pasado 10 de marzo el presidente Iván Duque realizó una alocución presidencial donde anunciaba que objetaría la ley estatutaria de la JEP (Justicia Especial para la Paz) por asuntos de “inconveniencia” para el país.Durante 13 minutos, el presidente demostró que, desde la campaña presidencial, no ha mejorado sus habilidades para hacer ver más natural su discurso: sus ojos siguen el dictado como si fuera un alumno intentando seguir al pie de la letra unas indicaciones que, aunque considera irrisorias, debe decirlas para ganar la materia y graduarse. Durante ese discurso, Duque mencionó 14 veces la palabra GENUINO/A (sí, casi una vez por minuto), para referirse a la verdad, a la justicia, a la no repetición y a la paz. Y, aunque parece un detalle marginal, devela la intención real de sus objeciones o de las personas que le escribieron la cartelera y a quien debe reportar resultados.La relevancia al hablar sobre algo ‘genuino’, denota la intención de desmontar lo hecho y poner al país a jugar una “paz” hecha a imagen y conveniencia del gobierno actual. Borrón y cuenta nueva, nada de construir sobre lo construido. Tal es el desespero por sacar adelante una bandera que por fin juegue a su favor, que no les importa pasar por encima de las sentencias de la Corte Constitucional ni sobre las recomendaciones del Congreso, adelantando viejas leguleyadas al mejor estilo del gobierno Uribe, donde ponían el Estado de opinión sobre el Estado social de derecho o donde intentaban reformar la Constitución con uno que otro ‘articulito’.Algunos ya estarán cansados de escuchar sobre el proceso de paz. Sí, se firmó hace dos años y esa vaina todavía no anda sola, es cierto. No son los únicos. Así algunos seamos amantes y fieles defensores de los beneficios del Acuerdo, también estamos cansados de salir a rogar voluntad política para cumplir con lo acordado. Y si así nos sentimos nosotros, ¡imagínense las víctimas! Nos disculparán entonces, pero hoy no es un día para dejar el tema de la paz a un lado. Este mes seguiremos hablando de lo mismo, y esta vez depende del Congreso de la República qué tantos días nos dure la charla.Señores, hoy la JEP está en manos del Congreso de la República. Entiéndanlo así: hay tres opciones. La primera es la que más le conviene a las víctimas y todas esas personas que buscan acogerse a la Justicia Transicional: el Congreso no admite las objeciones de Duque, lo que obligaría al señor Presidente a firmar la Ley Estatutaria tal cual como está. La segunda es, quizá, la que más le conviene al uribismo ahora que llegan elecciones regionales: el Congreso acepta debatir (de nuevo) la Ley Estatutaria teniendo en cuenta las objeciones del presidente, y podrían mantener en la agenda mediática todo el tema del narcoterrorismo, la ‘FAR’ y la impunidad hasta diciembre 16. Para esa fecha, último día de sesiones en el legislativo, deberán haber decidido si adoptar las objeciones realizadas, o rechazarlas y aprobar la ley como se presentó hoy en día. La tercera opción (créannos, nada improbable), es que el Congreso acepte las objeciones y posponga las discusiones para que en diciembre 16 no haya ninguna decisión tomada y el único camino que quede disponible sea archivar la Ley JEP. Catastrófico.Depender del Congreso es algo bastante incierto y, aunque no tenemos otra alternativa que aceptar la decisión que tomen, sí podemos presionar para el lado que creamos conveniente. Para eso los necesitamos a ustedes. Necesitamos que dejen de creer en noticias escritas con odio. Necesitamos que no traguen entero lo que leen en redes sociales y se pongan en los zapatos del otro antes de tomar una posición. Necesitamos que los colombianos entiendan que en este país hay realidades sumamente distintas, y que a veces gobernar desde un escritorio en la capital trae consecuencias perversas para el que está sembrando en Vichada. Nuestro presidente ya demostró que por sus propios medios el país no arranca, todos los intentos de reformas se le han caído y su intento por desviar la atención a Venezuela se “auto incendió” como el camión de ayudas del puente Simón Bolívar. La siguiente parada en su plan de acción para ganar algo de gobernabilidad es despertar a ese colombiano que hace dos años y medio salió a votar verraco. Y nosotros NO permitiremos que eso pase. ¿O sí?Para quienes no se habían enterado, el Congreso ya había debatido la JEP por varias semanas, la aprobó, la pasó a la Corte Constitucional para revisar que no hubiese ningún vicio de inconstitucionalidad, ¡y está también la aprobó! La Corte ya se había pronunciado (visiten la fanpage de la JEP en Facebook) sobre los 6 ‘articulitos’ que el Presidente objetó y, le haya gustado o no al Gobierno, la JEP pasó con mayorías por las plenarias del Congreso. Duque contra el mundo. Sí, ‘mundo’ porque la ONU y la CPI ya habían halagado nuestro modelo de justicia tradicional, para que vean.Lo que Duque no ha entendido es que la paz no es de colores, partidos ni personalismos. Es de los colombianos, de quienes realmente han sufrido las consecuencias de un enfrentamiento armado interminable, de quienes no soportan la idea de más muertes de inocentes. Esto es de quienes quieren terminar con una guerrilla que desangró al país, de quienes quieren que el Estado deje de pensar en comprar armas y empiece a pensar en comprar libros, construir casas, carreteras, crear nuevas rutas turísticas y dar a conocer a todos nuestros campesinos y sus productos.Es el momento de salir a las calles a exigir lo que es nuestro. Todavía no la hemos perdido, seguimos pendientes de ella, seguimos insistiendo en la posibilidad de un nuevo futuro para Colombia. Aquí estamos, tan firmes como en 2016. Exigiendo que haya un acuerdo YA entre las partes, buscando poner la paz en marcha.

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