Una Copa con sentido social

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Este viernes finalizó en Cali la Copa Claro de Fútbol, el torneo aficionado que la compañía de telecomunicaciones ha hecho llegar a todos los rincones del país por seis años consecutivos

Por Juan Camilo Palomar

Deportes@elpueblo.com.co

El equipo femenino de la Escuela Carlos Sarmiento Lora celebró su segundo título nacional en la Copa Claro /Foto: Juan Camilo Palomar
El equipo femenino de la Escuela Carlos Sarmiento Lora celebró su segundo título nacional en la Copa Claro /Foto: Juan Camilo Palomar

Impresionadas por la majestuosidad del estadio olímpico Pascual Guerrero, las integrantes del equipo del Meta en fútbol femenino saltaron al campo ante la ovación de un pequeño pero nutrido grupo de personas del común que se dieron cita para ver la final nacional de la Copa Claro de Fútbol.

Muchas de las jugadoras de ese equipo llegaron por primera vez a Cali y conocieron este imponente estadio, así como el Meta llegó por primera vez a la final de este torneo tras seis años de participación, los mismos que lleva de realización la Copa.

En frente, Valle, de rojo completamente. Se trata del equipo inscrito para este torneo que en su mayoría conforman jugadoras de la Escuela Carlos Sarmiento Lora. Campeonas defensoras del título que ahora conseguirían el bicampeonato nacional en casa. A nivel regional, además, la escuela Carlos Sarmiento Lora ya ha sido la campeona por cuatro años consecutivos.

Desde el 2009 se realiza la Copa Claro en Colombia, tanto en fútbol como en béisbol
Desde el 2009 se realiza la Copa Claro en Colombia, tanto en fútbol como en béisbol

Pero la experiencia del Meta no es la única de este tipo que ha dejado la Copa, que este año intervino en los 32 departamentos del país, con la participación de Bogotá como Distrito Capital y las Fuerzas Armadas como un equipo más.

En el Amazonas, por ejemplo, cuenta Federico González, director de la Copa en Colombia, hace un par de años que el torneo llegó hasta allá, logrando integrar una zona del país que poco contacto tiene con las grandes ciudades, como Bogotá o Cali. En aquella edición en la que llegó la Copa al Amazonas, grupos de mujeres y hombres de comunidades indígenas formaron equipos y jugaban sin guayos, sobre la tierra de campos improvisados en distintas localidades de aquel selvático departamento. Cuando salió el equipo del Amazonas para la fase final a nivel nacional, los dignos representantes amazónicos confesaron conocer por primera vez Medellín, sede para entonces de aquella edición, e impresionarse por las estructuras urbanas y tecnologías como los aviones o los ascensores.

De integración, precisamente, se trata la Copa Claro de Fútbol, pues aunque hace parte del programa de responsabilidad social de la empresa de telecomunicaciones, ha logrado consolidarse en Colombia como el campeonato que agrupa a más jóvenes en todo el país alrededor del fútbol. Este año, en su sexta versión, la Copa alcanzó la cifra de 40.000 futbolistas aficionados, entre mujeres y hombres, pertenecientes a 1939 equipos de 350 municipios en los 32 departamentos del país.

El mexicano Federico González, director de la Copa, asegura al respecto que “la mayor satisfacción es la respuesta de los jóvenes colombianos, cuando iniciamos este proyecto lo hicimos pensando en construir un tejido social a través del deporte en todo el país, y nos alegra ver que hasta ahora hemos impactado de forma positiva más de 200.000 jóvenes colombianos”.

Iniciativas sociales a través del deporte

Johana Cuenú además de ser jugadora, es entrenadora de 80 niños en Decepaz /Foto: Juan Camilo Palomar
Johana Cuenú además de ser jugadora, es entrenadora de 80 niños en Decepaz /Foto: Juan Camilo Palomar

Johana Cuenú Cambindo, una de las delanteras del Valle, marcó la impresionante cifra de 17 goles en la fase nacional del certamen deportivo, tres de los cuales marcó en la final ante Meta, en la goleada que a la postre terminaría 6-0 a favor de las rojiblancas.

Esta goleadora nacida en Satinga, Nariño, emigró a Cali con su familia a los 15 años, hace casi nueve ya, y decidió vincularse al fútbol que había jugado desde niña como entrenadora, luego de terminar de formarse en la Carlos Sarmiento, para intervenir en su barrio con un grupo de 80 niños y jóvenes a quienes además de formarlos como promesas del fútbol, les inculca valores como el respeto, la honestidad o la humildad, en el barrio Decepaz, al oriente de Cali.

En este proyecto social están inmersos tres profesores. Junto a ella, el profesor James Viveros y Carmen Judith Gamboa, se le midieron a trabajar por la comunidad a través de iniciativas deportivas para alejar a jóvenes del sector de problemas sociales cercanos como la drogadicción o la delincuencia.

Ahora, aunque trabaja también por cumplir su sueño de llegar a representar a Colombia en fútbol femenino, Johana también lo hace por el grupo de jóvenes de Decepaz, para quienes consigue balones, uniformes y todo tipo de implementación deportiva con el apoyo de iniciativas como la de Claro, la Escuela Sarmiento Lora e incluso la administración municipal.

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