Una familia hecha para el BMX

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Valentina y Sebastián Velásquez comparten en la pista su pasión por el bicicrós, ambos sueñan llegar a ser campeones olímpicos y para eso se preparan desde que tienen memoria. Ella sigue los pasos de Mariana Pajón y él los de Carlos Mario Oquendo.

Por Juan Camilo Palomar

Deportes@elpueblo.com.co

Para Valentina, su hermano es su principal motor en el deporte /Foto: Juan Camilo Palomar
Para Valentina, su hermano es su principal motor en el deporte /Foto: Juan Camilo Palomar

Con una personalidad que asombra, y la puntualidad de quien hace su mayor esfuerzo por ser campeón, Valentina y Sebastián llegan juntos a la pista de BMX ubicada en la Unidad Deportiva Alberto Galindo. Se les ve siempre juntos. Llevan consigo uniformes coloridos llenos de líneas y formas que guardan un significado especial para cada uno, y arrastran por el camino sus bicicletas, esos caballitos de acero que los han hecho campeones nacionales año tras año desde hace ya un lustro.

Acaban de llegar de Holanda, donde compitieron en el campeonato mundial de la disciplina en sus categorías. Allí, en el mismo mundial y a la edad en la que Mariana Pajón comenzó a ser campeona, Valentina accedió a la final y quedó en el quinto lugar. Ninguna otra bicicrosista colombiana ha logrado estar en una final mundial a los 11 años, más que ellas dos.

Sebastián fue campeón en Estados Unidos en 2011, ha sido campeón panamericano y subcampeón suramericano. Además del BMX ha practicado judo, natación y baloncesto /Foto: Juan Camilo Palomar
Sebastián fue campeón en Estados Unidos en 2011, ha sido campeón panamericano y subcampeón suramericano. Además del BMX ha practicado judo, natación y baloncesto /Foto: Juan Camilo Palomar

Su hermano, Sebastián Velásquez, clasificó entre los primeros 30 del mundo en su categoría y sigue en ascenso. Este mismo año, en Estados Unidos, fue el campeón de varias competencias internacionales que le valieron para que el club Ssquared Bycicles se fijara en él y lo firmara por cinco temporadas junto a su hermana, y es de aquí de donde han encontrado el apoyo en implementación deportiva para ser los mejores.

Sebastián y Valentina entrenan bicicrós desde que eran apenas unos bebés. Sus papás vivían cerca a la Unidad Alberto Galindo y pasaban todos los días por ahí. Un buen día, Sebastián, con cuatro años, le pidió a su papá que lo llevara a ver las competencias de aquellas bicicletas que al levantarse por entre los ‘morros’ levantaban una polvareda al tiempo que su velocidad y habilidad deslumbraban. Él comenzó a entrenar con la misma disciplina con la que se entrena ahora, diez años después, y desde entonces no dejó nunca de disfrutar a bordo de la bicicleta.

Valentina se entrena entre niños, porque a su edad son pocas las niñas que practican el deporte /Foto: Juan Camilo Palomar
Valentina se entrena entre niños, porque a su edad son pocas las niñas que practican el deporte /Foto: Juan Camilo Palomar

Valentina, que siempre ha visto en Sebastián un ejemplo como hermano mayor, le siguió los pasos de tanto acompañarlo en las tardes a entrenar. Empezó con tres años y ahora, con 11, ya no recuerda esas primeras prácticas cuando sus pies casi ni tocaban la tierra, y dar los primeros pedalazos era parte de ese comienzo.

Son diez años en los que Javier y Mayerlina, sus padres, han dedicado sus tardes a ver a sus hijos entrenar, caerse, levantarse y hasta ser campeones. Ambos lideran actualmente el ranking nacional de BMX y desde el 2011 ocupan los podios de competencias internacionales en países donde este deporte es potencia, como en Ecuador, Estados Unidos y ahora en Holanda.

Para Javier Velásquez, cirujano y padre de Sebastián y Valentina, sentir la alegría de ver a sus hijos triunfar en tierras alejadas a su país, vibrar en cada competencia y compartir siempre en familia es la mejor recompensa que ha dejado todo este esfuerzo de un proceso que ya completa una década.

La apuesta, dice la propia Valentina, es ser campeona olímpica, y continuar la historia de Mariana Pajón, su ídolo, de quien no ha adaptado sus cábalas pero si su carácter en la pista. Valentina entrena con niños y compite en categorías hasta dos años mayores que la que tiene. Se exige al máximo y así lo demuestra ante Samir Cambindo, su entrenador, un ciclista de pista vallecaucano que ha logrado sacar tanto en Valentina como en Sebastián el mayor talento del bicicrós juvenil, y por ello parecen estar convencidos de que en el 2015, en el campeonato mundial de Bélgica, ambos serán los campeones del mundo que buscan ser. Los dos son la promesa del bicicrós nacional.

Anécdotas del mundial

Valentina, poco amiga de los aviones, viajó a Amsterdam, Holanda, acompañada de su madre y su hermano, que  también iba a competir. Su papá se quedó por su trabajo, pero siguió en la distancia las válidas clasificatorias y la final, donde su hija fue quinta.

Antes de la competencia, la pequeña campeona nacional contaba los días para ir a Europa mientras continuaba sus clases de cuarto de primaria. Ni las tres veces en las que se partió la clavícula o la ocasión en la que se fisuró un hombro la habían puesto tan nerviosa, pero en la pista de nuevo se transformó con su tranquilidad característica para competir: “Yo solo imaginaba que estaba aquí para ganar y hacer lo que entreno todos los días, y así competí”, cuenta.

Al pasar por la meta en la final cuando quedó quinta, su hermano, que no cabía de la emoción, la cargó por un largo rato por toda la pista donde había logrado ese honorífico puesto. Quedar entre las ocho mejores del mundo a los 11 años era hasta entonces una gesta que sólo había logrado Mariana Pajón, hoy campeona olímpica.

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