Una feria del libro atomizada

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¿Por qué la FILCA no se pudo seguir desarrollando? ¿Por qué Cali no tiene consolidada una feria del libro? Reportaje sobre un evento cultural que nunca se ha definido, pese a que hay iniciativas en la promoción de la escritura y la lectura.

Por Jaír Villano
@VillanoJair

Al principio todo fue armonía. Algunos representantes de la Feria Internacional del Libro y las Culturas (FILCA), del Ministerio de Cultura, la Cámara Colombiana del Libro y la Fundación Spiwak, se reunieron a hablar a propósito de la segunda edición de la Filca, que ya tenía país invitado, escritores confirmados y en el papel un plano en el que se corregían algunas de las falencias que tuvo la primera celebración desarrollada en la plazoleta Jairo Varela.

Después todo fue oscuro. La directora de esta, Conchita Penilla, manifestó que el evento no se llevaría a cabo por un malentendido con las entidades culturales con las que se había reunido, al parecer porque estas tenían intereses mercantiles, antes que culturales. En una misiva publicada hace unas semanas dijo: “Consideramos que una feria popular, institucional y gratuita, como lo fue FILCA 2015 es incompatible con la visión comercial y privada de la propuesta del grupo Spiwak”. Al parecer querían cobrar la entrada a la feria. Conchita estalló.

Juan Camilo Sierra, gerente de proyectos para la Fundación Spiwak, dejó entrever estupor, –al principio todo fue armonía, recordemos–, adujo que no entendía la decisión de Penilla: “En el proyecto que estamos construyendo quisimos sentarnos con FILCA para sumar juntos, en beneficio de los ciudadanos. Desafortunadamente, nos vimos muy sorprendidos con la carta de la directora de FILCA. No creo que el argumento (que exponen en el comunicado) vaya en contravía de la calidad de un evento, por el contrario, los fortalece. Nosotros no tenemos previsto cobrar la entrada de la feria”.

La ministra de Cultura, Mariana Garcés, también se manifestó, en un comunicado le dijo a Penilla que lamentaba que “la falta de una visión de conjunto dé al traste con la idea de construir un gran evento para la ciudad; esa no fue la posición de ninguno de los participantes a quienes agradezco enormemente sus valiosos aportes (…) respeto su decisión, aunque esta no corresponde al sano intercambio de ideas que se dio durante el encuentro”.

La FILCA se desarrolló en octubre de 2015 con muy buena asistencia de público
La FILCA se desarrolló en octubre de 2015 con muy buena asistencia de público

Para resumir este embrollo, las partes salieron a defender su posición, y Cali seguía ahí: sin celebración del libro. Y entonces se difundió una nota de prensa en la que se decía: ‘Cali sí tendrá Feria del Libro’.

En 2015 la fundación Spiwak adelantó una serie de talleres con reconocidas plumas
En 2015 la fundación Spiwak adelantó una serie de talleres con reconocidas plumas

La nueva Feria del Libro, organizada por la Fundación Spiwak, se desarrollará del 20 al 30 de octubre. Aún no se ha definido cómo se llamará y está pendiente de confirmarse el lugar donde se hará(1)”.

Tiempo después el mismo diario anunció una propuesta en aras de que septiembre se erigiera como el mes de las letras en Cali y en el Valle. La idea era que entidades públicas y privadas aunaran esfuerzos para la construcción de un evento que la ciudad se merece.

Curiosamente, el gerente de proyectos para la Fundación Spiwak expresó no conocer nada alrededor de la feria que el periódico anunció. En diálogo con El Pueblo espetó no tener conocimiento alguno.

Por fortuna, la secretaria Betancourt le dijo a este medio que sí se está gestando un proyecto que busca que la ciudad logre tener un evento que una a entidades oficiales y privadas en procura de una gran feria. Aunque todavía faltan ideas por establecer, en concreto la ciudad tendrá el festival ‘Oiga, mire, lea’, liderado por la Biblioteca Departamental, este cuenta con el apoyo financiero de la Alcaldía y de la Gobernación.

En relación a Spiwak la funcionaria profirió que no se volvieron a comunicar con ellos luego de que Filca anunciara su salida, “decidimos que si se retiraba uno de los privados no estaba bien conversar con el otro”.

Epílogo: no hay un plan en firme, pero al parecer Cali sí tendrá una feria.

Esta serie de revoltijos demuestran que la ciudad no cuenta con una organización en su agenda cultural. ¿Por qué?

¿Cómo consolidar una feria del libro?

Lo clave de todo esto cómo lograr que la cultura del libro se consolide en la ciudad. ¿Cómo hacer para que este evento logre establecerse dentro de las actividades por hacer?

Para intentar deslindar ello es necesario mirar las pasadas experiencias, por ejemplo, la feria que realizaba la Universidad del Valle.

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Una de las ferias más consolidadas del país es la de Bogotá, se estima que asisten más de 40 000 personas

Según el escritor Umberto Valverde esta dejó de ser viable porque no había un espacio que reuniera un público que fuera más allá de la comunidad universitaria. A ello hay que agregar que, a decir del escritor y columnista Julio César Londoño, la venta de libros era muy poca, y estos muy costosos.

El director del reconocido blog cultural, Nos Topamos Con (NTC), Gabriel Ruiz Arbeláez, saca a colación un elemento muy interesante, esto es, la atomización de los eventos culturales, recuerda que en esta feria solo se integraban las librerías y los editores, “¿qué otras instituciones estaban ahí fuera de la universidad?” pregunta retóricamente, “en Cali prima el canibalismo”.

La secretaria Betancourt dice que es cierto, “a Cali le ha faltado unir todas las voluntades en torno a un solo proyecto, hemos tenido iniciativas fraccionadas, tanto el sector oficial como el privado han rodeado proyectos de manera separada”.

Esa falta de sinergia es una de las causas que ha impedido que la ciudad tenga un evento permanente en su calendario cultural.
Es por esto que es importante lo que se está haciendo ahora, que es precisamente la unión de voluntades. Uno de los protagonistas de esta idea es el escritor José Zuleta, quien señala que le parece bien que la feria se desprenda de nombres, ya que estos afectan el desarrollo a largo plazo del evento. “El problema de las ferias en Cali es que son caprichosas, porque son de una persona que piensa en sus intereses y vanidades”. En su opinión hay que reunir esfuerzos y es la ciudad, no personas, la que debe convocar la celebración.

“Si todos nos unimos, dice Adriana Betancourt, vamos a lograr un presupuesto y un agenda en torno a un solo proyecto. Estamos adelantando reuniones que buscan unir instituciones, academia y sector privado en procura de lograr un solo proyecto”.

Precisamente, otro elemento que conviene destacar es el presupuesto que se le asigna a la promoción de la lectura y la escritura en la ciudad. Umberto Valverde y Fabio Martínez estiman que este es exiguo en contraste con otras regiones del país.
Gabriel Ruiz, compara el festival de Poesía de Pereira, que a pesar de ser una ciudad menor a Cali, contó con un apoyo de diferentes sectores.

En esa misma línea, Julio César Londoño, dice que hay veces en que la ciudad parece tener empuje, “hay talleres de escritura, hay eventos”, pero también hay temporadas desérticas. Si se equipara con Medellín, Barranquilla y Bogotá, la ciudad parecer estar rezagada.

Naturalmente, esto no es compartido por la funcionaria encargada de la promoción cultural, ella aduce que mucha gente se lava las manos para decir que la culpa es del sector público, a pesar de que el sector privado también tiene intereses, “nos ha faltado humildad para decir trabajemos por un objetivo común sin importar intereses o qué nombres salen a relucir”.

Añade que el término rezagado no es el adecuado porque en la ciudad hay actividades promoción de cultura y lectura permanentes. Por decir algo “el festival de poesía lleva 15 años y en esos 15 años cada vez hay mayor número de participantes; promocionamos la lectura con un presupuesto de 5000 millones de pesos, a través de 61 bibliotecas y 5 centro culturales. Lo que nos hace falta es un evento aglutinador”. ¡La feria!

Lo dicho por la funcionaria es válido, pero también es innegable que Cali sigue muy por debajo de ciudades como Bogotá y Medellín. Es si no mirar las estadísticas editoriales de la Cámara Colombiana del libro (ver imagen 1), las cuales dejan entrever que la producción de Cali es pobre si se le mide con estas regiones. Ni hablar de los invitados, por mencionar algo, en la feria de Bucaramanga la visita más reciente fue la del escritor sudafricano J.M. Coetzee.

Pero, en aras de la discusión, digamos que esto se podría atenuar si se sacan a colación los deprimentes índices de lectura del país, y desde luego en Cali; o con la teoría oferta-demanda de la secretaria . Se podría decir en defensa de los pocos lectores, que los precios de los libros son onerosos y que ello dificulta la democratización de un ejercicio ya de por sí excluyente. Se podría decir que para eso están las bibliotecas públicas. En fin.

Si la promoción de la lectura y escritura es efectiva es otra discusión, lo cierto aquí es que se hace necesario insistir en que, para efectos de una celebridad de talla mayor, la ciudad necesita menos intereses personales y más comunes. Cali necesita concatenar esfuerzos si quiere volver al mapa intelectual del país y, sobre todo, si desea una promoción sólida de la lectoescritura.

Le asiste la razón al poeta Umberto Jarrín cuando profiere: “Las Ferias del libro, aquí y en cualquier lado tienen un componente espiritual que muchos disfrutamos, pero no nos engañemos, son asuntos comerciales. Pero en esos asuntos teológicos no nos interesan a los mortales, que la Feria del Libro de Cali la haga el Diablo, la haga Dios, la haga en consorcio Cielo-Infierno S.A, no importa, importa es que la hagan y la hagan buena, de calidad”.

Una feria del libro de Calidad. No es más que eso.

 

 

Imagen 1:
Cifras libros

 

 

Fuente: Cámara Colombiana del librp

¿Qué es el ISBN?
Según la Cámara de Colombiana del libro “El International Standard Book Number (ISBN) es un sistema internacional de numeración para publicaciones “tipo-libro” certificado por normas ISO que identifica cada título, impreso y/o digital, de acuerdo con su procedencia (región, país o área idiomática) y número del editor”.

1.’Cali sí tendrá Feria del Libro’, diario El País, marzo 16 de 2016, disponible en: http://www.elpais.com.co/elpais/cultura/noticias/cali-si-tendra-feria-libro

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