Una feria para replantear

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Otras de las reestructuraciones planteadas por funcionarios de Proartes en cuanto al desfile del Cali Viejo es convocar con mayor antelación a las comparsas que desean presentarse en el desfile
Otras de las reestructuraciones planteadas por funcionarios de Proartes en cuanto al desfile del Cali Viejo es convocar con mayor antelación a las comparsas que desean presentarse en el desfile

Han transcurrido dos semanas desde que finalizó la versión número 55 de la Feria de Cali, y aunque el balance final se conocerá en febrero, Corfecali, la Alcaldía y los espectadores ya dieron sus primeros veredictos sobre  los malestares que aquejaron la fiesta.

Las resacas se las llevó Pance, ese río que no da abasto el primero de enero. De eso no quedan más que fotos y videos como recuerdo de la fiesta que se tomó a la ciudad por seis días. Las graderías, esos gigantes de hierro que amenazantes segregaron al pueblo de su fiesta popular, cayeron derrumbados hace solo unos días sobre el pavimento de la autopista Suroriental.

Los que no tuvieron la oportunidad de ver el espectáculo o lo apreciaron tras barreras de metal aún guardan la esperanza que la actual Administración no continúe la línea privatizadora de una feria que parece regresar a sus primeros tiempos, cuando las clases altas de la ciudad organizaban eventos a puerta cerrada y el ciudadano común no era bienvenido.

Tan solo un día después de haber finalizado el espectáculo y la rumba, se reunieron Rodrigo Jordán, gerente de Corfecali; Rodrigo Guerrero, alcalde de la ciudad, y el comandante de la Policía Metropolitana de Cali, entre otros, para hacer el balance inicial de la fiesta. Desde ese momento empezaron a sonar cambios y restructuraciones en la vértebra principal de la feria para su edición número 56.

La gran discordia por la boletería

Mientras avanzaban los desfiles de la feria por la autopista Suroriental desde la calle 39, a eso de la 1:30 p.m., por el lado de los senderos que fueron habilitados para ver los cuatro desfiles de la feria, miles de personas se aglomeraban a los lados de las barreras negras de metal que había dispuesto la logística de Corfecali. Y mientras más pasaban las horas, iban llegando más personas que no estuvieron de acuerdo con pagar una boleta o que, simplemente, no tenían para comprarla.

Después del puente de la Calle 44, que el año pasado estuvo habilitada para que miles de personas disfrutaran de los eventos sin tener que pagar absurdas cuotas o participar en sorteos, había un espacio vacío pues se habían puesto controles que no permitían el paso, argumentando que no era un sitio seguro para apreciar los desfiles.

Más adelante: la viveza del colombiano en su mayor esplendor. Varias personas se asomaban por las ventanas de los diferentes moteles que cubren la autopista a esa altura, familias enteras esperaban la llegada del desfile desde el recinto para el amor y la infidelidad.

Uno de los problemas de la versión 55 de la feria se empezaba a evidenciar cuando a esa altura de la Autopista con Calle 44 las barreras comenzaban a distanciarse hasta cinco metros del paso de los bailarines, carrozas, carros y artistas, según el desfile, para darle espacio al parqueo de vehículos. Atrás de ellas, y en puntas de pies, los asistentes alzaban la mirada tratando de descubrir si el desfile se encontraba cerca.

Solo unos metros más allá, las imágenes del inicio del recorrido del desfile del Cali Viejo contrastaban con los gigantes de hierro. En en sus escalones eran pocos los que festejaban la llegada de la carroza con la imagen del maestro Jairo Varela con sus brazos abiertos como recibiendo a todo el que llega, lo que parecía ser una ironía en medio de la situación de segregación a la que ha llegado la Feria de Cali.

Con la llegada de más asistentes el panorama se tornó caótico, confuso e incluso hubo varias manifestaciones de violencia verbal cuando a las afueras de las graderías filas de personas expresaron su disgusto por no poder ingresar pese a tener “boleta en mano” y haber espacio suficiente para ellos.

Durante el Cali Viejo cientos de espectadores se tomaron parte del puente vehicular de la 44 y muchos niños lograron tener asiento en primera fila en una pequeña sección que la Policía Metropolitana y las personas de logística designaron para ellos. Por otro lado, durante el desfile de Carros Antiguos la soledad de las graderías era tal, que alrededor de las 3:30 p.m. decidieron dejar entrar libremente a las personas.

Al día siguiente en los medios de comunicación ya se escuchaban las quejas por la reventa de la boletería, el escándalo de la patrulla cubierta de espuma, el desalojo del puente de la 50 por parte del Esmad, y las enfurecidas voces de quienes pagaron boletas pero no pudieron entrar hacían eco.

De acuerdo con lo explicado por el alcalde Rodrigo Guerrero, al parecer las personas que accedieron a la boletería gratuita decidieron venderlas: la más barata se encontraba en $50.000 y la más cara la podían adquirir por $180.000. Algunos usuarios de las redes sociales también denunciaron la venta a $30.000 de boletería gratuita que debió ser rifada por los medios de comunicación.

A Corfecali le queda también la tarea de velar por que aquellas boletas entregadas gratuitamente –que este año fueron el 84 %– lleguen a los ciudadanos interesados y no se queden en escritorios o en manos de personas que no desean asistir a los eventos de la feria.

Este es el balance temporal de la Feria. El definitivo se conocerá después de la primera junta directiva, que se realizará este 30 de enero. Entregamos, por esto, un breve recuento de los eventos más representativos de la feria en esta edición:

Entre los aciertos de la Feria de Cali número 55 estuvo el Encuentro de melómanos coleccionistas y salsotecas con su impecable producción, buena distribución del espacio y la pista que agregaron al escenario
Entre los aciertos de la Feria de Cali número 55 estuvo el Encuentro de melómanos coleccionistas y salsotecas con su impecable producción, buena distribución del espacio y la pista que agregaron al escenario

 El Salsódromo

Inspirado en el famoso Zambódromo del Carnaval de Rio de Janeiro, nació hace cinco años, durante la administración Ospina, y se ha convertido en el desfile insignia de la feria.

La administración municipal y Corfecali lo califican como un rotundo éxito. Sin embargo, en aquella comparación solo puede decirse que uno fue inspirado en el otro, pues a Cali todavía le falta mucho para llegar a tener la calidad de una de las mejores fiestas en el mundo, en palabras de Humberto Valverde.

Tras cinco ediciones ya se puede evidenciar que es necesario replantear el montaje y generar nuevas dinámicas que oxigenen el espectáculo, porque la conclusión de muchos es que el espectáculo está algo desgastado y se ve repetitivo.

Además, las condiciones del verano que azota a Cali no son adecuadas para someter a los bailarines a hacer un recorrido de más de dos horas bajo el inclemente sol. Las coreografías y las canciones elegidas deberán variar, o el desfile insignia terminaría en la más triste desacreditación, mencionaron los directores artísticos de varios centros culturales de la ciudad.

Valverde expresó que es necesario hacer una revisión no solamente del Carnaval de Río sino del imponente Carnaval de Barranquilla, pues su fórmula ha funcionado a la perfección. Otra asesoría que no nos vendría mal para las carrozas del Cali Viejo y El Salsódromo, según él, es la de los pastusos, con sus Carnavales de Blancos y Negros.

Rodrigo Jordán, titular de Corfecali, planteó celebrar dos desfiles salseros: uno en la tarde y otro en la noche. Mientras tanto, el Acalde propuso realizar El Salsódromo como evento de apertura y cierre de la feria, y agregó que la posibilidad ya la habían conversado con los productores generales del desfile ABB hacia más o menos tres meses.

«Se montarían coreografías distintas, lo que obligaría no 1.500, sino 3.000 artistas», indicó Jordán. No obstante, extender el recorrido de 1.500 kilómetros no es una opción viable puesto que los bailarines y los artistas no soportarían el desgaste físico.

Por su parte, la productora artística Andrea Buenaventura propuso aumentar el número de planchones, los que este año llevaron a los niños bailarines y los bailarines de antaño, de esta forma se podrían incluir más compañías sin extender el recorrido. De igual forma subrayó que para lograr los cambios que proponga Corfecali, la planeación del Salsódromo se debe iniciar desde el primer trimestre año.

La Cabalgata

Guillermo García y Rodrigo Jordán, funcionarios de Corfecali, afirmaron que está claro cómo hay que generar cambios en la cabalgata. Jordán piensa desde ya en evolucionar el recorrido hacia un paseo o una exhibición equina. Para él, la cabalgata dejó un sinsabor puesto que a pesar de las mejoras en la logística y en los controles y las restricciones, nuevamente se presentaron casos de jinetes en estado de embriaguez. Por lo tanto, la idea que por ahora se mantiene más fuerte en la cabeza del gerente de Corfecali es hacer una exposición equina que se despliegue por los 1.500 kilómetros de recorrido.

El saldo de La Cabalgata fue una yegua muerta, aproximadamente quince caballos heridos, nueve equinos decomisados por lesiones durante su traslado hasta donde empezaba el recorrido, otros confiscados por hacer de “burrotecas” (animales con amplificadores de sonido a sus costados), y caballos desmayados por agotamiento.

Esta es la yegua que tuvo que ser sacrificada luego de que otro equino le diera una patada. De acuerdo con Teddy Lida Ramírez, presidente de Sentir Animal, indicó que los caballos al no estar acostumbrados a estar en grandes manadas tienen este tipo de comportamientos como respuesta al estrés que les genera la situación
Esta es la yegua que tuvo que ser sacrificada luego de que otro equino le diera una patada. De acuerdo con Teddy Lida Ramírez, presidente de Sentir Animal, indicó que los caballos al no estar acostumbrados a estar en grandes manadas tienen este tipo de comportamientos como respuesta al estrés que les genera la situación

De acuerdo con las cifras, más de un millón doscientas mil personas asistieron este año a este espectáculo equino. Pero lo cierto es que cada año La Cabalgata se convierte en un dolor de cabeza para la administración local y para Corfecali, pues su balance siempre deja ver los grandes baches de la feria

Este año, según la fundación Sentir Animal, se falló a favor de los ambientalistas por una acción legal interpuesta contra la ciudad tras el caso del caballo que quedó atrapado, en La Cabalgata del 2005, en las vías del puente de la avenida Tercera Norte y que le ocasionó múltiples lesiones.

Para muchos ciudadanos y líderes de opinión la cabalgata es un espectáculo que ya no tiene sentido en la ciudad y debería ser reemplazado por una nueva propuesta.

En Cali esperan que Jordán logre sacar adelante una apuesta alterna, ya que tanto el Gobernador como el Alcalde, en declaraciones dadas ese mismo día, manifestaron que La Cabalgata como el recorrido había sido un éxito y debía seguir siendo parte de la fiesta puesto que ellos lo consideran como una tradición que no debía morir.

Guerrero, en contrapropuesta a Jordán, indicó que preferiría hacer un desfile más pequeño y disminuir la cantidad de montadores. En ese sentido, el productor de La Cabalgata, Abelardo Álvarez, indicó que en ese caso se podría pensar en solo 500 jinetes. Además, advirtió que  hacer una exposición equina como la de Tuluá y Buga cambiaría radicalmente el público que asiste al evento.

El Superconcierto

Luego de tres años de ausencia regresó uno de los eventos emblemáticos de la fiesta decembrina de la ciudad, solo para ser calificado como el mayor fracaso de la feria.

Según el reporte parcial, al denominado Concierto Homenaje a Jairo Varela, en el Estadio Pascual Guerrero, solo asistieron aproximadamente 6.000 personas.

Desde el anuncio de la nómina, las voces de descontento se hicieron escuchar: ¿Por qué un reguetonero  y un grupo de vallenato en el homenaje a Varela? ¿Y cuál es la novedad en el grupo de artistas?

En una ciudad cuya feria es su más preciada tradición, el público espera que traigan a los más grandes y a aquellos que no visitan frecuentemente la ciudad. Esta fue una de las razones del fracaso del Superconcierto.

Asistentes al lugar como Luis Nieto y Fernando Payán reportaban un estadio vacío a eso de las 9:00 p.m., donde incluso se corrían los rumores de la cancelación del concierto dada la baja asistencia y el descontento de los pocos asistentes por la espera prolongada antes de que el primer artista irrumpiera en tarima.

superconcierto cortesía twitteroCarlos Henao, otro espectador, contó que El Grupo Niche solo alcanzó a entonar unas pocas canciones, y que entre ellas no estuvo Cali Pachanguero, y fue despedido de la tarima, según rumores, antes de tiempo.

Corfecali reconoció públicamente, en rueda de prensa el pasado 31 de diciembre en horas de la mañana, el fracaso en la publicidad y en la ejecución del evento. Asimismo indicó que al tratarse de una concesión a la empresa privada el evento no generaría pérdidas.

Jordán agregó que a pesar de las cifras y de no haber llegado al punto de balance, reconocía el esfuerzo del empresario bogotano Juan Pablo Ospina al traer artistas de calidad para el evento. Dijo también que la baja asistencia evidencia cómo el caleño se acostumbró a la cultura de lo gratis y no quiere pagar por ningún tipo de evento. Por último, manifestó su deseo de generar alianzas con empresas privadas para traer más artistas de talla internacional que no sean frecuentes en la ciudad y así garantizar la asistencia del público.

En contraste al fracaso del Superconcierto estuvo el acierto de llevar los dos grupos más representativos de salsa en la ciudad a las comunas. Con el regreso de Niche y Guayacán a los barrios, los conciertos comuneros tuvieron gran acogida. La misma situación se pudo observar en los conciertos ofrecidos por otras empresas como Telepacífico y Póker, que reportaron una asistencia de hasta 25.000 personas en las diferentes presentaciones.

Los conciertos comuneros tuvieron como punto a favor incluir a las orquestas locales, como respuesta a las quejas del año pasado de algunos integrantes de dichas agrupaciones, quienes manifestaron su desacuerdo con que solo se contara con la participación de orquestas internacionales para la feria. El caso más recordado fue el escándalo protagonizado por Alexis Lozano, director de Guayacán.

“La directriz del señor alcalde, Rodrigo Guerrero, fue dar la participación a los grupos artísticos de cada una de las comunas, como una acción afirmativa de su política de inclusión social”, declaró María Helena Quiñonez, secretaria de Cultura y Turismo. Expuso, además, que en las distintas presentaciones se les dio participación a las orquestas, a los grupos, a los solistas, a las compañías de baile, a las reinas, las modelos y los locutores de cada sector.

Toros, el nuevo debate

“Hay sangre en la arena y no es del torero”, dice el coro de una de las canciones más emblemáticas de la Feria de Cali, titulada Torero, de Guayacán Orquesta. Letras seguidas se dice que en Cali la gente “zumba” por la fiesta brava, pero qué lejos están ya esos tiempos en los que fue escrita la canción pues ahora el panorama en Cañaveralejo parace ser otro.

Dicen los que siguen el toreo que su razón de ser es el público asistente, pues son los de la ovación, los que dan las órdenes al Palco Presidencial y arman la fiesta al ritmo de sonidos españoles. Pero en Cali el tema se está acabando.

Durante la pasada feria taurina, solo el último día tuvo una plaza llena completamente, gracias a la definición del título Señor de Los Cristales y el espectáculo del rejoneo a cargo de Pablo Hermoso de Mendoza, uno de los mejores en la materia. Los días anteriores, incluido el Festival Taurino realizado el segundo día de feria, tuvieron amplios claros en los tendidos.

El-JuliUn 40 % de la plaza estaba cubierto por aficionados al toreo, de los cuales la mitad se trataba de tradicionales seguidores entrados en años, y la otra mitad, de jóvenes un tanto desorientados que ni siquiera entendían bien la lógica de la tauromaquia, pues incomodaron por momentos a toreros, narradores y miembros del Palco Presidencial al pedir orejas cuando no había lugar, aplaudir en pésimas faenas, y abuchear cuando la corrida había sido buena para el torero.

Pese a que la Fundación Plaza de Toros insiste en continuar realizando la feria taurina en Cali, parece ser cuestión de años para que esta tradición desaparezca en la Sucursal del Cielo, ya que cada vez son más las voces que se suman a la defensa de los animales, principal factor de reducción de público que paga la boleta en Cañaveralejo.

La seguridad en la feria

El parte de la Policía Metropolitana Cali para la feria fue de 27 muertos, 100 heridos, 150 vehículos decomisados, 120 personas capturadas y 400 riñas por día.

Desde el 25 de diciembre al 31 del mismo mes, en el acompañamiento a los diferentes eventos feriales, se capturaron 120 personas,  se incautaron 53 armas de fuego, se recuperaron 16 vehículos y motos, y se hallaron más de 36 kilos de alucinógenos.

Durante la semana de la feria el número de homicidios presentados pasó de 36 a 18, es decir que hubo un 50 % menos que el año anterior. Sin embargo, el número de riñas se incrementó a 400 casos atendidos diariamente, que son las que ocurren “normalmente” durante un fin de semana.

En El Salsódromo un auxiliar de policía fue atacado por varias personas que querían evitar el arresto de un civil que había discutido con el uniformado, y una patrulla resultó cubierta con espuma.

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