Una inversión para un mejor futuro

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Resumen - Pablo UribePor Pablo A. Uribe

¿A que le estamos invirtiendo? ¿Al beneficio de la gran mayoría de nuestra sociedad o al de unos cuantos grupos de interés? Esta pregunta se me vino a la cabeza cuando estaba revisando el presupuesto del municipio de Cali aprobado por el Concejo para el año 2013. Y me topé con que el presupuesto de la ciudad solo para educación es de más de 440.000 millones de pesos. En un principio eso me alegró profundamente, pues esta cifra no es para nada despreciable.

No obstante, después me encontré con otra cifra que me indignó profundamente: del dinero para educar a nuestros jóvenes, 407.000 millones de pesos se destinan para el pago de personal docente y administrativo de las instituciones educativas oficiales, lo que deja absurdo monto de un poco más de 33.000 millones para mejoras de espacios físicos, recursos educativos, nuevos programas relacionados con la educación integral como deporte, investigación, verdadero desarrollo de competencias, etc.

Nuestra ciudad está perdiendo competitividad a pasos agigantados. Muchas empresas de cuna caleña han decidido pasar su sede a la capital, llevándose así los contratos, el dinero y los empleos; eso sin contar las pocas probabilidades de sobrevivir que tiene un emprendedor en nuestra ciudad.

Como un simple ejemplo de ello, solo es necesario ver que en el 2011 por cada dos empresas que nacían en Cali, 1.6 se liquidaban. Estamos sufriendo una de las fugas de cerebros más estrepitosas de nuestra historia: 100.000 habitantes en cinco años, mientras que Bogotá en ese mismo tiempo ganó más de un millón. Tenemos un desempleo que resiste cualquier política económica de choque, quealcanzó cifras del 13.9% el año pasado. Para completar la escena, somos la séptima ciudad más violenta del mundo y la más violenta de Colombia, gracias a un coctel de jóvenes con demasiado tiempo libre y muy pocos recursos, que se suma a la llegada a diario de cientos de colombianos desplazados por la violencia en busca de un mejor futuro en esta hermosa ciudad.

Así que tenemos un sector empresarial con pocas ganas de invertir en nuestra ciudad, una clase emprendedora con un camino por delantedifícil y casi que imposible, personas preparadas yéndose a la capital o a otros municipios porque esta no fue capaz de ofrecerles una vida medianamente atractiva, un desempleo casi que invencible, desplazados que llegan todos los días a nuestra ciudad y un grupo de criminales que tiene un semillero de mano de obra de gigantescas proporciones. ¿Qué vamos a hacer? ¿Acaso Santiago de Cali es un “Estado fallido”?

Yo, sinceramente, creo que no es así. Los únicos capaces de sacar adelante esta ciudad somos los caleños, tanto los que nacimos aquí como los que decidieron optar por esta ciudad como su hogar. Pero si vamos a lograrlo, necesitamos que de esos 440.000 millones de pesos salga una inversión sin precedentes para la educación técnica. Los empresarios no se cansan de decir que necesitan más mano de obra calificada; por ende, tenemos que sacar a los muchachos de las calles y ponerlos a prepararse para realizar una actividad productiva, y hay que darle un golpe mortal al desempleo.

Y la única manera de hacer eso es que nuestros jóvenes se eduquen para llevar a cabo los trabajos que las empresas necesitan. Necesitamos arrancárselos de una vez por todas a las garras de los bandidos, que tienen sitiada a la ciudad, para garantizar además que puedan obtener empleo o crear empresa y así tener un ingreso fijo para llevar recursos a sus hogares. De esa manera pueden ayudar con el nuevo renacimiento de nuestra ciudad.

Ronald Reagan decía que no existen las respuestas fáciles, pero sí existen las respuestas simples. Es hora de demostrar voluntad y liderazgo político, tomar esos recursos que existen, por más que cualquier grupo de interés se interponga, y dárselos a nuestro más grande activo: los jóvenes.

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