Universidad y región

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Por Álvaro Guzmán Barney
Director CIER
cier@uao.edu.co

El semanario EL PUEBLO le propuso al Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífica (CIER), de la Universidad Autónoma de Occidente, participar en el periódico con una columna de opinión semanal. Es una propuesta que los miembros del CIER agradecemos y acogemos con entusiasmo como un reto intelectual y académico en aras de entregar a la opinión pública puntos de vista divergentes.

Como su nombre lo indica, el énfasis del CIER está en los estudios regionales en sentido amplio. El rol de Cali y de su área de influencia en una malla de ciudades y de espacios urbanos y rurales es determinante para definir la región que nos preocupa. Pero es importante hacer dos precisiones: los temas que nos interesan son los de la sostenibilidad o sustentabilidad de la sociedad regional y de su entorno natural, en aspectos económicos, políticos y culturales, siempre teniendo como parámetro el bienestar colectivo. En segundo lugar, tenemos el convencimiento de que este objetivo de conocimiento se logra mejor a partir de un trabajo interdisciplinario, que es un reto para la universidad colombiana hoy.

Ahora bien, la Universidad y sus profesores estamos limitados por el alcance e impacto social del conocimiento que manejamos. Es un imperativo que las opiniones académicas se puedan traducir en opiniones públicas y contribuyan por esta vía a la conformación y consolidación de una esfera de opinión que es indispensable para fortalecer la democracia y la civilidad en la sociedad colombiana. Se trata de que la opinión genere debate, que los mejores argumentos ganen terreno y puedan ser apropiados por quienes detienen el poder del Estado. Con esta columna queremos contribuir, entonces, a la generación de opinión pública en un campo específico de conocimiento, siempre teniendo en cuenta nuestro origen en el medio universitario y la fuerza que le asignamos al conocimiento producto de distintos procesos de investigación.

Ciertamente, esta es una columna institucional del CIER. Pero hemos considerado que lo adecuado es que cada semana sea suscrita por quien la escribe: es decir, alguno de los profesores del grupo de apoyo del Centro o su Director. Ocasionalmente, podemos vincular un columnista invitado, acogido por el mismo Grupo de apoyo. De esta manera, queremos mostrar apertura en los puntos de vista y, de todas formas, alguna consistencia con los parámetros que definen al CIER. Para la muestra: un botón.

En nuestro pasado seminario quincenal, el profesor Emilio Latorre del Departamento de Ciencias Ambientales hizo un importante planteamiento alrededor de la necesidad de cambiar las pautas de consumo, individuales, familiares y colectivas. En su consideración, esto es posible con la debida intervención del Estado, pero también y, de manera muy significativa, fortaleciendo el capital social de una comunidad. Este planteamiento es bien importante y quisiera argumentar, como aporte personal al planteamiento del profesor Latorre, que es indispensable fomentar organizaciones de consumidores que valoren la sociedad del futuro y la necesidad de no seguir deteriorando el medioambiente. En el fondo, se trata de cambiar mentalidades individuales y colectivas para ponerle límites al consumismo, ante todo, el ostentoso y ambientalmente dañino, y promover formas de consumo que no se fundamenten en el desecho, prolonguen la vida útil de los bienes y fomenten el reciclaje. Es decir, hay una tarea educativa inmensa que en buena medida parte del conocimiento y de las universidades, pero debe llegar al ciudadano común y corriente. Los medios de comunicación son fundamentales a este respecto.

Infortunadamente, en Colombia esperamos que el cambio social provenga exclusivamente del Estado, de sus políticas y programas. Poco a poco es necesario mostrar que la sociedad, tradicionalmente débil, puede fortalecerse, organizarse y cambiar sus formas de regulación y la de sus miembros. La sociedad civil puede llegar a un punto decisivo en el que le plantea exigencias, cambios y retos al Estado, en materia de sostenibilidad ambiental y desarrollo social. Lo importante es que las demandas sociales puedan ser tramitadas ante el Estado de manera institucional y no violenta. Este es el tema de los movimientos sociales ecológicos contemporáneos.

Como consumidores y ciudadanos, un tema crucial en el que es necesario incidir es el del transporte público y el automóvil. Paradójicamente, cuando en los países que tienen mayor conciencia ecológica se está desestimulado el uso del automóvil, se fomenta el transporte público con diversas modalidades, revive la bicicleta y la ciudad está hecha para caminar, entre nosotros los gobernantes y planificadores piensan ante todo en construir vías para el automóvil particular que es una de las expectativas prioritarias de los ciudadanos y consumidores más pudientes. La sociedad, el Estado y los gobernantes de turno no han captado el sentido del devenir histórico. Solamente hay núcleos reducidos de ciudadanos conscientes del problema, muchos de ellos allegados al medio universitario.

Desde el CIER esperamos ventilar este tipo de problemas pensando en un futuro mejor para todos.

 

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