¿Vamos hacia el tercer pico del brote en Colombia?

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Por: Floro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

En epidemiología utilizamos tres términos (para nosotros los médicos muy claros): brote, epidemia y pandemia que, para el común de las personas, son vocablos oscuros y confusos.

Por esta razón, voy a comenzar por explicarlos: Brote. Es la aparición repentina de una enfermedad infectocontagiosa en una región, comunidad o institución cuyo año, mes, día y hora puede establecerse de manera clara e inequívoca. Epidemia. Es la prolongación y amplificación activa y sostenida en el tiempo de un brote cubriendo una amplia zona geográfica. Y, pandemia (palabra proveniente del griego antiguo que quiere decir “enfermedad del pueblo entero”), es una epidemia que se ha extendido por varios países, continentes o todo el mundo, sin importar el número de personas afectadas.

Con base en esta explicación, los lectores podrán entender que la aparición repentina del SARS-CoV-2 en Colombia ocurrió el 6 de marzo de 2020 y que, el contagio, se ha venido prolongando y amplificando de manera activa y sostenida cubriendo cada vez una mayor extensión del territorio colombiano; es decir que, desde hace un poco más de un año estamos en presencia del primer, y hasta ahora único, brote de la enfermedad en nuestro país, el cual ha tenido dos picos.

En Europa, al tiempo que avanza la vacunación, hoy se está viviendo el tercer pico del brote que es más alto que el segundo; el cual, a su vez, fue más alto que el primero, lo que se denomina una curva epidemiológica clásica: una serie de picos progresivamente más altos.

¿Qué quiere decir esto para nuestro país? Esto significa para Colombia que el ligero crecimiento de las curvas epidemiológicas en Armenia, Barranquilla, Cali, Medellín, Montería, Pereira, Popayán, Puerto Carreño, Riohacha, Santa Marta, Sincelejo y Tunja, ocurridas durante la semana pasada, indican que hemos iniciado el camino hacia el tercer pico del brote en Colombia; en otras palabras, que este es un momento en el que debemos ser rigurosos en el uso de la mascarilla (tapando bien nariz y boca), en el mantenimiento del distanciamiento físico y en la evitación de los lugares concurridos, los espacios cerrados y las aglomeraciones, no hacerlo significa coadyuvar al tercer pico del brote.

Con base en lo anterior, y teniendo en cuenta que la Semana Santa es una época propicia para las aglomeraciones y los lugares concurridos: la gente se va para fincas, playas o centros religiosos, puede ocurrir que nos veamos avocados a un tercr pico acompañado de unas nuevas medidas cuarentenarias como Italia que volvió a imponer fuertes restricciones, Países Bajos que extendieron los bloqueos hasta finales de abril y España que restringió los viajes durante la semana mayor.

En conclusión, aunque en Colombia ya se han administrado 1.476.364 dosis de las vacunas recibidas, debido a nuestras costumbres propias de la Semana Santa, las cuales son propicias para la amplificación de los casos de CoViD-19, es previsible que nos enfrentemos a un tercer pico del brote, mayor que el segundo, con consecuencias inciertas y peligrosas.

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