Partidos politiqueros

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Por Jaír Villano

@VillanoJair

El aval que le acaba de dar el partido de la U a Angelino Garzón vuelve a demostrar que los partidos políticos dejaron de ser grupos de representación civil, para convertirse en empresas comerciales. A pesar de que nunca se me pasó por la mente darle mi voto a Clara Luz Roldán, quien era precandidata a la alcaldía de Cali por este partido, lo que hicieron los miembros de la U es una bofetada a una mujer que, a diferencia del estrafalario Garzón, siempre se mantuvo firme con la colectividad. Muy seguramente Clara Luz buscará que otra colectividad le dé el aval que necesita, y pasará lo mismo que con el ex presidente: declaraciones estrepitosas de esas que generan titulares de prensa. Si es una fuerte contendora Roldán estará en la pelea, porque eso es lo que les importa a estos partidos: tener candidatos que, sin importar los mecanismos a los que recurran, sean fuertes contendores electorales.

Clausewitz dijo que la política es la guerra por otros medios, aquí en Colombia saben mucho de eso: los muertos resucitan para ejercer su derecho al sufragio –es que esta democracia es inextinguible–, la trashumancia electoral voluntaria o involuntaria es segura en todas las elecciones. Vender el voto ni siquiera es vender para muchos; no: es aprovechar la oportunidad para obtener un beneficio (por insignificante que sea) en un país que no diferencia entre democracia y demos gracias.

Valga la disquisición, es muy difícil que los ciudadanos piensen en mejorar las condiciones del Estado cuando el Estado no piensa en mejorar las condiciones de sus ciudadanos.

Esa multiplicidad de causas por las que la población colombiana no actúa conforme la democracia puede ser tema de otra columna, por lo pronto vale la pena seguir con la desvergüenza de los partidos.

Antaño uno, que vivió escuchando perorar al abuelo en contra y/o a favor de azules y rojos, podría establecer diferencias entre ambas orientaciones políticas, pero hoy ambas colectividades son cómplices de las fraudulentas maniobras con las que muchos de sus miembros consiguen votos. Es ya conocido el caso de Luz Estela Cáceres en el partido Conservador y de Raúl Lacouture en el Liberal, quien, vaya coincidencia, luego de ser de estirpe roja en la región Caribe brincó a la piscina conservadora, queriendo ocultar con ello los vínculos con los paramilitares de su hermano Luis Eduardo Vives Lacouture, ¿pueden creerlo?: ex senador liberal (!).

Caminan para allá, caminan para acá, van y vienen, vuelven, se detienen. Un político no le teme a la congruencia política, uno; porque sabe que en Colombia eso no existe, y dos; porque para eso sirve el “pragmatismo”.

El siniestro Yahir Acuña ha dicho que por debajo de la mesa muchos son los partidos los que le han ofrecido el aval[1]; debe ser cierto. Porque hasta el más ingenuo sabe que en el largo pazo los votos son equivalentes a grandes tajadas de mermelada. Y eso es lo que les gusta a las empresas: el dinero.

El libro de la fundación Paz y Reconciliación: “Herederos del mal”. Hizo un importante detalle sobre la forma en que las mafias eligen sus candidatos. No está mal repasar las conclusiones a las que llegan sus autores: 1; los Estados locales siguen conservando el espíritu mafioso, no hay alternativas diferentes a las tradicionales porque los neo partidos no cuentan con maquinaria. 2; los partidos tradicionales siguen autorizando candidatos cuyo expediente es objeto de dudas. 3; los reductos parapolíticos hacen uso de diferentes mecanismos para cooptar el Estado, la más conocida es la participación en cuerpo ajeno, pero también hay veces en que, muy a pesar suyo, los miembros de las mafias participan en política. Caso célebre el de Moisés Orozco, quien fuera candidato a la alcaldía de Yumbo en 2011, a pesar de que había denuncias en su contra por unas supuestas amenazas de muerte a otros candidatos.

Salvo unas pocas excepciones, los partidos no les interesa pensar como representantes de la sociedad sino llegar al poder sin importar cómo.

El fin justifica los medios, escribió Maquiavelo. Solo por si acaso: José David Name acaba de declarar que, pese a las investigaciones que se están llevando a cabo, Dilian Francisca Toro cuenta con el aval del partido de la U para la gobernación del Valle del Cauca.

Vaya, vaya, ese es el partido del presidente que lidera la paz…

 

[1] http://www.pulzo.com/nacion/283186-yahir-acuna-dice-que-conservatismo-le-ofrecio-aval-escondidas-colectividad-lo-niega

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