Verano, agua y EMCALI

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leo-quinteroPor: Leo Quintero

La realidad es que todo lo que sucede en Cali tiene que ver con su empresa de servicios públicos. El MIO, tiene que ver con EMCALI, la salud con EMCALI, la educación con EMCALI.

Muchos asuntos, porque la empresa de servicios públicos, que dio el año pasado utilidades por 301.000 millones de pesos , tendrá en éste 2014 el comienzo de un periodo de vacas flacas, debido a que cuando fue entregada a la ciudad, la Superintendencia de Servicios Públicos, no le dio la información real a EMCALI.

Por eso se encontraron con que las pérdidas de Agua en la ciudad que a 2000, cuando la intervención de EMCALI era del 35 por ciento, se dispararon por encima del 50 por ciento en 13 años de intervención.

En ese periodo creció el número de pobladores sin agua potable, lo mismo que las necesidades de la ciudad en reparaciones, mantenimiento y expansión en ese servicio público.

La misma ciudad se expandió. Creció el número de invasiones. Llegaron nuevos sectores a Cali. La comuna 18 se convirtió en la zona de la ciudad en donde hay mayores problemas sociales. Las laderas del suroriente de Cali, están conformadas en gran proporción por desplazados que llegan de la serranía desde el sur de Colombia.

En la parte plana de Cali, el Jarillón se consolidó como nuevo punto social, con invasiones que aumentaron en la medida que la ciudad fue incapaz de encontrarle solución a esta problemática. Solo se concretó una solución imperfecta; Potrero Grande, en donde, como en un potrero metieron casi que a las volandas a los nuevos caleños, los más pobres a convivir en casas de ladrillo, pero con profundos problemas sociales, que hoy en día convierten a la comuna 21, como uno de los lugares más conflictivos de la ciudad.

En la comuna 18 se construyó la planta de tratamiento de aguas del rio Meléndez, conocida como la Reforma, por la ubicación en esa zona de Cali. Pero de toda el agua que produce más de 70 por ciento se pierde, por las conexiones irregulares. La planta del rio Cali  no tiene dificultades a pesar del fallido proyecto de la represa de Pichindé.

Pero en el rio Cauca operan dos plantas, la rio Cauca y la de Puerto Mallarino, junto a un reservorio, un depósito de agua, que tienen un problema muy serio. Dependen de la calidad del agua del rio. Y más  complejo, de que  el embalse de la Salvajina  le suministre agua para diluir los altísimos niveles de contaminación que le arroja la ciudad por el canal CVC sur y la zona industrial de Ley Paez, que deriva sus resultados  por las aguas del rio Palo que cae al Cauca.

Desde 1982 EMCALI tiene en sus anaqueles los estudios que reclaman nuevas fuentes de agua. Del Pacífico, del rio Timba, un embalse al sur del Valle y la última, un tubo que le traiga agua sin contaminantes desde el embalse de la Salvajina.

Pero desde esa época, hace 32 años, no se toma una decisión de fondo y el tiempo se acaba. Estamos en pleno cambio climático y la ciudad se quedará con el problema por la falta de decisiones de antaño y de ahora. Cali necesita agua de mejor calidad, menos contaminada, más barata para producirla, ojalá lo entiendan en EMCALI, en la Alcaldía, para que el tema no se dilate más. Hay que desempolvar los estudios, antes de que el problema del agua nos ahogue en la sequía de las decisiones.

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