Vergüenza Mundial

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camila zuluaga barra¿Cuántos llamados sobre la desnutrición infantil tenemos que ver los colombianos para darnos cuenta de la gravedad de la situación en el país? Esta semana el encargado de hacerlo fue el defensor del pueblo Jorge Armando Otálora quien, como era lógico, calificó de vergüenza para el país que en el último año se hayan duplicado las muertes de menores de edad en el departamento de la Guajira por factores relacionados con la desnutrición.

Por supuesto que es una vergüenza para el país, pero una vergüenza mundial que en Colombia se haya casi que duplicado el número de muertes de niños en un departamento especifico. En El 2013 debido a las falencias alimenticias murieron, según cifras oficiales, 23 niños. Según esas mismas cifras en el 2014 se han muerto 43. No se entiende cómo cómo se explica que mientras se nos vende que Colombia es uno de los países que jalona el crecimiento económico del continente, junto a Perú, en rincones de nuestro territorio se vivan realidades como esta.

Lo triste y desalentador es que lo de la Guajira no es aislado, hay casos que podrían considerarse incluso más graves. En Vaupés, según datos de Unicef, la desnutrición crónica de niños y niñas alcanza  niveles de 34.7% en menores de cinco años, y en nuestro país hay niños que se siguen  muriendo de física hambre, indicador que no tiene ningún tipo de presentación. No puede existir un mandatario que se sienta exitoso en su labor mientras eso suceda en un territorio que está a su mando.

Ya sé que las autoridades constantemente han respondido que la desnutrición en el país se  ha venido reduciendo de forma significativa desde 1995, que este caso de la Guajira en donde las muertes aumentaron es algo aislado que por supuesto habrá que revisar. Lo que sucede es que ocupamos un vergonzoso puesto dentro de los países latinoamericanos, en el nuestro hay más niños desnutridos que en Panamá, Costa Rica, Bolivia, Venezuela, Nicaragua y El Salvador entre otros.

Entiendo que hay que reconocer los esfuerzos hechos por las autoridades, y que también se ha aceptado internacionalmente que hemos disminuido los índices de desnutrición crónica; pero hay temas en los que la disminución no es suficiente, lo único aceptable es la erradicación y estamos todavía lejos de ello.

Sin erradicar necesidades básicas que debe garantizar un Estado de derecho a sus ciudadanos, hoy que tenemos la ilusión de llegar a feliz término en un proceso de paz, debemos tener claro que la paz no llegará jamás ni será duradera si no acabamos con la situación de pobreza, falta de oportunidades y desigualdad que se ven en todo el territorio nacional. El verdadero trabajo, más allá de firmar un papel, es comprometernos como sociedad a que un informe como el que presentó la defensoría sobre los niños de la Guajira no pase desapercibido y nos resbale como suele suceder con este tipo de información, y por supuesta que el Estado garantice que su prioridad será, antes que cualquier cosa, atacar estos índices impresentables ante el mundo, que en ciertas zonas nos acercan más a las realidades africanas que las que nos venden cada año con el reporte de de crecimiento para el año siguiente.

Una cosa más: Después de conocer que los enfrentamientos internos de la cancillería y algunos involucrados en la defensa del Estado ante la CIDH, entiendo que es muy difícil que con ese manejo podamos salir airosos en algún pleito internacional.

Camila Zuluaga

@ZuluagaCamila

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