“¿Y cómo voy yo?”

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Por Luz Adriana Betancourt

Por Luz Adriana Betancourth

@Luzbeta


“Los hechos de corrupción son como los hechos de violencia: suceden tan rápido, uno detrás de otro, que muy pronto los primeros quedan olvidados”. Con esta frase, el caricaturista Xtian explica por qué ha investigado cuáles han sido los más grandes escándalos nacionales por corrupción, para luego traerlos a la memoria con una nueva interpretación.

Solo tendremos tres días para visitar la exposición que Cristian Sánchez nos presentará en el Museo Arqueológico La Merced, entre el 28 y el 30 de noviembre. La muestra contiene 24 caricaturas en gran formato y 72 más pequeñas, que hacen parte de un libro que muy pronto será publicado.

Quienes creemos que la corrupción es la mayor responsable de que cientos de colombianos mueran por falta de atención médica o que millones de personas se acuesten con hambre cada día, tenemos una cita en esta exhibición que, para mayor dicha, es de entrada libre. Y lo recalco porque sería maravilloso que los estudiantes puedan ingresar a ver la parte oscura de la historia colombiana contada con un lenguaje que les llegará al corazón con la seducción del humor y de la representación gráfica. También me encantaría que el ciudadano común, al que no le alcanza la plata para pagar por la cultura, pueda saborear lo amargo de las verdades contadas con creatividad. 

Destaco el tema de la juventud, puesto que el gran reto de los seres humanos es que la crítica y la rebeldía que tenemos cuando jóvenes frente a las injusticias no se esfumen cuando nos pongan un fajo de billetes en frente para quedarnos callados o para que decidamos entrar a hacer parte de la rosca.

A propósito de la rosca, según el humor gráfico de Xtian, la corrupción puede ser tan antigua como los cavernícolas: mientras que algunos pensaban cómo inventar la rueda, otros pensaban cómo inventar “la rosca”, porque un delito tan complejo como ese no se hace de manera individual, como “los raponeros”. De allí la frase “Y cómo voy yo”, el nombre de la muestra gráfica que podremos apreciar por estos días. 

A propósito, en este momento recuerdo cuando ingenuamente pregunté un día por qué algunos funcionarios públicos ayudan a que se elijan gobernantes, de quienes saben de antemano que van a saquear las finanzas públicas con el riesgo de llevar a la quiebra a una entidad territorial. La respuesta fue: “Porque ellos dejan que otros saquen su tajadita, es decir, coma callado”. 

De esta forma vamos facilitando el camino para que la corrupción se convierta en un gran negocio que deja ganancias para unos pocos y pérdidas para el resto de colombianos. Algunos de los casos con los que Xtian nos refresca la historia son: el carrusel de pensiones Cajanal, Grupo Nule, Tolemaida con su cárcel resort, corrupción en la rama judicial, carrusel de las EPS con la salud, entre otros hechos que merecen debate para no resignarnos a que sus autores huyan de Colombia, entren a la cárcel con penas irrisorias, purguen su condena en celdas que parecen hoteles y luego libres los reciclamos como seres pulcros, listos para disfrutar la fortuna que pusieron a salvo en cuentas bancarias en los paraísos fiscales.

En homenaje a los jóvenes que se interesan por su país, quise traer a esta columna el trabajo de un muchacho de 23 años que durante su carrera de Artes Visuales en la Universidad Javeriana de Cali hizo una investigación contada con imágenes y humor. 

A sus seis años de edad, Cristian fue destacado por el diario El País en un especial que publicó sobre niños con talento. A esa edad él dijo claramente que de grande quería ser caricaturista. Desde entonces, su padre, Fernando Sánchez, siempre anda con un dibujo de su hijo debajo del brazo para mostrar, orgulloso, el talento de su retoño, un talento que ha sido reconocido por otros profesionales de la sátira gráfica en Colombia.

Los que no puedan asistir al Museo La Merced para ver el trabajo de Xtian, pueden ingresar a su Facebook, donde recibe siete mil visitas casi a diario, armando unos foros que le han permitido fortalecer su percepción sobre el terrible daño que produce este cáncer social y sus causas. Por ejemplo, él tiene claro que la corrupción no solo se genera por el afán de sacar dinero de una empresa pública o privada, sino que hay quienes quieren tener poder o mantenerse en cierta posición de privilegio y que por ello están dispuestos a sacrificar el bienestar de otros. También hay quienes en su primer trabajo, con afán de escalar, se prestan para “colaborar”, pero en realidad están ascendiendo en la carrera criminal.

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