¿Y este año qué?

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leo quinteroPor leo quintero 

El pasado fue quizás uno de los años en los cuales la ciudad tuvo una mayor presencia nacional e internacional por los eventos conseguidos con anterioridad para la capital del Valle.

La Cumbre de la Alianza del Pacífico fue obtenida hace varios años por la Cancillería de la República. El evento fue un éxito completo en su realización en 2013 en Cali. Los Juegos Mundiales de Cali, que se concretaron a mediados del año pasado, fueron conseguidos por Pascual Guerrero y la dirigencia del Fondo Mixto para la Promoción del Deporte hacía varios años. A Pascual lo dejaron solo con la organización y los gastos, hasta que llegaron los recursos y el apoyo definitivo del Gobierno Nacional y lo sacaron del proceso por la puerta de atrás. Por su parte, la Cumbre de Alcaldes Afrodescendientes fue obtenida por la dirigencia afro y la Consejería Presidencial para las Comunidades Afro hace varios años.

Tres eventos de clase internacional que le dijeron al mundo que la ciudad está preparada para grandes certámenes nacionales  y orbitales. Además, sirvieron para recuperar un elemento esencial en la vida de cualquiera comunidad: el sentido de pertenencia y el amor por su entorno.

Pero en este 2014, exceptuando afortunadamente la Copa Mundial de Ciclismo, conseguida hace varios años por las autoridades deportivas de la región y la dirigencia regional del ciclismo, las cosas son diferentes.

Tendremos, al finalizar febrero y comenzar marzo, la presencia de 250 deportistas de élite de 38 países, según el informe de los organizadores de esta clase de eventos mundiales.

Se consolidará la imagen de Cali como ciudad de grandes eventos deportivos. ¿Pero y después?

Los certámenes conseguidos y que se desarrollaron el año anterior tuvieron como preámbulo una preparación de muchos meses. Además, en la visión de quienes piensan que para obtener esta clase de eventos es indispensable proyectar un equipo de trabajo que le garantice a la ciudad la visibilidad como actor positivo del desarrollo en el país. Ello, para evitar solo el posicionamiento letal de los indicadores sobre la mortalidad violenta, que deja a la ciudad en el cuarto lugar entre las ciudades con mayor cantidad de personas fallecidas por arma blanca o de fuego.

Hay que estructurar en la ciudad un equipo, ojalá fuera una política pública, para estimular la presencia de esta clase de grandes certámenes que garantizan la movilidad económica,  el fortalecimiento del llamado turismo de congresos –que es mucho mejor que el chancletero, como dicen los expertos–, porque además le deja  a la ciudad mayores réditos.

Un trabajo de todos los actores de la ciudad, no solo de la Administración y del alcalde de turno o de la Cámara de Comercio. Debe ser una estructura en la cual esté vinculada la llamada sociedad civil.

Una de las formular para impulsar la llegada de los grandes inversores a las ciudades es mostrarlas desde el lado positivo, desde los eventos locales, a través de los congresos nacionales e internacionales.

Aunque son certámenes engorrosos, el saldo positivo que vimos el año pasado es la mejor excusa para decirle que es indispensable ese grupo técnico.

Por ahora, es mejor comenzar a proyectar los próximos certámenes internacionales, para los cuales Cali debe ser protagonista. Al concluir éste 2014, sabremos por qué es indispensable proyectar la ciudad en dicha materia.

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