Y los “terminalitos”, ¿qué?

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Los “terminalitos” representan una fuente de trabajo para una gran cantidad de personas quien obtiene de esta actividad los ingresos para el sostenimiento de su familia

En el marco de la construcción del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) que regirá a partir del 2013 durante doce años, se está evaluando la iniciativa de crear terminales satélites integradas al sistema de transporte MIO en pro de los usuarios y como medida de control para las terminales ilegales o mal llamadas “terminalitos”.

No obstante, los “terminalitos” representan una fuente de trabajo para una gran cantidad de personas quien obtiene de esta actividad los ingresos para el sostenimiento de su familia, en la medida en que no han tenido oportunidades laborales y educativas.

El Artículo 91 del Código de Transito dicta que “todo conductor de servicio público o particular debe recoger o dejar pasajeros en los sitios permitidos y al costado derecho de la vía, salvo en paraderos especiales de vías troncales que sean diseñadas y operadas con destinación exclusiva al transporte público masivo.”

En ese sentido, los buses intermunicipales que cargan o descargan pasajeros en los terminalitos y en las vías de la ciudad están infringiendo la ley y pueden ser sancionados con multas de hasta quince salarios mínimos vigentes.

En estos sitios no solo trabajan las empresas legales, sino también transportes ilegales o piratas, que no están autorizados para prestar un servicio público colectivo.Principalmente están ubicados por el centro comercial Jardín Plaza; estos vehículos generalmente no cuentan con SOAT ni con la revisión técnico-mecánica respectiva.

Ronald Díaz, agente de tránsito,asegura que los controles en el “terminalito de Carrefour permiten inmovilizar entre cinco y seis carros piratas diarios”, y agrega que la primera vez que se cometa la infracción se inmoviliza el vehículo por cinco días, la segunda vez por quince días, y de ahí en adelante por cuarenta días, aparte de la multa correspondiente.

Esta situación se presenta en gran medida por necesidad, muchos conductores de vehículos piratas son empleados de los dueños de los carros, y las ganancias deben entregárselas a él.

Lo anterior sugiere que quienes conducen los carros se ganan aproximadamente

$30000 diarios para sostener a su familia. Caliche, conductor pirata desde hace cuatro años,sostiene que “el dueño del carro no depende de este; el que depende del carro soy yo”.

Los conductores de buses intermunicipales encuentran divida su posición, hay quienes ven en estos terminalitos la oportunidad de aumentar el número de pasajeros. Anderson, ayudante de un bus con destino a Popayán, cuenta que “a veces salimos de la terminal vacíos y vamos recogiendo gente en la ciudad y en los terminalitos, porque nosotros debemos entregar $180000 libres, y si no lo hacemos nos lo descuentan del salario”.

Los controles en el “terminalito de Carrefour permiten inmovilizar entre cinco y seis carros piratas diarios”

Sin embargo, en muchos casos estos buses infringen el sobrecupo y ponen en riesgo la vida de los pasajeros. Diego Correa, conductor de un bus en la ruta Cali-Palmira, afirma que en hora pico recoge en el terminalito del norte diez pasajeros, lo cual representa un beneficio, porque fuera del salario, por cada pasajero recibe una bonificación extra.

Hay también conductoresque dicen no beneficiarse de esta clase de lugares; por el contrario, argumentan que beneficia más, en el caso de la terminalito del sur, a los piratas. “Nosotros nos rebuscamos en las vías de la ciudad y la terminal de transportes, mientras que en el terminalito recogemos entre dos y tres personas, que realmente no es mucho”, puntualiza Manuel Mosquera conductor de bus con dirección a Jamundí.

La otra cara de los “terminalitos”

Cabe resaltar que las dinámicas del terminalito del sur y del norte son diferentes. En el terminalito del sur es más recurrente el transporte ilegal a cualquier hora del día, a diferencia de lo que sucede en el norte, en donde los piratas trabajan solo en las horas de la noche. Por esa razón en esa terminal no existe –contrario a la del sur– una tensión entre los buses y los piratas.

El agente de Tránsito Jorge Eliécer Alvear comenta que esta clase de espacios son de difícil control.El funcionario precisa que su existencia radica en la falta de cultura de los usuarios y la necesidad de una terminal en el sur que beneficie en tiempo y dinero a los pasajeros.

Susana viaja todos los días a Cali desde Santander de Quilichao para asistir a sus clases en la Universidad Libre. Ella argumenta que los terminalitos le facilitan la vida: “Es más fácil que ir hasta la terminal, además la seguridad es buena y los ‘playeros’ me mandan siempre en buses con puesto”.

En el terminalito del norte, los piratas trabajan solo en las horas de la noche, a diferencia que en el sur.

Lorena, quien vive en el municipio de Corinto, en el departamento del Cauca, espera todos los días al conductor del bus: “Yo llamo al conductor, y aunque se demora a veces, siempre viene, me recoge y me deja en mi casa; es mucho más cerca y rápido que irse hasta la terminal, un beneficio para todos porque uno termina cansado de estudiar”.

César, un usuario del terminalito del norte,explica que no va hasta la terminal oficial de la ciudad, porque el terminalito le queda más cerca para viajar a Palmira. Respecto a la seguridad, dice que por ahora no le ha pasado nada.

Los terminalitos no solo son espacio de trabajo para quienes transportan a los usuarios. En ellos también existen una cantidad de actores importantes, como los ‘playeros’, quienes ayudan a subir pasajeros a los buses y reciben algo de dinero por ello, y los vendedores ambulantes.

Alvear relata que el “terminalito de Carrefour antes se encontraba en la curva que conecta la Simón Bolívar con la vía a Jamundí; sin embargo, debido a una acción colectiva emitida por el presidente de la comuna 22 se prohibió la existencia del terminalito en ese lugar”.

Pese a ello, el lugar se reubicó unos metros antes de la curva de la Avenida Simón Bolívar, porque, según Jhon Jairo o Chapulín, playero desde hace cuatro años en el lugar, aparte de la gran demanda de pasajeros que tienen estos lugares, estos espacios también son producto de la falta de empleo y oportunidades, y se perfilan para algunos como la única fuente de trabajo.

Juan Carlos, habitante del barrio Obrero y vendedor ambulante desde hace un año en el terminalito de Carrefour, agrega al respecto que “los terminalitos son producto de la necesidad y representan una fuente de empleo. Yo podría formalizarme pero ya me acostumbré y ahora me gusta trabajar en la calle”. Igualmente denuncia que la presencia de los piratas en el lugar no los beneficia en nada porque no los dejan vender sus productos.

Los playeros son una pieza fundamental en el funcionamiento de los terminalitos: ayudan a los conductores de buses y piratas a conseguir pasajeros. Por carro les pagan entre $500 y $3000, y así se ganan cerca de $25 000, aproximadamente.

Al terminalito del norte, cada quince minutos arriban buses que gritan: “Buga, Yumbo, Tuluá, Cartago…”. Ese es el panorama constante en el lugar, puesto de trabajo desde hace doce años de Jorge Eliécer Vidal, más conocido como Peineta.

Peineta trabaja allí de seis a seis, y afirma que se encuentra de playero porque no hay trabajo, y su argumento es que “son preferibles las calles llenas de trabajo informal, que de ladrones”. Él defiende los terminalitos porque son una fuente de empleo: en el terminalito del norte trabajan alrededor de veinticinco playeros, todos ellos cabeza de familia.

En ese sentido, para darle una debida solución a los terminalitos, es importante que la Alcaldía no solo se asegure de controlar el transporte público legal e ilegal, sino que también proponga una solución integral para quienes se encuentran en estos espacios, e incluya en la solución a otros actores que se benefician de esta clase de lugares.

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