Ya vienen los chicos malos

0
Twitter: @Miguel_Mondrag
Twitter: @Miguel_Mondrag

Por: MiguelJ MondragónD

Twitter @Miguel_Mondrag

Defensor de Derechos Humanos transformando vidas. Administrador de Empresas Especialista en Gerencia Social con estudios de Psicología Social. Como Gestor Social integrante por varios años del grupo Samaritanos de la Calle de la Arquidiócesis de Cali, y el colectivo de la Fundación Paz y Bien en el Distrito de Aguablanca y oriente de Cali.

Generar procesos de transformación en una sociedad que no tenga en cuenta a la juventud como protagonista del cambio, en construcción de escenarios para la paz, es cimentar una sociedad sin sueños y sin esperanzas para la vida. Sin los jóvenes liderando procesos sociales y proyectos de ciudad incluyentes para la paz, el posconflicto y la reconciliación, recomponer una nueva Cali y una nueva Colombia será tarea imposible.

En nuestro país, firmar la paz reintegrará a la sociedad y a sus familias, si aún las tienen, a más de seis mil jóvenes que sin conocerse y en su rol de víctimas y victimarios, fueron reclutados para ponerle el pecho a una guerra que no les pertenece, la guerra del odio entre adultos que sí se reconocen y se escudan en los jóvenes para satisfacer sus propios intereses.

¿A dónde llegarán y que harán los más de seis mil jóvenes reinsertados, que lo único que han hecho es empuñar un arma? Tremendo reto el del gobierno y el de nosotros como sociedad, que con generosidad e imaginación nos corresponderá abrir los escenarios desde los territorios para la paz, donde indudablemente el campo colombiano jugará un papel decisivo en el proceso de resocialización. El problema es la tierra, eso escuchamos siempre, sí, el gran problema del conflicto en Colombia es la tierra, pero sucede que tierra sí hay, en manos de unos pocos, pero tierra hay!

Para el Valle del Cauca, Cali y el resto del país, la salida estará en el campo, grupos de jóvenes trabajando con jóvenes primero en el Ser, en el afecto, restituyéndoles sus derechos para reinventar proyectos de vida, en programas rurales construidos

desde el territorio, en la modalidad de Ecoaldeas como espacios dignos para la transformación y el desarrollo, que generen opciones para la vida. Lograr esto requiere de voluntad política y social, de concertación entre todos los actores de la sociedad.

Los que regresan serán los jóvenes que sin quererlo y proponérselo se convirtieron en los “chicos malos del paseo”, regresan por lo suyo, buscan una oportunidad para retomar sus vidas, retomar el camino que la vida les arrebató, les quitó el derecho a ser niñas y niños, adolescentes y jóvenes con sueños e ideales. Es responsabilidad de todos acogerlos, tenerles lista y arreglada su nueva casa, su nuevo hogar, algo que ellas y ellos no tienen idea qué es; listo y abonado su territorio para la paz, porque la paz duradera se construye, se realiza y prospera es con los jóvenes y desde sus territorios.

Comments are closed.