Cambio en las regalías

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Por Angélica Mayolo

Después de ocho años se modifica el régimen del Sistema General de Regalías que aunque mantendrá algunos elementos, fundamentalmente busca devolverles recursos a los municipios productores. En 2012, en cabeza del entonces ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, se transformó el esquema por el cual se distribuían los pagos por regalías. Usando la aún célebre referencia de “repartir la mermelada”, el esquema entonces novedoso buscaba que los recursos que quedaban de la explotación petrolera en el país no solamente se dirigieran a las regiones productoras, sino que otras regiones tuvieran un poco de esos recursos para impulsar proyectos de desarrollo.

Con la reforma actual del sistema se mantienen los recursos para más del 90% de los municipios de Colombia, categorizados en quinta y sexta categoría, quienes dependen en gran medida de las regalías para hacer inversiones en sus territorios.

La nueva reforma plantea que los departamentos no productores mantengan los beneficios, pero se aumenta la participación de las regiones productoras. Así las cosas, los departamentos productores de petróleo y con actividades extractivas pasarán del 11,7% al 25% de la asignación total de las regalías. Sin embargo, con esta reforma existía la preocupación que esta medida fuese en detrimento de los municipios no productores y se volviera a un esquema más parecido al de antes de la reforma de 2012.

Es muy importante resaltar que en el Congreso se logró que los municipios con alto porcentaje de población con Necesidades Básicas Insatisfechas y en condición de pobreza multidimensional, como Buenaventura y Tumaco, conserven al menos el 75% de los recursos de regalías que ya venían recibiendo lo cual es, al final de cuentas, una ganancia porque el proyecto original implicaba una reducción considerable, que hubiese limitado el financiamiento de proyectos necesarios para el desarrollo socioeconómico de los municipios del Litoral Pacífico al dejarlos sin recursos claves para la inversión pública, más en momentos donde existe la prioridad de reactivar la economía y la generación de empleos.

En esta coyuntura donde la inversión pública juega un papel central para la reactivación y la recuperación de la economía, especialmente en los municipios donde su población experimenta necesidades básicas insatisfechas, resulta de gran trascendencia que los alcaldes estructuren proyectos pertinentes para esta etapa de reactivación económica y social; en ese sentido, resulta clave invertir en infraestructura, en proyectos productivos que tengan impacto directo en la generación de empleos e ingresos y en estrategias para mejorar la productividad a través, por ejemplo, de una mayor apropiación de la ciencia, la innovación y las tecnologías de información. Las regalías son una oportunidad para que los municipios creen alternativas que respondan al reto de crear empleos y de recuperar la economía, el tejido productivo y el bienestar de la gente.

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