18 años y más

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Por. César López

@cesarlopez_

Para muchos conocedores del tema, sigue siendo una ‘quijotada’ el hecho que una publicación impresa, independiente, dirigida a jóvenes y con artículos lleve ya 18 años. Ése es el caso de la revista El Clavo, que no solamente ha superado toda serie de inconvenientes normales de todo emprendimiento, sino también se ha enfrentado al paradigma de la lectura y la escritura, siendo este un medio de comunicación construido de forma colaborativa, siendo los mismos jóvenes quiénes elaboran cada edición de El Clavo.

Pero además el hecho que El Clavo haya tenido su proceso de crecimiento en una ciudad como Cali lo hace más meritorio. Un lugar donde el apoyo a la cultura, la educación y las artes es menos que mínimo, hace que exista un entorno poco favorable para este tipo de proyectos. Además el estereotipo que les da la sociedad a los jóvenes de irresponsables, facilistas y rumberos, genera un ambiente adverso para publicaciones impresas como El Clavo, pero tal vez en lo escaso ha estado una de las claves para su éxito.

El Clavo nació hace 18 años en la Pontificia Universidad Javeriana Cali, en un entorno nacional complejo, como el de ahora, luego de las bombas de Pablo Escobar, en los inicios de los diálogos de paz del Caguán y en medio del Proceso 8.000. Es decir, la publicación es hija de fenómenos de desprestigio de las principales instituciones nacionales y regionales, es una respuesta de rechazo por parte de un grupo de jóvenes universitarios que con seguridad siguen soñando con un país diferente, a pesar de un escenario supremamente desesperanzador.

La primera edición de El Clavo fue publicada en abril de 1997 con el título Explosión de Juventud, tuvo un tiraje de 2.000 ejemplares y contó con 12 páginas a dos tintas. Con el tiempo la publicación tendría un crecimiento como producto y los cambios responderían a ensayos, en su mayoría exitosos, por encontrar la personalidad del impreso. Pero lo más importante fue que se iría conformando un equipo de trabajo, que gracias al producto impreso que la gente podía tocar y comprobar que existía, se fue generando una valiosa comunidad que hasta hoy se siente identificada con la línea editorial de la publicación.

Varias empresas editoriales, de las grandes, se han sentido atraídas por El Clavo y su éxito en un segmento de mercado juvenil donde muy pocos han podido mantenerse. Y es que la estructura orgánica de El Clavo lo hace difícil de repetir y de adaptar a los modelos gerenciales establecidos, se debe realizar una construcción constante para poder crecer con la misma velocidad de la juventud, un juego constante que se basa en aprender y desaprender. Es apenas lógico para una empresa editorial que no nació con el ánimo de hacer dinero y ser un negocio.

Hoy El Clavo Producciones, como se llama la empresa, es una compañía multimedia que tiene varios productos: Revista El Clavo que cuenta con 78 ediciones publicadas; ElClavo.com que tiene 1.500 visitas diarias y permite la publicación de contenidos diferentes al impreso; El Clavo en Radio que se emite todos los martes a las 8:00pm por 105.3 Fm Univalle Estéreo y El Clavo Tv que después de una primera emporada de 26 capítulos por Telepacífico, inicia su segunda temporada los viernes a las 4:00pm por el Canal 14. De esta forma y con una nueva sede en el barrio San Fernando, donde alguna vez funcionó el Semanario El Pueblo, El Clavo cumple 18 años y más, de ser un medio de comunicación que le apuesta a los jóvenes y a la transformación social.

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