Recuperación del jarillón del río Cauca será una realidad

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El río Cauca se vuelve sinuoso y con múltiples meandros al entral al Valle del Cauca.
El río Cauca se vuelve sinuoso y con múltiples meandros al entral al Valle del Cauca.

El Cauca es uno de los ríos más importantes del país, que impacta seis departamentos en su recorrido. Puede considerarse, en comparación con otros ríos del mundo, como una corriente de agua de gran estabilidad; sin embargo, procesos de evolución del Valle y del río lo han alterado y han generado grandes cambios en su forma y características, haciéndolo más propenso a las inundaciones. Ahora se busca, con un macroproyecto, dar una solución definitiva a las inundaciones, al menos, en su paso por Santiago de Cali.

Antes de entrar al valle de su mismo nombre, el río Cauca ha pasado por la primera alteración artificial de su caudal, en la represa de Salvajina; una hidroeléctrica construida en 1985 por la CVC, cuya función primaria es la de controlar las aguas del Cauca en la temporada invernal, para evitar inundaciones en el departamento. Al menos esa era la intención.

Pero al entrar al Valle del Cauca, el río pierde las montañas que lo encauzaban por largos tramos en direcciones fijas y entra a un valle abierto donde se vuelve sinuoso, con múltiples meandros, es decir, menos recto en su trayectoria y con curvas en su cauce, cada vez más pronunciadas. Además de poseer gran cantidad de madreviejas, aguas estancadas producto de antiguos cauces del río.

Desde 1957 se estudian estos desplazamientos en el cauce, que se han registrado,  mediante análisis de aerofotografías, en los años 1957, 1977 y 1998.

Estos cambios se han intensificado como consecuencia de la fuerte extracción de materiales de arrastre que se ha realizado manual y mecánicamente durante casi todo el año. Estas circunstancias, en combinación con la geología, establecen una condición especial tanto para el río como para toda su cuenca.

Para contrarrestar estos impactos nocivos, a lo largo del río, en su paso por el oriente caleño, la CVC construyó en los años sesenta un dique o jarillón de 17 kilómetros de longitud y 1.70 metros de altura, con una zona seca y una zona húmeda o zona de inundación.

El jarillón del río Cauca recorre Santiago de Cali, unos 17 kilómetros, por el oriente.
El jarillón del río Cauca recorre Santiago de Cali, unos 17 kilómetros, por el oriente.

Poco a poco, personas de escasos recursos, desplazados en su mayoría, empezaron a habitar el dique y construyeron sobre la corona de este. La actividad humana sobre el dique protector ha hecho que se debilite. Criaderos de cerdos, gallinas, letrinas, lavaderos y perforaciones, además de la filtración subterránea de aguas, fueron deteriorando el terraplén.

Con los años, más de 12.000 familias estaban asentadas en el jarillón. Entonces, se prendieron las alarmas por el peligro que representaban para ellos mismos y para las urbanizaciones que se construyeron próximas al dique.

Las administraciones locales diseñaron planes para resolver esta situación. El primero de ellos en 1986, cuando realizaron desalojos masivos, con apoyo de la fuerza pública. En 2000 se diseñó el Plan Estratégico para la Recuperación y Conservación del Jarillón del Río Cauca; en 2005, desalojos con reubicación y un plan a de recuperación a siete años, plan que, por supuesto, no se cumplió.

Ante la preocupación porque se presentara un hecho de incalculables proporciones, se anunciaron recursos por 4.000 millones de pesos en su etapa inicial, correspondientes a la sobretasa ambiental del Municipio de Santiago de Cali, de la vigencia 2010, para adelantar el proyecto de recuperación, pero nada pasó.

Para entonces, las afectaciones eran mayores y estaban perjudicando  las orillas, la berma y los taludes del jarillón. Aquellas generadas por los humanos, por los escombros, se sumaron por primera vez al impacto de la hormiga arriera. “Un jarillón supremamente vulnerable ante un colapso”, según el estudio del Instituto Cinara, de la Universidad del Valle.

Con la ola invernal de 2010, se habló de las acciones que se emprenderían para la recuperación del terreno y la reubicación de las familias, solo algunas de ellas, en zonas seguras. Pero a pesar de ello y de que se han ejecutado proyectos e invertido recursos, no se logra ningún resultado contundente ni se evacúa a las familias que habitan allí.

Con maquinaria pesada fueron desalojadas centenares de familias del jarilllón del río Cauca.
Con maquinaria pesada fueron desalojadas centenares de familias del jarilllón del río Cauca.

En febrero de 2011, la CVC señaló que se requería una inversión superior a los $100.000 millones para la recuperación del jarillón del río Cauca, a lo largo del oriente caleño, según lo establecido en la reunión del Comité Cauca Verde.

Las acciones de recuperación van desde el desalojo de quienes hayan invadido el lugar recientemente, la recolección de escombros depositados irregularmente, el control de la hormiga arriera, la erradicación de especies arbóreas que atenten contra la estabilidad del jarillón, hasta la limpieza de los canales y mantenimiento a los afluentes del Cauca a su paso por Cali, entre otras, ejecutadas para evitar que se produzca una tragedia en caso de se registre una emergencia por las lluvias. Ello, con el fortalecimiento del control y la seguridad del jarillón, para la cual se priorizó la posibilidad de montar, junto con la Policía, una estación de guardas ubicada en el territorio en cuestión. Igualmente, se comprometieron con revisar el tema de estudios, la situación de la hormiga arriera, la continuidad del trabajo con los afluentes que llegan al río Cauca.

Con las medidas iniciales enfocadas más a lo jurídico y cultural, ejecutadas durante seis semanas, se dio inicio a la reorganización de las riberas, que obliga a cumplir, al menos parcialmente, con las normas de uso restrictivo del suelo y con algunos desalojos.

Planeación Municipal, la Policía Metropolitana, el Dagma, Corpocuencas y la Secretaría de Infraestructura de Cali hacen parte del Comité interinstitucional para la recuperación y protección del jarillón.

Para julio de 2011, líderes de las comunas 6, 7, 21 y del corregimiento de Navarro, representantes de las autoridades ambientales y de control, el Consejo Ambiental Comunitario, Inspectores de Policía y funcionarios del Municipio se reunieron con funcionarios del Dagma para socializar las actividades que harán parte del proyecto de recuperación del jarillón del río Cauca.

“Socializando con los involucrados en el tema, la segunda etapa de intervención corresponde a los 17 kilómetros de jarillón; la primera fue el desalojo del asentamiento Brisas de un Nuevo Amanecer por parte de la Secretaria de Gobierno. Entre las prioridades está la reconformación de la estructura del dique de un kilómetro en el sector recuperado y la estabilización de cárcavas en Paso del Comercio y Desepaz”, precisó el entonces director de la entidad, José Efraín Sierra.

El proyecto tenía una duración de seis meses y el Dagma continuaba aplicando a recursos del orden nacional para asegurar las tareas de recuperación estructural y ambiental de la totalidad del dique que protege al oriente de inundaciones.

Los ingenieros responsables del proyecto aclararon entonces que no se planeaba subir el jarillón por el momento, “se reforzará la sección transversal y se empradizarán los taludes. Ya se inició el retiro de escombros dispuestos en la parte posterior de la PTAR. La intervención total de esta sección de jarillón tuvo un costo de $7.500 millones”.

Finalizando 2011 se creó el Fondo de Adaptación de la Presidencia de la República con el propósito de construir o reconstruir la infraestructura afectada por el Fenómeno de la Niña 2010-2011. A este fondo se presentó el proyecto Plan Jarillón de Cali, relacionado con la reducción del riesgo, con un presupuesto estimado en $823.000 millones. Pero la prioridad para el Fondo de Adaptación es el jarillón de Aguablanca y su área de influencia, por encima del contexto del riesgo en el resto del territorio.

 El primer semestre de 2012 se conformó un equipo interdisciplinario y transnacional integrado por las entidades relacionadas con el tema del jarillón, incluidos investigadores de la Universidad del Valle y del Instituto Cinara y una comisión de expertos holandeses especialistas en temas hidráulicos, geotécnicos y de gestión del riesgo que trabajarían en equipo con profesionales vallecaucanos.

Para septiembre de 2012 se priorizaron las acciones que darían inicio a los trabajos sobre este dique que protege a más de 800.000 caleños de inundaciones como las ocurridas en diferentes municipios durante las olas invernales 2010-2011.

 Este proyecto fue seleccionado por el Fondo de Adaptación para hacer una inversión nacional de $1,3 billones, para que se emplearan en un mantenimiento de calidad, para recuperar completamente esta obra que ya cumple 55 años de construcción, invasión y usos inadecuados.

 El experto en gestión del agua, Hans Leenen, integrante del equipo técnico holandés, sostiene que en su país “los diques son considerados casi un santuario, que no es tocado y, mucho menos, invadido, sobre el que cada familia paga un impuesto de gestión del agua para que le hagan mantenimiento”.

 Para recuperar el jarillón se hace necesario, en primer término, liberarlo de los asentamientos subnormales que allí se encuentran y, en segundo lugar, recuperarlo técnicamente de los hormigueros, las filtraciones, las cavernas abandonadas, las tuberías, el nivel freático y los demás fenómenos que han venido deteriorando este dique, y luego elevarlo unos 50 centímetros para garantizar una protección real.

Aún quedan unas 14.000 familias en asentamientos subnormales a lo largo del jarillón.
Aún quedan unas 14.000 familias en asentamientos subnormales a lo largo del jarillón.

Actualmente, según el censo realizado por la Alcaldía de Cali, hay 14.000 personas asentadas sobre el jarillón, y la reubicación de estas familias es la prioridad. Carlos Eduardo Sinisterra, asesor de la Alcaldía para el proyecto Jarillón del Río Cauca, precisó que “se trata de un proyecto a 10 o 20 años, con acciones a corto, mediano y largo plazo, que incluye un parque lineal en todo el recorrido del jarillón, con ciclorrutas y canchas para la recreación de los caleños, en especial para los habitantes del Distrito de Aguablanca que no tienen áreas de recreación”, puntualiza.

El interrogante que queda en el aire tiene que ver justamente con los asentamientos subnormales y la responsabilidad de las diferentes administraciones en este tema, pues son lotes que están urbanizados, cuentan con servicios públicos y, algunos, hasta tienen título de propiedad.

 

 

A lo largo del dique se encontramos:

Escombros sobre la berma, depresiones del terreno, instalaciones de tubería en la infraestructura, asentamientos subnormales, filtraciones producidas por las cavernas construidas por la hormiga arriera, árboles sobre la estructura, erosión marginal, sobrexplotación arenera.

 

Los puntos críticos:

Desembocadura de la Planta de Puerto Mallarino
Estación de bombeo del Paso del Comercio
Planta de Tratamiento de Aguas Residuales
Brisas del Nuevo Amanecer

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