Asocaña y 14 ingenios pagarán $320.000 millones de multa por cartel de azúcar

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Tomada de familiascondiabetes.org
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Asocaña y 14 empresas del sector tendrán que pagar $320.000 millones de sanción por consolidar un cartel para controlar los precios e impedir la importación del azúcar.

Hoy la Superintendencia de Industria y Comercio sancionó a Asocaña, a 14 empresas del sector azucarero y a un número parecido de personas naturales por el hecho de haber creado y consolidado un cartel para impedir las importaciones de azúcar en el país.

Al respecto, el Superintendente, Pablo Felipe Robledo, precisó que Asocaña, Ciamsa, Dicsa y 12 ingenios incurrieron en la conducta de acuerdos anticompetitivos o cartelización empresarial para obstruir de manera concertada, coordinada y continuada, las importaciones de azúcar hacia Colombia desde países como Guatemala, Bolivia, Costa Rica y El Salvador.

Después de encontrar las pruebas necesarias y suficientes, el ente de control tomó la decisión de imponer sanciones por $320.000 millones contra Asocaña, Ciamsa (CI Azúcares y Mineles), Dicsa (Desarrollos Industriales y Comerciales), Manuelita, Riopaila Castilla, Central Tumaco y los ingenios del Cauca, Providencia, La Cabaña, Pichichi, Risaralda, Carlos Sarmiento – Ingenio San Carlos, Carmelita y María Luisa.

La SIC manifestó al diario El Espectador que los altos directivos de estas organizaciones colaboraron, facilitaron, autorizaron, ejecutaron y toleraron dicha conducta anticompetitiva.

Según el diario en mención, lo que el superintendente delegado para la Protección de la Competencia fue que “los ingenios investigados han actuado coordinadamente y se han comportado en el mercado, en algunos casos, como un bloque, eliminando la competencia… se identificó que históricamente ha existido una preocupación constante por parte de los investigados, en relación con el azúcar proveniente de países con capacidad para exportar dicho producto hacia Colombia, lo cual ven como una amenaza”.

Por lo que “para contrarrestar la amenaza que suponía para sus intereses la entrada al país de azúcar proveniente del exterior, los investigados concibieron y ejecutaron deliberadamente una estrategia anticompetitiva, ilegal, encaminada a bloquear importaciones de azúcar a Colombia en general, para evitar que aumentara la oferta y disminuyera el precio interno que pagan los consumidores y la industria”, precisó El Espectador.

La SIC también concluyó que el Fondo de Estabilización de Precios del Aazúcar (Fepa) como mecanismo de intervención del Estado en la economía, fue desnaturalizado por las decisiones que durante muchos años adoptó su Comité Directivo, convirtiéndolo en un instrumento idóneo para la repartición de cuotas de producción o suministro de azúcar en el mercado colombiano.

Sin embargo, según el diario El País, la entidad archivó la investigación que seguía por el uso del Fepa para asignar cuotas de producción de azúcar en Colombia, al admitir que no tiene facultades para proceder en un caso en el que está involucrado un instrumento de política pública como dicho fondo.

No obstante, ordenó al comité directivo de dicha entidad, que revise sus políticas y que en máximo seis meses presente un nuevo programa con propósitos establecidos por la ley.

Así fue como empezó

Esta historia inició cuando representantes de la Asociación de Agroindustriales del Bocadillo Veleño, Comestibles San Antonio, Coca-Cola Femsa, Bavaria, Coca-Cola Industria Nacional de Gaseosas, Aje Colombia, Nestlé de Colombia, Bimbo de Colombia, Compañía Nacional de Chocolates, Compañía de Galletas Noel, Meals de Colombia S. A. y Casa Luker denunciaron la obstrucción de las importaciones del azúcar, que es una materia prima esencial para sus negocios.

Y, en una entrevista publicada el 13 de junio por El Espectador, John A. Santa María Otazua, director general de Femsa, organización que produce y embotella Coca-Cola, Sprite, Fanta y jugos Del Valle, advirtió que el azúcar era muy caro en Colombia. “Yo no veo el precio del azúcar mexicano subiendo al ritmo de la devaluación del peso mexicano. Tampoco veo esa tendencia en Brasil. Este es el único país donde uno se pregunta: ¿qué pasó aquí? Siendo su tierra y su mano de obra local, se comportan como si estuvieran dolarizados. Entiendo que sí es más atractivo, exportan, pero a cuestas del consumidor local. Y eso nos fuerza a tomar decisiones como subir el precio (de la Coca-Cola), pero no quisiéramos”.

Por su parte, Asocaña, el pasado 3 de junio, en un comunicado de prensa, manifestó su inconformidad con la investigación que estaba adelantando al SIC y dijo que “las aseveraciones del superintendente delegado para la competencia, son falsas de toda falsedad, como ha sido demostrado con las pruebas que hemos aportado a lo largo de esta actuación administrativa ante la Superintendencia de Industria y Comercio”.

 

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