Cali no tiene reversa

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Juan Fernando Reyes KuriPor Juan Fernando Reyes Kuri

Twitter: @reyeskuri

Es difícil, después de los Juegos Mundiales, encontrar una persona que no sienta orgullo por Cali. El sentido de pertenencia por la ciudad afloró, y los ciudadanos tienen otra actitud. Paisas, rolos, costeños y personas del resto de Colombia quieren venir a esta tierra a ver lo que está pasando aquí. Las redes sociales están llenas de mensajes positivos y elogios para la ciudad que el poeta Carranza describió como “un sueño atravesado por un río”. El optimismo se percibe en cada caleño con el que uno habla; empresarios nacionales y extranjeros han puesto de nuevo su atención en la región para invertir. El gobierno nacional se la está jugando por Cali con acciones como la devolución de Emcali, la Cumbre Alianza del Pacífico, los casi 1.000 policías más que se enviaron, los más de $70.000 millones para los Juegos Mundiales, la Bienal Internacional de Danza que se realizará en noviembre, etc. Pasar por el túnel urbano más largo del país y contárselo a los amigos de afuera se ha vuelto una oportunidad para “sacar pecho”.

“El minuto más oscuro siempre es uno antes del amanecer”, se lee en un grafiti pintado en una pared de la ciudad. Cali, la Sucursal del Cielo, experimentó el infierno: vivió una larga noche con una violenta tempestad producto de unas sucesivas malas administraciones, del narcotráfico y de la apatía ciudadana por los asuntos públicos. Esas cosas son, y deben seguir siendo, cosa del pasado. Ya probamos de todo lo que somos capaces, pero el reto ahora es seguirlo demostrando.

Sobre todo, tenemos un alcalde que está generando confianza. El divorcio que existió durante varios años entre el gobierno local y el gobierno nacional, los organismos internaciones, los gremios, los empresarios y la academia, ha ido desapareciendo y hoy todos están jugando para el mismo equipo, jalando para el mismo lado. El preparado y bien intencionado gabinete de Guerrero está demostrando que enfocar la acción del estado hacia el  interés general sí vale la pena.

No podemos perder este impulso; no podemos dejar caer la ola; es nuestra responsabilidad que la llama no se apague; es el momento que estábamos esperando para dar el gran salto hacia una ciudad moderna, cívica, de oportunidades para la gente y para las empresas pequeñas y grandes; es el momento de asumir ante el mundo el rol de la capital del Pacífico; es el momento de renovar nuestra clase política con berraquera y decisión; definitivamente, nos llegó el momento de convertirnos en el mejor vividero de Colombia. Cali renace.

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