Colombia y el tercer pico del brote pandémico

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Por: Floro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

A diferencia del primer pico y el segundo de este primer brote de la pandemia, este tercer pico ocurre en nuestro país en medio de un rezago en la llegada de vacunas y tiene unas condiciones especiales, a saber:

Primero, más del 80% de los residentes en Colombia mayores de 80 años han sido inoculados, al menos, con la primera dosis de la vacuna;

Segundo, las camas UCI de las redes hospitalarias pública y privada están congestionadas dos razones, una, porque están llegando pacientes con complicaciones como resultado de la cancelación de cirugías y procedimientos por motivo de la pandemia. La otra, por la aceleración de la pandemia debida, especialmente, a la movilidad por la Semana Santa;

Tercero, los contagiados son, mayoritariamente, menores de 39 años de edad (adolescentes y adultos jóvenes), debido a que constituyen el estrato etario con la más alta movilidad;

Y, finalmente, las características de la CoViD-19 han cambiado debido a la circulación de nuevas cepas que producen menos síntomas al principio, un deterioro del estado de salud más abrupto y un empeoramiento de la mortalidad en edades más tempranas.

Estas circunstancias especiales han desembocado, para el caso de Antioquia (y se está estudiando para Barranquilla), en la necesidad de los médicos tratantes clasifiquen, primero, y definan, después, a quién de acuerdo con su edad, sus probabilidades de secuelas y de sobrevida, sus comorbilidades y sus condiciones de salud (qué determinan la probabilidad del fracaso terapéutico) se le asigna una cama de cuidados intensivos, lo cual se denomina “triaje ético”; en otras palabras, decidir (entre dos pacientes que requieren cuidado crítico) a quién se le niega la cama UCI.

Por estas circunstancias, el Gobierno Nacional (a diferencia de lo que están realizando otros gobiernos suramericanos) expidió medidas para que los gobernadores y los alcaldes que en sus territorios tengan una ocupación UCI igual o mayor al 50% las apliquen de manera preventiva y anticipativa, con base en parámetros clara e inequívocamente definidos, dentro de su jurisdicción; esto tiene una consecuencia inmediata: a mayor informalidad, los gobernadores y los alcaldes serán sometidos a mayor presión y, en consecuencia, les será más difícil dar cumplimiento a las medidas sanitarias y como resultado podrán verse expuestos a una ola de altos contagios sostenidos de las cuales, los únicos responsables serán ellos.

En conclusión: mientras en Argentina, Chile y Uruguay los gobiernos nacionales toman medidas cuarentenarias que cobijan todo el país, en Colombia (seguramente con un cálculo político electoral) el Gobierno Nacional establece parámetros para que sean aplicados por gobernadores y alcaldes; es decir, que se traslada la responsabilidad nacional a los gobiernos departamentales y municipales, cuya capacidad de respuesta es marcadamente desigual y depende del grado de informalidad laboral de sus habitantes.

 

 

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