Conviene hablar de legalizar las drogas

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Me hizo llegar un amigo un estudio realizado por ODC-Ministerio de Justicia  del 2019, sobre consumo en Colombia de ciertas sustancias tóxicas. Empiezan con cigarrillo, siguen con el alcohol, la marihuana, la coca, la heroína, el bazuco y el éxtasis.

El estudio corresponde a una encuesta de población general de 12 a 65 años, residentes en todos los municipios del país con más de 30.000 habitantes en el área urbana, sobre la base de una muestra final de 49.756 personas que representan a una población de 23.747.363 habitantes del país, 48,3% de hombres y 51,8% de mujeres.

El cigarrillo y las bebidas alcohólicas, drogas legales son las sustancias más consumidas. El cigarrillo lo consumen el 10 % (que equivale a 2.300.000 personas) en el país, mientras las bebidas alcohólicas las consumen 7.100.000 personas  y un 20% dice querer dejar el trago.

Respecto a las drogas ilícitas el panorama es el siguiente: la marihuana la han consumido  640.000 personas. El 51% quieren dejar de consumirla. La coca la consumen 136.000 personas. 75% son hombres y el 25% mujeres. 39% consideran que el consumo es problemático. El bazuco lo consumen 24.000 personas. 62 % lo consideran problemático, el éxtasis lo consumen 37.000 personas y la heroína la consumen 3.600.

Teniendo datos sobre el consumo en Colombia de substancias ilícitas, podemos pasar a las posibilidades de legalización o de regulación.

Algunos datos internacionales. El informe de Naciones Unidas indica que entre 2010 y 2019, el número de consumidores aumentó en un 22 % en el mundo, mientras que el mercado se ha mantenido bastante estable en términos proporcionales. Así mismo, afirma que en 2019, alrededor de 275 millones de personas usaron alguna droga por lo menos una vez, de los cuales 36 millones ya padecen trastornos por abusos en el consumo.

Es claro que Colombia no puede hacer ninguna manifestación de legalización en forma independiente, ni salirse unilateralmente de la Convención contra las drogas. Tendría que hacerlo en una coalición internacional que involucre a Estados Unidos. Pero si no involucra a Estados Unidos tiene que lograr una coalición tan fuerte internacionalmente que tenga la capacidad de generar presión.

Estoy de acuerdo con permitir el consumo adulto y recreativo de la marihuana tal como lo han hecho en la mitad de estados de Estados Unidos, en Canadá, recientemente en México, en Uruguay, en Portugal y en Holanda, entre otros.

Para regular la marihuana hay que reformar la constitución y resolver asuntos que paso a continuación a enumerar.

¿Venta en Droguerías como en Uruguay, en coffee Shops como en Holanda y en cualquier parte como en algunos estados de Estados Unidos?

¿Venta en rama  o en pacos o en cigarrillos?

¿A los sitios de expendio pueden entrar menores?

¿Venta para circular libremente o fumar solo en sitios autorizados?

¿Las zonas de producción son autorizadas o reguladas?

El precio al que se vende la marihuana estaría regulado?

Son preguntas que surgen y ninguna tiene respuesta fácil.

Respecto al consumo de coca, estoy convencido que es un proceso aún más complejo y con muchas más cosas por regular. Primero la coca y su derivado, la cocaína, es un producto destinado a la exportación. El 95% de la producción se exporta.

La coca es una cosa y la cocaína otra: se recogen las hojas de coca y después se saca un subproducto que es base de coca; los cultivos en Colombia son predominantemente de menos de una hectárea; cada hectárea le renta al poseedor más o menos 1.000.000 de pesos anuales; el campesino recolecta las hojas y hace una base de coca, después la venden a unos narcos, quienes lo recogen y la procesan; al final se trafica, casi siempre exportándola.

El primer proceso en caso de que tuviera éxito la regulación, podría funcionar así: el campesino saca las hojas y, por un precio regulado, las vende. Si lo que se vende es la pasta de coca habría también que regular ese precio.

Hay en Colombia cientos, si no miles, de lo que se llamas “cristalizaderos” que trasforman la base de coca en cocaína refinada y su proceso de regulación es muy difícil sin antes resolver decenas de preguntas de muy difícil respuesta.

Así las cosas, la regulación de la marihuana es más fácil. La marihuana en general no se exporta al menos en Colombia.

Ahora, la regulación, sin embargo no evita el contrabando o que los narcos sigan interviniendo. Así se ha demostrado en Uruguay y en California donde los ilegales proveen el 50% del mercado.

El tratamiento a los consumidores  y quieren salir de ese vicio debe ir de la mano de toda la discusión. Se necesita una política pública de salud mental que hasta ahora no existe.

No basta con declarar que la guerra contra las drogas, está perdida. No basta, tampoco, con hacer declaraciones políticas diciendo que la guerra contra las drogas está perdida. Tiene que estudiarse cómo Colombia se sale de la Convención Única sobre drogas y asumir la iniciativa para formar una coalición suficientemente fuerte, que preferiblemente incluya a Estados Unidos. Hay, también que contestar todas la preguntas que se plantean. El debate está abierto.

Un planteamiento integral sobre cómo enfrentar la lucha contra las drogas hecho por el ex Ministro Pardo Rueda se encuentra en su libro La guerra sin fin.

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