¿Cuál es el proyecto político?

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CÉSAR LÓPEZPor César López

@cesarlopez_

Esa es la pregunta que deberían poder responder todas las personas que pertenecen a partidos políticos y que aspiran a ocupar un cargo en el sector público, ya sea a través de la elección popular, la meritocracia u otra forma. Pero también deberíamos poder responderla el resto de la personas, la sociedad civil, porque en últimas esa respuesta define una posición clara ante nuestro entorno, sobre lo que nos afecta, es decir, todo. Porque hablar de política no se limita únicamente al tema electoral, porque todo lo que hacemos tiene un efecto político, ojalá todos fuéramos consientes de eso para siempre actuar de forma política.

Pero la política y los que promueven la política se quedaron en lo básico, en el tema electoral que responde a otra pregunta que es el cómo, y nunca se preguntaron por el qué. Responder el qué nos acerca mucho hacia poder resolver nuestro proyecto político, pero esta respuesta todavía hace parte de un paso más adelante. Algunos encuentran el qué a través del para qué, que sin ser la mejor pregunta, por lo menos es mejor que nada a la hora de descubrir finalmente cuál es nuestro proyecto, lo que nos mueve, nuestra postura frente a lo que nos rodea.

De todas formas resolviendo el qué, estaremos avanzando bastante y puede ser suficiente si lo que se busca es ser un espectador del entorno y responder como individuo, teniendo claridades de nuestra propia vida. Pero en una sociedad, en un conjunto de personas que deben convivir, se hace necesario que existan proyectos políticos. Estos proyectos que sugieren una acción, una planeación y un tipo de organización, deben estar definidos de forma clara, teniendo presente variables como tiempo, recursos, acciones, indicadores, etc. para que realmente sean proyectos y no simplemente actividades, ideas o iniciativas sueltas.

En el campo de la política he escuchado muchos “proyectos políticos”, pero en la gran mayoría de los casos no responden claramente el qué y por lo tanto, de ahí en adelante se refieren al cómo. Muchos ya saben que para llegar al qué es a través del poder, pero al no tener claridades pierden fácilmente su rumbo. Muchos de los “políticos” tradicionales encontraron en la práctica y ejercicio del poder, un tema netamente económico que desdibuja su razón de ser pero que corresponden a la ausencia de un proyecto político.

Me atrevería a decir que en Colombia hay muy pocos proyectos políticos identificados y organizados, y casi ninguno tiene nada que ver con partidos ni temas electorales. Cuando uno entra a los medios propios de los partidos políticos de Colombia, como sus sitios web, no hablan del proyecto político, sólo del proyecto electoral. Se quedan únicamente en puestos, cargos y  matemática electoral: la trampa del no definir el qué y pasar de una al cómo. Carecen de una discusión ideológica seria, por esto no hay diferencias reales entre unos u otros.

Por lo general las grandes naciones han tenido proyectos políticos, construcciones colectivas que las han hecho avanzar. Nosotros los colombianos tenemos necesidades individuales de personas que llegan al poder, y sus acciones obedecen a apuestas de corto plazo. Tal vez no haya nada qué hacer y simplemente esta es la nación en la que nacimos, pero vale la pena intentarlo, si no hay esperanza hay que generarla.

Debemos ser activos políticos, apropiarnos de los espacios que hay de reflexión y dirección de nuestra nación, sentir el país como nuestro. En un momento donde hay un proceso de paz, donde la izquierda hace una pausa mientras renace una nueva izquierda a través de la alianza verde, donde los partidos de caudillos pierden su norte y los tradicionales no generan diferencias, debemos reinventarnos una estructura donde quepa este país y el de unos 50 años más adelante. Llegó la hora de construir desde el qué y ya no desde el cómo, de repensarnos como nación y luego avanzar hacia lo electoral.

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