Cuando suena la brisa es Cali

0

El caleño Julián Chang presentará su novela en la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2016

Por Jaír Villano

Cali, finales de los 90’s. Un grupo de amigos se reúne a revivir el tiempo que ya no es, las anécdotas que marcaron, la nostalgia de lo que pudo ser, los viejos amores, los panas que se fueron.

Cali, comienzos de los 90’s. Emilio, un taciturno observador, hace de la ciudad que vive un entramado poético.  Dibuja en su mente los paisajes urbanos y las sensaciones que estos le merecen, los describe con la inocencia  de todo novel poeta. Su mirada condensa la perspectiva de su alrededor: una ciudad en pleno crecimiento, enquistada de longevos y nuevos conflictos, pero con unos espacios que desdibujan esa otra cara.

La Cali de JuanchitoChangóTin  Tin Deo y Zaperoco; de la colina de San Antonio y la Loma de la Cruz; de la calle Sexta y la Quinta; del parque el Peñón  y el Kilómetro 18. La Cali del América y Krönös, del río Pance y Las Tres cruces.  De fantasmas que deambulan en las noches, de mitos que se desvanecen con el tiempo, de colores chillones y grises.  Cali es brisa. Cuando suena la brisa es Cali.

Eso y muchas más cosas abarcan la novela de Julián Chang. Una historia que sin duda hace de la generación descrita un homenaje al tiempo vivido.

10559758_643618675735054_8556240365096595037_n

Las peripecias del grupo que en su momento conformó ‘Danenas’ sirve como excusa para narrar las escena del rock en tiempos en que bandas como Kraken y Ekhymosis, por solo nombrar las más conocidas, se robaban el escaso público en un país donde este sonido deviene ambulante; máxime en una ciudad como Cali, donde toda la preponderancia escénica la ocupa la salsa, y donde la cultura (en abstracto) no lograr desembarazarse de la estirpe traqueta.

A través de una estructura que concatena el tiempo y los espacios, Chang dibuja las atmósferas de una urbe donde la rumba siempre ha sido latente, pero además  da cuenta de esa tenue línea que hay entre el éxito y la perdición que puede condensar la fama.

Con una prosa fresca y reposada se teje Cuando suena la brisa, que es, entre otras cosas, una remembranza a esos primeros y fallidos amores y a la inocencia con que se enfrentan estos.

De otro lado, la novela es un sentido análisis de esa muchachada de la otrora clase media. Y si bien sus personajes suelen actuar conforme a sus estados hormonales, esta obra no se preocupa por ahondar en el estilo caicediano y todos sus derivados.

Por medio de sus personajes se puede revivir el pensar y actuar del tiempo evocado y, sobre todo, el prototipo de amigos que los años regalan. Así, por ejemplo, en La nena se concentra la pasión, el ímpetu y el temperamento; en Charly la osadía y la irreverencia;  en Pocho la sencillez y las ganas de contar historias…

En suma, es un relato cuidadoso en su lenguaje, ágil en su trama, colorido en algunas de sus descripciones. Es un contraste entre un personaje que privilegia el silencio y la soledad en una población donde el alborozo es común.

También, cómo no, es un tributo a Cali: a sus paisajes, sus sonidos y sus imágenes.  Y  a la sempiterna ebullición de las noches, que se desmantela al ritmo de caderas y pies.

 

Caza de libros editores, 2016.

 

Comments are closed.