Desespero presidencial

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Por Francisco Javier Pantoja Pantoja
Magister en Economía Aplicada
@fjpantoja

El río crecido de la inflación, hace rato se desbordó y llevó consigo a los codirectores del Banco de la República. El aumento del caudal los agarró dormidos y ahí van ellos, flotando sin encontrar un madero de que agarrarse.

Pero, la corriente aumentó no por culpa de la naturaleza o del paro camionero, fue gracias a la falta de decisión oportuna de la junta directiva del banco de bancos. Y voy a probarlo: En agosto de 2015 empezó la sequía y ellos solo actuaron desde septiembre, no obstante, la lógica de la intervención, debe ser la de sacar el paraguas antes de que llueva.

Los números no mienten, en lo corrido de este año han hecho 7 intervenciones, una por mes. Decisiones tardías porque el Fenómeno del Niño ya pasó.

En 2015, que era cuando tenían que actuar, solo 4. En el 2014 cuatro y en el 2013 tres, así que parece que la tendencia en este año llegara a doce. De esta manera, a los señores del banco grande, hay que otorgarles el título de campeones de la subida, le ganaron a Nairo. Ellos suben, suben, el resto que pague el pato. Hoy hay más pobreza y el dinero es una ilusión, se esfuma, desaparece.

Convirtieron la inflación en una Hidra – monstruo de múltiples cabezas- y ahora es incontrolable y para calmar a los colombianos, dicen: “que todo volverá a la normalidad, tal vez, dentro de dos años” ¿dos años? Cuando a la gente se le haya arrancado el cinturón de tanto apretárselo.

Los señores tecnócratas no asumen ninguna responsabilidad y actúan con desespero, al punto de desesperar al presidente. Parece que de nada sirve tanto doctorado gringo, la realidad económica colombiana ha quebrado a tan “exigente” educación. Los simuladores, las técnicas y las tendencias son una entelequia.

Expertos en bandazos. Primero que la meta de crecimiento era del 4 %, ahora que del 2.3% ¡qué pérdida de credibilidad! Otra gota más para el rebose, al punto del desborde de su ineptitud tecnócrata. Las acciones de estos “expertos” ya no sorprenden a nadie, se quedaron sin la capacidad de asombro, la economía no los oye.

Ah se me olvidaba porque mencionaba al presidente.

Ante tanto tumbo, el Presidente de la República pidió desesperadamente la semana pasada, a los codirectores del banco, no subir la tasa de interés, ¡no más!

Los argumentos económicos del primer mandatario coinciden con los dados en varias columnas del suscrito, aquí publicadas. Pensé que era una voz, gritando en el desfiladero. Pero, Presidente: ¡no le hicieron caso! Disfrazados de autonomía no cumplieron con el mandato constitucional: cuidar el bolsillo de los colombianos. ¿Dónde está la Procuraduría?

Como los que tienen que actuar, no actúan, actué usted apreciado lector. No compre nada a crédito, ahorre nada, los bancos no pagan nada y cobran por mirar. A tirar vitrina en los centros comerciales y de miranda en la galería.

Sin embargo, al único que le parece boyante la economía es al Ministro de Hacienda. Definitivamente, desde la trinchera de su escritorio, poco comprende la desesperada realidad económica del que va por el andén, porque seguro, hace rato no camina la calle.

En tanto, la fotografía económica del momento deja ver que mientras la tasa de intervención del Banco de la República va para arriba, la economía va para abajo y los colombianos más abajo a excepción de los codirectores que seguirán arriba.

Atornillados en sus puestos, excusando su ineptitud técnica y de política económica en el fenómeno del niño, en el paro camionero, en el viento, el sol y las estrellas, en un estornudo. Con una alta dosis de cinismo burocrático, cuando reconocen, que hay un “fuerte incremento de los precios de los alimentos”.

Aunado a esperar a que los EE.UU., dizque nuestro mejor socio comercial, decida qué hacer con su tasa de interés. ¿Socio? no lo creo, Colombia representa menos del 1% de las compras gringas. Qué les va importar lo que suceda con esta economía del país de la Paz.

Finalmente, Presidente, es más fácil ganar el plebiscito, seguro ganará la Paz, que los codirectores le hagan caso. Tampoco renunciarán porque todo fue culpa de la naturaleza, además, en la única parte del mundo donde los funcionarios renuncian, se llama Inglaterra. Por tanto, la inflación, la carestía, será, como dicen ellos “transitoriamente” larga.

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