Duque se reunió con los Comunes

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Por: Floro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

El pasado 12 de marzo, el señor Presidente de la República reveló que “Hace exactamente dos días tuvimos una muy importante reunión que fue convocada por la Oficina de Observación de Naciones Unidas en nuestro país. Ahí me acompañaron el alto Comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, el consejero para la Estabilización, el doctor Emilio Archiva y la jefa de Gabinete de la Casa de Nariño, María Paula Correa y nos encontramos también con dirigentes tanto del Partido Comunes como con personas que están trabajando en el proceso de reincorporación”.

Tres días antes, el 9 de marzo (víspera de la reunión arriba revelada), el señor Presidente expresó durante el acto de posesión como magistrada de la Sala de Amnistía o Indulto de la JEP, doctora Diana María Vega, que «quienes han cometido los más graves crímenes pretendan seguir en el ejercicio de los más altos cargos de la nación, claramente debería partir de su propia iniciativa, bajo ese acto de contrición renunciar a ese tipo de ostentaciones», en clara alusión a los congresistas de los Comunes.

Sin embargo, ese mismo día a las 4:34 p. m. trinó a través de su cuenta @IvánDuque “Posesionamos a la dra. Diana María Vega como Magistrada de la Sala de Justicia de @JEP_Colombia. Sabemos de su formación profesional, su experiencia y de su vocación de servicio. Queremos desearle éxitos y lo mejor en sus funciones”, a pesar de la malquerencia que despierta en el Centro Democrático la nueva magistrada.

Quince días antes, el representante demócrata Jim McGovern, haciendo eco del informe de Human Rights Watch de 10 de febrero dijo: “Tristemente, las recomendaciones fueron recibidas con indiferencia, hostilidad y rechazadas de primera mano. Fueron tratadas más como mala prensa que como un intento serio de ofrecer ayuda y trazar una hoja de ruta para interrumpir la espiral de violencia”.

Veinte días antes a este acto, el 17 de febrero, el señor Presidente recibió una carta del Presidente de los Estados Unidos de América, quien le escribió: “El mundo ha cambiado significativamente desde nuestra conversación de 2018 en Bogotá, pero mi profundo y perdurable respeto por el valor, el sacrificio y la perseverancia del pueblo colombiano permanece inquebrantable. Estoy comprometido con una agenda bipartidista que promueva nuestra prosperidad compartida, que contribuya a una paz duradera para todos los colombianos y que promueva nuestra visión compartida de un hemisferio seguro, de clase media y democrático”.

Esta carta del mandatario de la gran potencia fue precedida cinco días antes por la intervención del vocero del Departamento de Estado Ned Price, refiriéndose también al informe de Human Rights Watch: “Estamos preocupados por la violencia en curso contra los defensores de los derechos humanos, quienes desempeñan un papel vital en la construcción de una paz justa y duradera en Colombia. La reducción de esta violencia y el procesamiento de estos crímenes, es una de las principales prioridades tanto para EE.UU. como para Colombia. Es un tema que hemos trasladado al Gobierno colombiano”.

Dentro de este contexto, ¿qué viene ahora?

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