El desarrollo Sostenible

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Por Álvaro Guzmán Barney

Integrante del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana, CIER

Universidad Autónoma de Occidente

 Recientemente se publicó un libro del profesor Jeffrey Sachs, titulado “La Era del Desarrollo Sostenible” (Paidós, 2016). En un lenguaje sencillo nos presenta problemas de fondo y cruciales de nuestra época, cuando cada año la población global crece en aproximadamente 75 millones de habitantes y actualmente sumamos alrededor de 7.200 millones. El profesor Sachs muestra como, desde 1750, la economía del mundo ha crecido a una gran velocidad, y de manera muy pronunciada en los últimos decenios. El crecimiento económico, desde ese momento, ha aumentado 200 veces, según su apreciación. La población mundial hoy busca y debe beneficiarse de ese crecimiento, especialmente motivado por el cambio técnico. Pero se hace evidente un primer problema con la idea de que la riqueza global creciente se ha hecho compatible con una creciente pobreza y con una mayor desigualdad entre la población. Este parece ser un problema estructural del crecimiento económico, pero no es el único.

Le economía se conecta significativamente con la sociedad, hoy en día más interconectada que nunca en el sistema global. Este entramado social complejo, en el marco de la pobreza y de la desigualdad, muestra fuertes connotaciones de exclusión, de falta de confianza y de falta de cohesión social de sus miembros. En estas circunstancias, digo yo, la sociedad tiene condiciones propicias a la resistencia pasiva, a la rebeldía y a desarrollar formas de violencia y de terrorismo. El punto central del profesor Sachs es que todo esto sucede en “colisión” con el medio ambiente y la naturaleza. La disponibilidad de agua, especialmente, se pone en cuestión y el cambio climático aparece como un problema inmanejable que parece mostrar los efectos de una naturaleza herida en su entronque con  una economía y una sociedad. Es el problema más importante del siglo XXI. Finalmente, el profesor Sachs se refiere a una cuarta dimensión analítica que entra en juego: la gobernanza. De manera interesante no se refiere solo a los Estados nacionales y su capacidad de imponer autoridad legítima: la gobernanza tiene niveles diferenciados, organizaciones distintas y el profesor subraya la importancia hoy de las empresas, especialmente las multinacionales, algunas de ellas con un peso y un poder mayor que el de muchos Estados. Su responsabilidad es muy grande sobre lo que está sucediendo. Se debe establecer entonces una conexión también con lo político, el Estado y la forma de la autoridad.

Para el profesor Sachs es necesario desarrollar un enfoque científico que conecte el desarrollo económico, con la estructuración de la sociedad, la dinámica ambiental y la gobernanza. Este es un enfoque “sistémico y complejo”. Pero, hay algo más. Este enfoque científico también debe ser normativo y ético. Este tema es crucial en las ciencias hoy. No es posible la neutralidad valorativa. Los hechos están aconteciendo en una dirección de destrucción de la naturaleza y de la sociedad humana. Se requiere por lo tanto trabajar en un nuevo “modelo”: el de la sostenibilidad. Con maestría, Sachs muestra que desde los años 70, la sociedad y el conocimiento, que tanto valoramos desde la academia, ha ido desarrollando la idea de sostenibilidad. Esto se refleja en reuniones promovidas en el escenario mundial, la última de las cuales es la de Río + 20 (2012). En estos días, se deben formalizar las conclusiones de la Cumbre sobre Cambio Climático sostenida en París en diciembre/2015. Sachs desarrolla una definición más, en la que destaca, esto es importante, el campo de lo imprevisto que siempre sucede y el rol que asume el pensamiento complejo que es necesario. Propone, de manera realista que cambiemos la perspectiva global de un modelo centrado en lo que llama BAU (Business As Usual), a un modelo centrado en ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible). Cambiar de modelo implica un enorme esfuerzo colectivo al que se debe contribuir desde las más distintas partes y esferas.

El texto tiene muchas ideas y desarrollos distintos que se deberían reseñar. Pero, parece importante referirse a la valoración que hace de la técnica y del cambio técnico. Es la visión propia de la ilustración que no niega la importancia del cambio técnico, pero llama la atención, como se ha hecho desde el pensamiento crítico, que el punto central está en el control humano que podamos hacer de la técnica. Hasta ahora, motivada por las ganancias y el business as usual, pero, pudiéndose reorientar en beneficio colectivo y conservando las condiciones de la naturaleza para el futuro.

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