El despegue de Cali

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César López
César López

Por César López

Twitter: @cesarlopez_

A inicios de los años 90, el fenómeno del narcotráfico empezó a afectar negativamente  todos los segmentos de nuestro país, la narcocultura empezaba a permear a toda la sociedad. Jaime Garzón dijo alguna vez que el que no tenía untada la nariz, tenía untados los bolsillos, pero todos estábamos ahí. Luego vendría el proceso 8.000, que puso en riesgo la institucionalidad del país, donde fueron involucrados desde empresarios, pasando por políticos y hasta el mismo Presidente de la República. Cali no se quedó atrás, llegó la pérdida de Emcali, la destitución de gobernantes y la pérdida del rumbo de una región que durante años estuvo dirigida por la élite empresarial. Pero parece ser que en la actualidad, Cali empieza a salir de años de retroceso con respecto a otras ciudades de Colombia y del continente, todo indica que un nuevo norte ha sido marcado y que ya empezamos a marchar hacia allá.

Con la elección en el año 2011 de Guerrero como Alcalde, se presenta una ruptura en la inercia que llevaban gobiernos atrás y un estilo de hacer política que tuvo Cali durante un período de más de 12 años, dejando un estancamiento de la ciudad y la sociedad caleña. Consecuencias de esta situación son en cifras la falta de competitividad, de oportunidades y se presentó el escape de talentos, de jóvenes y empresarios que empezaron a encontrar mejores condiciones para su vida en otras ciudades. En el concierto nacional empresas como ETB y EPM crecían, en Cali Emcali era intervenida, nosotros hablábamos de buscarle solución al problema de las basuras y en otras ciudades encontraban modelos económicos en el sector del reciclaje, para mencionar dos pocos ejemplos.

El actual gobierno de Guerrero ofrece un cambio en la forma como se venían haciendo las cosas, que finalmente no eran las mejores para la ciudad. Todavía es muy temprano para hacerle ajustes a su modelo de gobernar, pero con sólo garantizar transparencia en su gestión ya vamos ganando. Este gobierno municipal cuenta con varias ventajas: está comprometido en sacar adelante las Megaobras planteadas por el exalcalde Ospina, goza de una gran confianza por parte de los empresarios, del sector privado e inversionistas, tiene resonancia en el gobierno nacional y en este momento la ciudad se encuentra en los ojos del mundo entero por los grandes eventos que vienen como los Juegos Mundiales, la Bienal de Danza y la Cumbre de Alcaldes Afro. Ya pasamos la primera prueba que fue la Cumbre de la Alianza del Pacífico, realizada el mes pasado.

Pero lo más importante, buscando tener una visión de largo plazo, es que exista la posibilidad de tener continuidad en su gestión, de un estilo más empresarial y estratégica, y menos política, donde los indicadores, las cifras y la gestión sean la carta de presentación. No quiere decir que los próximos gobernantes locales tengan que ser de la misma corriente del alcalde Guerrero, pero por lo menos ser conscientes que la política honesta también funciona para gobernar, que el paradigma de la politiquería y de gestión a punta de favores ha sido superado. Algo así como sucedió hace unos años en Bogotá con la fórmula Castro, Mockus y Peñalosa.

Todavía falta mucho tiempo para pensar en las próximas elecciones locales, pero poco para plantear un proceso de largo plazo y aterrizado. Es posible que la solución no se encuentre en el círculo más cercano de Guerrero, en parte porque un candidato bien formado, con experiencia, cercano a la gente y a los empresarios no es fácil de conseguir. En el ejecutivo juega un papel importante la formación académica y experiencia en un sector específico, pero en la política juegan otros factores que el electorado promedio premia más y favorece con su voto, como la cercanía con la gente y un gran carisma. Hasta ahora muy pocos personajes del actual gobierno local muestran tener ése perfil y la entrega que necesita un buen candidato.

De todas formas, una vez planteado un derrotero que demuestre ser efectivo y exitoso para la recuperación de Cali, y que logre sacar adelante una entidad como sucederá con Emcali, difícilmente se podrá desbaratar y retroceder en el camino ganado. Estamos empezando a superar una época oscura, un período de tiempo donde perdimos mucho, pero afortunadamente muchos factores positivos se están presentando en un mismo momento, entonces debemos aprovechar esta gran inercia de eventos y acontecimientos positivos para recuperar el tiempo perdido y contagiar a las nuevas generaciones de una nueva cultura, ojalá una con más cosas que el famoso civismo que nos quedó con el evento deportivo del año 1971.

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