El futuro del Valle, nuestra responsabilidad

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Nicolas Orejuela, Director Ejecutivo de la Unidad de Acción Vallecaucana.
Nicolas Orejuela, Director Ejecutivo de la Unidad de Acción Vallecaucana.

Por Nicolás Orejuela

La falta de continuidad de una política pública efectiva y trascendente por parte de las administraciones de las últimas décadas ha sido una y otra vez la causa y la consecuencia de la difícil coyunturaque ha experimentado la región. Esto, sumado a la falta de trabajo articulado entre el sector público y privado ya fuera por desinterés o por desconfianza, era un evidente proceso de sinergia negativa que abrió las puertas de la corrupción. Y tal vez el aspecto más grave de esta situación consistió en que se prolongó por mucho tiempo al punto que logró instalarse fuertemente en nuestras convicciones, llegando a creer que ese estado de anormalidad era la normalidad, que duraría para siempre, y que no teníamos manera de escapar de él.

Hoy nos encontramos en la perspectiva de una forma de gobierno en relaciones de horizontalidad con la sociedad, en la que participan coordinadamente los múltiples actores sociales para aproximarnos a las metas propias y colectivas, donde el ejercicio del control social y la participación en los asuntos de las administraciones del departamento se convierten en una prioridad. En términos de bienestar es inocuo permanecer reclamando del gobierno regional o local tan solo su capacidad para la toma de decisiones o para dar respuesta a los requerimientos de los ciudadanos y procurar la satisfacción de sus necesidades, en los límites puros del concepto de gobernabilidad. Urge en esto un cambio de paradigma hacia la gobernanza, concepto de política pública contemporánea que nos va a permitir definir en términos de probabilidad las mayores oportunidades de materializar nuestros intereses conforme la proclama del Estado Social de Derecho sobre desarrollo, justicia, educación, salud, vivienda, servicios,  seguridad, recursos públicos  y privados, e instituciones democráticas, entre otros.

En ese sentido, el trabajo articulado entre los diferentes actores de una sociedad en contextos de gobernanza orientada por el buen gobierno y el fortalecimiento de la democracia, como hoy lo promueve el gobierno municipal, genera réditos indudablemente trascendentes. Evidencias de la efectividad de este tipo de vínculos son hechos tales como: la apertura de la Avenida Colombia, el Bulevar del Río, la Plazoleta de la Caleñidad, la celebración de la Alianza del Pacífico en Cali, la realización de Juegos Mundiales 2013 en nuestra ciudad, el encuentro de las comunidades afro próximo a realizarse en Cali, la categorización de la ciudad en el décimo nivel como capitalcon mejor futuro inversionista en América Latina, el retorno del control de la empresa de servicios públicos Emcali al Municipio; en cada uno de estos casos se traslucen los efectos de las políticasde gestión transparentesy podemos constatar en cada situación como poco a poco emergen resultados plausibles de estas formas de gestión.

Nos falta un largo camino por recorrer, de “herradura” si se quiere, pero de lo que podemos estar seguros es de que la suerte del departamento y de la ciudad capital es responsabilidad nuestra porque depende de nuestro sentido de pertenencia y de nuestro pleno compromiso. Insistimos en que es momento para avanzar de la apatía, para no ser cómplices de lo que rechazamos. Los ciudadanos debemos vernos como sujetos que participamos activamente en la configuración de nuestro propio destino, debemos sentirnos parte del problema y de la solución. Se impone entonces la necesidad de sinergias correlativas. No se trata tan sólo de tener líderes.Lo importante es saber coordinar con ellos la agenda regional y así, conjugar los esfuerzos de lo público y lo privado.

En fin, ya no importa lo que creamos o no, sino lo que queremos, debemos y podemos hacer en unidad. Cali empieza a vibrar.

 

 

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