El modelo de Hadad

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cesar lopezPor:  César López

@cesarlopez_

El anterior Secretario de Tránsito de Cali pasó por su dependencia dejando huella y una alta recordación para todos en la ciudad. En gran parte por su temperamento y medidas impopulares, que a su juicio eran las que se necesitaban, Alberto Hadad es para muchos el mejor Secretario de la Administración Guerrero. Para los que lo conocimos, nos dimos cuenta que detrás de sus decisiones, había un gran interés por disciplinar a los caleños, por imponer al costo que fuera, inclusive de su propia seguridad, un modelo de autoridad a la fuerza pero con argumentos.

Tal vez su temperamento explosivo, visceral y terco no lo dejaron ser el mejor para la ciudad, pero sí para titulares de prensa y volverse uno de los caleños más reconocidos. Hadad pasará a la historia por las fotomultas, crear un ejército de guardas y obligar a las personas a cumplir con las normas de tránsito; pero la pregunta es si su modelo autoritario se mantendrá en el tiempo o se irá con su renuncia.

Cali es una ciudad que ha tenido que aplicar medidas tipo ‘apaga incendio’ para enrutarse hacia una recuperación, que durará probablemente un poco más del doble del tiempo de su crisis. Pero estas medidas han estado en cabeza de personas, más no en procesos o políticas claras que hayan sido concertadas por un sector o institución, y ahí está el peligro y el problema de generar soluciones de corto plazo como pueden ser las de las fotomultas para buscar que las personas no se pasen los semáforos en rojo y no excedan los límites de velocidad. ¿Qué pasaría si las quitamos todas? Será que la gente ya entendió para qué sirven los semáforos o se necesitan campañas pedagógicas permanentes para explicar por qué se deben respetar y educar a los ciudadanos.

Y lo mismo sucede con la Policía, por ejemplo. Que mientras están presentes de forma masiva los índices de asesinatos disminuyen. Así pasó el año pasado cuando tuvimos grandes eventos internacionales, y prácticamente Cali se volvió una ciudad segura, pero cuando se terminaron los certámenes regresó la inseguridad y todo volvió a ser como antes. Y así podemos hablar de muchas medidas que por sí solas tienen efectos inmediatos, pero mientras no se hagan con la participación de la gente, serán pequeños esfuerzos aislados que no traerán ninguna solución efectiva para la ciudad.

Si realmente queremos que Cali vuelva a ser una ciudad cívica, líder y referente en aspectos culturales y deportivos, tenemos que sembrar, y esa siembra se hace desde los niños y jóvenes, en compañía de sus padres y en últimas, con el apoyo de toda la sociedad caleña. Podríamos empezar por explicarles a las personas el porqué de determinadas normas, de la razón por la que Cali se encuentra en este estado, del contexto para saber de dónde venimos y finalmente sembrar el amor por la ciudad que se traduce en identidad y pertenencia. Exigirle a las personas que no tiren basura al suelo de un lugar que no se ama es muy difícil, pero más aún si no hay suficientes tarros de basura en las calles.

La Secretaría de Tránsito de Cali tiene la gran responsabilidad de ser el eje y el motor de la cultura ciudadana, cuenta con las herramientas para transformar el comportamiento de los caleños y educarnos con miras a una mejor ciudad. Creo que se debería empezar con los taxistas y choferes de bus, que son quienes más tiempo transitan la ciudad y a la vez quiénes más transgreden las normas de tránsito. Luego con los motociclistas, que cada vez son más a la vez que encabezan la participación en accidentes de tránsito.

Una dura tarea tiene el nuevo Secretario de Tránsito de Cali, porque más que ser bueno o malo, está la de brindar a la ciudad un sistema de movilidad construido con todos sin dejar a un lado las estrictas medidas de su antecesor, que han generado respeto por la figura de los guardas de tránsito y les ha devuelto la autoridad. Pero si bien las medidas de Hadad han resultado efectivas, lastimosamente han sido por temor a la multa y no por temor a perder la vida.

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