En resistencia civil permanente

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Por: @Miguel_Mondrag
Soñador y defensor de todos los derechos inherentes a la vida digna. Gestor Social y de Paz. Administrador de Empresas Especialista en Gerencia Social.

Twitter: @Miguel_Mondrag
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Para el Gobierno Nacional encabezado por el Presidente Juan Manuel Santos lo acordado el pasado jueves en La Habana, donde las Farc aceptaron la institucionalidad que desconocieron y combatieron por más de cinco décadas, y según lo ha dicho el gobierno “se someten” – “aceptan” debería ser el término en el marco de construir confianza y propiciar reconciliación – a la constitución y a la ley colombiana. Es el plebiscito según Santos – coincido con él – el punto de encuentro para lograr construir un nuevo y mejor país posible. Categóricamente el Presidente Santos ha reiterado que bajo ninguna circunstancia habrá impunidad, por lo que la fuerza pública no será ‘pordebiajiada’ y la propiedad privada tampoco será menoscabada.

Se blindó el futuro acuerdo de paz con la Constitución, dándole estabilidad y seguridad jurídica para garantizar el cumplimiento de lo pactado en los diálogos en el marco del derecho nacional e internacional.

Inmediatamente y como era de esperarse, saltan del escenario político al mediático quienes en nombre de la vilipendiada ‘seguridad democrática’ persisten en atravesársele al feliz término de los acuerdos de Cuba. En legítimo derecho y declarados en resistencia civil, las áulicas y fieles seguidores del Expresidente y hoy Senador Álvaro Uribe a quién su soberbia y desamor por la patria, producto de añejar rencores, no le han permitido tener paz en su corazón, para superar el duelo de su doble orfandad paternal y de poder, que lo han llevado a estar hoy disminuido en la grandeza del estadista que algún día fue, atizando una división, olvidando que históricamente Colombia tiene una larguísima tradición en pactos, armisticios, acuerdos y constituyentes, donde conversar para concertar ha sido más efectivo que alimentar una guerra donde al final todos perdemos.

Partiendo de la claridad de que la resistencia civil es un mecanismo de protesta legal y constitucionalmente válida, cuando se carece de ejércitos, y no se hace parte de bandas armadas, hoy propongo, y no solo a los integrantes del Centro Democrático con sus ‘furibistas’ a la cabeza, sino a la sociedad civil en general, a los verdaderos y únicos ’refrendadores de los acuerdos de paz’ – si lo sabemos hacer y lo tomamos con seriedad y responsabilidad – que nos unamos en una resistencia civil pacífica nacional, en torno a los males que hacen de nuestro país una nación en un permanente y prolongado desequilibrio social y económico. Es que el problema real no terminan siendo las guerrillas, la raíz de esta prolongada y estúpida guerra infernal es el perpetuo sistema excluyente e inequitativo.

Hagamos entonces resistencia civil permanente contra:

– Las mafias entronizadas en el ICBF que permiten que niñas y niños en Colombia mueran despiadadamente de hambre.
-El perverso sistema de Salud que más que un derecho en Colombia es un negocio.
-La desaforada e indiscriminada tala de bosques que hacen que en Colombia perdamos más de 48 mil hectáreas de bosque tropical al año.
-Contra el crecimiento del cáncer de la minería ilícita que ya hizo metástasis, comiéndose tierra y ríos por lo menos en nueve departamentos, extendiéndose a lo largo de miles de hectáreas, desde la ciénaga de Ayapel en Córdoba, hasta mucho más allá del margen occidental del Río Nechi en el bajo Cauca Antioqueño.
-Resistámonos contra las mafias que como ha ocurrido en Cali, han convertido el tema de la educación en una película de terror con alumnos y profes fantasmas, seres invisibles e inexistentes en colegios de garaje, que lo que menos ofrecen es educación de calidad, aniquilando el poder de la misma como motor de transformación social.
-Declarémonos en resistencia civil permanente, contra tanto corrupto enquistado en escenarios de poder, los que permitimos ser elegidos con trampas y artimañas, los que vulneran derechos fundamentales, se roban las oportunidades de la población empobrecida ‘matando día a día los sueños y esperanzas de miles y miles de niños y jóvenes´ que sueñan con un mejor país, con una nueva Colombia incluyente, diversa, transformada, y justa.
Unámonos en resistencia civil permanente, para propiciar verdaderos territorios de paz, donde germinen el perdón y la reconciliación, juntos se puede!

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