Escrito en la grama

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Por Jaír Villano

En alianza con Revista EL CLAVO

Ese viernes soleado el aula estaba vacía. La profesora, estupefacta ante la ausencia de bulla en los últimos puestos de las filas, preguntó a los pocos estudiantes si sabían qué pasaba. Ellos no vacilaron en contestar que jugaba la Selección Colombia en Barranquilla. La profesora hizo un ademán de decepción y acto seguido dijo que Borges, a quien tanto leían en clase, aseguraba que el fútbol es popular porque la estupidez es popular. Uno de sus alumnos discrepó, sacando a colación lo que decía Milán Kundera: “Qué pena, profe, pero ‘el fútbol es un pensamiento que se juega, y más con la cabeza que con los pies’”. Sin duda, el joven pensaba en cracks como James Rodríguez, Lionel Messi o Franck Ribéry. En cualquier caso: no disimulaba las ganas de salir de clase.

Escrito en la grama es un libro de la autoría de Oscar Perdomo
Escrito en la grama es un libro de la autoría de Oscar Perdomo

En efecto, eso es el fútbol, un deporte que despierta todo tipo de pasiones, que reúne clases bajas, medias y pobres; un tipo de poesía colectiva, como sugiere el sociólogo Morin. Pues bien, eso es la antología Escrito en la grama, de los escritores vallecaucanos Óscar Perdomo Gamboa y Hernando Urriago Benítez, una selección rigurosa de los mejores cuentos de fútbol colombianos.

En vísperas de un nuevo Mundial de Fútbol, del cual la Selección Colombia hace parte, la antología es más que oportuna. Es la expresión artística de un deporte que para algunos es concebido como la segunda religión o el opio del pueblo, como aseguran otros.

Su estribación tiene que ver con los periplos de Perdomo Gamboa en Buenos Aires,  donde se encontró con colecciones de antologías de cuentos de fútbol hechos por escritores uruguayos, peruanos, argentinos, entre otros. “Al ver eso se me ocurrió hacerlo en nuestro país, así que le comenté la idea a Hernando, quien comparte la pasión por las letras y el fútbol,  y nos dimos a la tarea”, dice Óscar Perdomo.

Y bien, ¿el resultado?: un libro en el que se encuentran relatos con características disímiles pero con la esencia motivacional; el fútbol. Ahí, en las 197 páginas, desfilan grandes plumas colombianas como Álvaro Cepeda Samudio, Daniel Samper Pizano, Fernando Soto Aparicio, Juan Manuel Roca, Óscar Collazos, Ricardo Silva Romero; así como nuevos talentos de la talla de Andrés Burgos, Margarita Posada, Harold Pardey, y otros más.

¿Los temas?: desde el uniforme de la Selección Colombia, de Daniel Samper Pizano, hasta el gol hecho en el último minuto, de Óscar Collazos; desde las supersticiones del Pibe Valderrama, de Carlos Patiño, hasta la sensualidad que remplaza el partido, como supone el cuento de Margarita Posada.

En la antología se demuestra que el fútbol es mucho más que 22 jugadores corriendo tras una pelota; es, como la buena literatura, un pretexto para contar una experiencia personal que a lo sumo termina siendo colectiva. Así, por ejemplo, el cuento de Ricardo Silva Romero recrea la circunstancia de un entrenador y las peripecias que debe hacer para ganar un partido; de igual forma, el relato de Soto Aparicio evoca esa pasión juvenil de la que hablaba Camus, en una Colombia rural en guerra.

La compilación ─resultado de tres años de inmersión en bibliotecas a lo largo y ancho del país─ invita a cualquier clase de lector a una amena lectura; es una incentivación para aquellos jóvenes que gustan del fútbol pero no de las letras o a los que gustan de  letras pero no del fútbol a abrir nuevos prismas de cara al deporte, como sostiene Pablo Pardo, editor general de Caza de Libros, la editorial de Escrito en la grama. Pardo además agrega: “Nosotros apostamos a que los muchachos lean temas que los agarren y de ahí leerán otros y otros y otros y entonces quedarán cazados con las letras”. (Tomado de: Futboletetv, Canal You Tube).

No es una hibridación nueva ni peculiar ─véase, verbigracia, los textos de Valdano, Villoro y Galeano–, pero es la reivindicación de lo cerca que están la literatura y el fútbol, dos universos que en teoría se suponen distintos. A decir de los autores: “Los relatos aquí reunidos pueden parecer pocos o muchos, como los goles de un mundial, pero ya no necesariamente los mejores”, de forma que la compilación, “es un intento de acuñar, de construir algo que se suponía inexistente”.

Con Escrito en la grama se demuestra que en el fútbol colombiano la ficción le gana a la realidad, es mejor un cuento de fútbol (por demás inmarcesible), que un encuentro entre dos equipos colombianos (digamos Patriotas versus Equidad). En ese sentido, huelga recordar el adagio según el cual hay mejores poemas que poetas. En el fútbol colombiano, entonces, hay mejores relatos que partidos de fútbol.

Pero, más allá de todo eso, Escrito en la grama es una antología que vale la pena leer. ¡Qué ruede la pelota!

Un deporte que despierta pasiones

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