Grupo Praxis: acción y reflexión ético-política

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Por Karen Saavedra Escobar

En alianza con Revista EL CLAVO

La nueva generación de PRAXIS. Universidad del Valle
La nueva generación de PRAXIS. Universidad del Valle

En el Departamento de Filosofía de la Universidad del Valle se encuentra una comunidad de pensadores –profesores y estudiantes‒ que se dedican a reflexionar y a tratar de solucionar preguntas acerca de esos asuntos que, presuntamente, no reportan ninguna ganancia para una sociedad cuyos miembros deben ocuparse en conseguir los recursos para su propio bienestar. El filósofo, en vez de ello, permanece en su “burbuja”, en su “torre de marfil”, indagando la realidad y criticando el orden establecido; alejándose de los valores culturales y desechando para sí el conocimiento de los procesos y las técnicas de producción de los recursos. En vez de hacer, el filósofo contempla; a algunos se les paga por enseñar a contemplar y otros pagan por ello; mientras el resto de la población lucha por producir los bienes necesarios para la vida.

Frente a esa caricaturesca opinión, surge el esfuerzo de un grupo de filósofos caleños por contribuir de manera más notoria a la praxis, a la actividad humana, a la vida cotidiana que siempre se nos impone; en gruesas palabras: a aportar al progreso de la sociedad. ¿Pero cómo podría lograrse esto desde los gabinetes y las charlas de café? Precisamente, dirigiendo las reflexiones hacia las preocupaciones generalizadas, como por ejemplo el anhelo de paz y de justicia; o apuntando a las ideas fijas en la conciencia común, tales como la dignidad intrínseca de los seres humanos. La difusión de ese tipo de reflexiones 1r5tcontribuye a crear una actitud crítica que repercute en posibles cambios de mentalidad y de prácticas que se adecuen más a lo que somos y legítimamente podemos esperar.

En el año 1994, los profesores Delfin Grueso Vanegas, Rodrigo Romero, Angelo Papaccini, Jean Paul Margot, y Lelio Fernández, decidieron crear un grupo de investigación que se encargara específicamente de los temas concernientes a la sociedad y al individuo que la habita. Con tal grupo podrían cumplirse las expectativas de impacto social, por medio del estudio permanente de los temas y la orientación a estudiantes interesados en estos. Y así nació el hoy reconocido por Colciencias Grupo PRAXIS, que posteriormente se ramificó en cinco líneas de investigación: 1. La formación del sujeto moderno. Diálogo entre antiguos y modernos 2. Multiculturalismo 3. Problemas de ética y filosofía política 4. Teorías de la justicia 5. Ética y Derechos Humanos.

No es, pues, gratuito que hoy se hable de Cali, en los círculos académicos nacionales, como el epicentro de la filosofía política colombiana. El grupo de Investigación en ética y filosofía política PRAXIS ha formado con rigor varias generaciones de investigadores caleños comprometidos con la reflexión de los temas de filosofía moral y política que inquietan nuestra región e incluso sobrepasan sus fronteras. El grupo se ha introducido en los debates teórico-políticos más amplios, como el problema del pluralismo, el racismo, el sexismo, las críticas a la sociedad capitalista, etc. Exitosamente ha sacado varios productos que dan cuenta de ese trabajo, fortaleciendo la imagen de la Universidad del Valle y de Cali, como el lugar a donde hay que ir si se quiere conocer la materia de la filosofía política.

1Para dar cuenta de la utilidad de sus investigaciones, podemos recordar algunos proyectos desarrollados por el grupo Praxis. Con “La dignidad humana en Kant, Hegel y Marx” (1995 – 1996) se pretendía esclarecer el sentido del concepto de dignidad al que tanto aludimos cuando reclamamos algún derecho. Se trató de encontrar una justificación distinta a la clásica kantiana ─pensada en términos de igualdad moral, jurídica y social─. Así, una concepción del hombre como ser esencialmente histórico-social sería más adecuada frente a las desigualdades y a las diferencias culturales y económicas.

El proyecto La vida, un derecho controvertido (1996 – 2000), en la misma línea del anterior, intentaba fundamentar los límites y alcances de un derecho fundamental: el derecho a la vida. Se logró mostrar que este derecho es radicalmente incompatible con la pena capital y con las diferentes formas de eutanasia involuntaria, pero que, en cambio, puede resultar compatible con algunas clases de eutanasia voluntaria para salvaguardar el derecho a una vida digna, con la práctica del aborto para salvaguardar la dignidad y autonomía de la mujer y, en casos excepcionales, con el recurso a las armas para garantizar la libertad frente a una agresión externa.

Por su parte, el más reciente proyecto Identidades colectivas y reconocimiento (2007 – 2008) parte de una serie de problemas sociales y políticos con creciente impacto en las ciencias sociales y humanas: los relativos a las identidades colectivas. Estas identidades, cuya presencia inquietante en el mundo contemporáneo ya no es posible negar, nos obligan a repensar muchas categorías capitales del pensamiento occidental y del modo de entender científico de las cosas humanas. Con la intención de aportar elementos que contribuyan a una respuesta acertada a esos problemas, el proyecto se centró en su naturaleza y génesis, el carácter social y político de sus demandas en el mundo contemporáneo, los modos moralmente aceptables de responder a esas demandas en los campos educativo, jurídico y político.

Y así, en síntesis, el grupo Praxis, que ya hoy goza de cierto reconocimiento nacional, se introduce en los debates sobre justicia social; esperando que tales debates tengan un efecto práctico en el mundo que habitamos.

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