Hysteria la verdad sobre el amado vibrador en cines

0

Esta película narra la historia del vibrador y su creador, el médico británico Joseph Mortimer Granville, en la década de 1880. Todo empezó en un consultorio médico, buscando una herramienta terapéutica para combatir lo que en la época victoriana se conocía como ‘histeria femenina’.

Histeria, la película de Tanya Wexler, es una ingeniosa comedia sexy y provocadora rodada en Londres y Luxemburgo, que no sólo revela cómo el vibrador fue uno de los primeros aparatos eléctricos de la historia en ser patentado, sino que también de cómo saltan chispas entre un hombre precavido y una mujer liberada unidos por las maravillas de la fricción.

CLIPS

star1Aunque la historia transcurre en la época victoriana, hay más de lo que se ve a simple vista. El corazón de la película es una historia irreverente, hilarante y moderna, planteando cuestiones muy actuales sobre el sexo, para llevar una vida satisfactoria.

star1El filme retoma una una pequeña y desconocida historia: el hecho de que el vibrador a pilas fue patentado a finales del siglo XIX por Joseph Mortimer Granville, que lo diseñó con toda seriedad como artilugio médico. Granville publicitó esta máquina conocida como el “martillo de Granville” para el alivio de dolores musculares. Pero pronto fue visto como el único tratamiento fiable para un extendido mal entre las mujeres llamado “histeria”.

star1Cuando la productora Tracey Becker (cuyas películas incluyen Finding neverland, de Marc Foster), escuchó por primera vez la historia al escritor Howard Gensler, le hizo gracia al principio, pero después la inspiró. La idea de un almidonado doctor victoriano inventando lo que se convertiría en el juguete sexual más popular del mundo sonaba a idea fantástica para una película moderna.

star1“No podía ser un típico biopic, tenía que ser una comedia con chispa, y una historia que es tanto sobre la historia del vibrador como sobre el espíritu de cambio”, dice Tracey Becker, quien le llevó la idea a la directora Tanya Wexler, y las dos, a su vez, al equipo de escritores Stephen y Jonah Lisa Dyer, quienes no pudieron resistirse a la sorprendente simplicidad de la idea.

star1Los Dyers se sumergieron en la investigación, descubriendo una época en el mismo límite entre trasnochadas tradiciones y el shock de lo nuevo, un tiempo en el que los médicos se apartaban de la creencia en los vapores y las sanguijuelas para comprender la teoría de los gérmenes y la psicología, en el que un mundo iluminado por el gas y las velas se convertía en un espectáculo electrificado de aparatos mecánicos, y en el que mujeres audaces empezaron a luchar por tomar sus propias decisiones.

star1Aunque en la década de los 50 se desestimó el diagnóstico, aún hoy les decimos a las mujeres “No te pongas histérica”. Los síntomas histéricos de un tipo o de otro tienen una larga y vergonzosa historia, desde los tiempos de los médicos griegos, debían ser tratados mediante masajes pélvicos, manipulación digital y otras terapias creativas, como montar a caballo de espaldas o baños de agua en las partes íntimas. Pero ahora con los doctores victorianos creyendo que tenían una epidemia de locura femenina en sus manos, la práctica se extendió por Inglaterra como nunca antes. Con ello llegó la teoría de que estos tratamientos no eran eróticos de ninguna manera. La reacción física que resultaba no podía estar relacionada de ninguna manera con lo que solo ocurre entre marido y mujer, sino más bien una liberación que permite expulsar la toxicidad del sistema nervioso.

Recuerda que puedes participar por entradas a la premie de esta película ingresando a nuestra pagina en Facebook  elpueblocali.

Comments are closed.