La audacia y el desarrollo

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Por Oscar Gamboa Zúñiga

Entre algunas definiciones que se tiene de la audacia hay una que dice que es la “capacidad para emprender acciones poco comunes sin temer las dificultades o el riesgo que implican”. Normalmente los seres humanos diría que por naturaleza somos tímidos a la hora de tomar decisiones que signifiquen algún tipo de riesgo y se prefiere entonces quedarse en el mismo punto antes de avanzar.

En la coyuntura actual del desarrollo donde la pandemia ha inducido un cambio en las agendas en todo los países del planeta y donde por esta misma causa las economías retrocedieron, con pronósticos reservados en términos de tiempos para proyectar una recuperación plena que eleve los estándares de empleo y con ello de calidad de vida, nos toca ser audaces. Desde luego que no en todas las naciones se dispone de las mismas herramientas para traducir las audacias en hechos concretos y reales.

Si observamos a las potencias del paneta tierra, fueron cimentando lo que hoy son a partir de acciones audaces, donde en muchos casos se fracasó, perdió dinero y hasta entusiasmo, pero luego se fueron encontrando los caminos y la confianza necesaria para volverlo a intentar y alcanzar los propósitos. La audacia sin duda alguna esta atada a la creatividad y esta hay que inducirla y promoverla desde edades tempranas de la educación y desde la misma crianza en el hogar.

La primera aproximación a la máquina de vapor la hizo Thomas Newcomen 1712 y no tuvo éxito, abandono la idea, pero unas 6 décadas después apareció otro “loco”, James Watt de la universidad de Glasgow y le metió mano llegando entonces a la perfección de la maquina de vapor que trajo consigo la llamada revolución industrial que revoluciono los procesos productivos y de trasporte, lo cual fue un verdadero punto de inflexión en la industria y en la economía de los países hasta tiempos presentes.

Con el lanzamiento del Sputnik por parte de la Unión Soviética el 4 de octubre de 1957, se inició la era espacial. Este fue el primer satélite artificial de la historia en orbitar la Tierra. Con la competencia ideológica-política y vanidosa, los Estados Unidos no se quedó atrás y ya sabemos que luego llegaron de primerazo a la luna. Hoy ya hay turismo espacial y no tengo duda este será otro filón de la economía en países desarrollados en temas espaciales. Todo por culpa de la audacia, el arrojo y la valentía.

Cuando vengo entonces a mi querida Colombia, me emergen varias preguntas: ¿porque teniendo costas en el Caribe y el Pacifico, no hemos desarrollado la industria del mar y la pesca? … ¿Porque teniendo tantos recursos mineros no tenemos desarrollada la orfebrería a gran escala? … ¿Por qué con semejante oferta ambiental en todos los pisos térmicos no los aprovechamos para la agricultura y el turismo? … ¿Porque con 1300 kilómetros lineales desde Choco hasta Nariño en nuestro océano pacifico, no arriban cruceros a esta región de Colombia si el turismo ecológico, gastronómico y cultural también se vende?

No tengo dudas que esa feria del desperdicio de las fortalezas que tenemos como nación son producto de una falta de visión periférica hacia el desarrollo endógeno que se traduzca en políticas y acciones que retornen en desarrollo y beneficio para nuestras gentes. Lo anterior entonces requiere una gran dosis de creatividad y audacia bien encarrilada. Cuando digo bien encarrilada es porque lamentablemente la tenemos descarrillada. No tengo dudas en afirmar que los colombianos tenemos como características ser de una creatividad superlativa, pero la estamos empleando para meter el gol, para hacer la trampa, para buscar el atajo, para falsificar, para “mamarle gallo” a la justicia y precluir los casos, para meter micos en las leyes, para falsificar pruebas PCR y entrar a España, para falsificar dólares…alguna vez alguien me contaba que algunos agentes federales en Estados Unidos estaban impresionados al observar unos dólares falsos llevados desde Colombia que casi eran más perfectos que los billetes originales. Y qué decir de los señores de la coca donde la creatividad es tal que hasta coca liquida llevan, se inventaron los semi sumergibles (si estuviéramos en la segunda guerra mundial hasta Hitler los hubiera contratado para fortalecer su flota de submarinos), en fin, estamos atrapados por este tipo de creatividad y audacia que cada vez escala más y nos agobia.

Si nos proponemos desde nuestros hogares por inculcar e inducir desde la crianza a ser creativos y audaces y promovemos políticas públicas que igualmente la fomenten para buscar el bien y el  desarrollo, a nuestro país no lo va a parar nadie porque seremos una locomotora desbocada hacia el crecimiento económico desde todos los renglones de la economía y desde los territorios que conforman nuestra bella geografía.

 

 

 

OSCAR GAMBOA ZUÑIGA

 

 

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